Unión suma un nuevo capítulo a su crisis: ahora reclaman los trabajadores
Los delegados del personal elevaron una dura nota a la institución denunciando deudas salariales y otras irregularidades. El reclamo se suma a las inhibiciones en FIFA, el embargo impulsado por Atlético Tucumán, las deudas con otros clubes y el conflicto del plantel profesional.
Lejos de encontrar un alivio a la delicada situación económica que atraviesa, Unión volvió a sumar un nuevo foco de conflicto. En esta oportunidad, el reclamo llegó desde adentro de la institución: los empleados intimaron formalmente al club por una serie de incumplimientos laborales que, según sostienen, se vienen profundizando en los últimos meses.
La nota, firmada por los delegados del personal Mario Gómez, Jorge Gorosito e Iván Primón, fue presentada este 1 de julio y advierte sobre una situación que ya dejó de ser un problema interno para pasar al ámbito administrativo.
Según consta en el escrito, el expediente se encuentra en trámite ante el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Provincia de Santa Fe, con la intervención del gremio UTEDYC, que acompaña el reclamo de los trabajadores.
Aguinaldo, aportes y salarios, entre los principales reclamos
El documento describe un escenario preocupante para el personal del club. Los trabajadores denuncian la falta de pago de horas extraordinarias, la ausencia de indumentaria y elementos de trabajo, además de señalar la existencia de personal que desempeña tareas sin estar debidamente registrado.
Sin embargo, el punto que terminó por profundizar el malestar fue el incumplimiento en el pago de la primera cuota del Sueldo Anual Complementario (SAC), cuyo vencimiento ya se produjo.
A eso se agregan los cuestionamientos por la falta de depósito de aportes a la obra social OSPEDYC y a la mutual AMPEDYC, montos que, según expresan en la nota, fueron descontados de los salarios de los empleados pero no transferidos a los organismos correspondientes.
Como si fuera poco, también manifiestan incertidumbre respecto del cobro de los haberes de junio, próximos a vencer.
En el escrito, los delegados intiman a la dirigencia a regularizar de inmediato la situación y advierten que, de no obtener respuestas, avanzarán con las acciones gremiales y judiciales que correspondan.
Un escenario que no deja de agravarse
El conflicto laboral aparece en un momento especialmente sensible para Unión, que atraviesa una compleja realidad económica reflejada en distintos frentes.
En el plano internacional, el club mantiene dos inhibiciones vigentes en FIFA. Una fue promovida por el delantero ecuatoriano José Enrique Angulo, mientras que la otra responde a un reclamo de Juventud Las Piedras, de Uruguay, por una deuda vinculada a la incorporación del defensor Maizon Rodríguez.
En el ámbito local, Atlético Tucumán logró avanzar con un reclamo en AFA que derivó en el embargo de fondos correspondientes al club santafesino por la operación de Marcelo Estigarribia.
A esa lista se suman las obligaciones pendientes con Belgrano, por la transferencia de Agustín Colazo, y con Sportivo Las Parejas, por Diego Armando Díaz, compromisos económicos que aún permanecen sin resolverse.
La crisis financiera incluso comenzó a repercutir en la preparación futbolística. En plena pretemporada, los jugadores del plantel profesional decidieron suspender los dobles turnos de entrenamiento como consecuencia de una deuda por premios, una medida que dejó en evidencia el malestar existente también puertas adentro del vestuario.
Así, mientras la dirigencia aguarda el ingreso de importantes sumas de dinero correspondientes a transferencias realizadas en mercados anteriores, la realidad marca que los reclamos continúan multiplicándose.
Empleados, futbolistas, clubes acreedores y organismos internacionales conforman hoy un panorama que expone uno de los momentos institucionales más delicados de Unión en los últimos años.