Cinco policías de la Octava fueron imputados por tortura seguida de muerte

Además, un efectivo de Infantería fue imputado por vejaciones calificadas. Es por la muerte del joven Mauro González, que falleció dentro de la seccional luego de ser detenido.

El fiscal de la Unidad de Violencia Institucional, Ezequiel Hernández, imputó este viernes a seis efectivos de la Policía de Santa Fe por su presunta participación en la muerte de Mauro Daniel González, ocurrida el 17 de enero de 2026 mientras permanecía bajo custodia policial.

El fiscal de la Unidad de Violencia Institucional, Ezequiel Hernández, consideró que cinco agentes del comando Radioeléctrico son coautores del delito de tortura seguida de muerte y  participaron de toda la secuencia de hechos que derivó en el fallecimiento de González.

En tanto, un efectivo de Infantería fue imputado por vejaciones calificadas.

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Los hechos

Según la reconstrucción presentada por el fiscal, los policías acudieron a un llamado al 911 por una situación de crisis que atravesaba la víctima. Sin embargo, en lugar de aplicar el protocolo previsto para intervenciones con personas que presentan padecimientos de salud mental o consumo problemático de sustancias, procedieron a reducirlo utilizando una fuerza que la Fiscalía calificó como ilegítima, excesiva y desproporcionada.

La acusación sostiene que González fue arrojado al suelo, esposado y sometido a reiteradas agresiones físicas mientras permanecía inmovilizado. Posteriormente fue cargado en la caja de un móvil policial, donde continuó siendo golpeado en distintas partes del cuerpo.

El funcionario judicial también remarcó que el padre de la víctima advirtió a los policías que su hijo había sido sometido recientemente a una cirugía abdominal, circunstancia que no modificó el accionar policial.

Durante el traslado, siempre según la hipótesis de la Fiscalía, el patrullero detuvo su marcha y algunos efectivos volvieron a agredir físicamente a González cuando ya se encontraba esposado e indefenso.

Como consecuencia de esas agresiones, la víctima sufrió más de veinte lesiones, entre ellas la fractura de la séptima costilla derecha, además de un deterioro físico progresivo que la dejó prácticamente inconsciente.

Pese a ese cuadro, Hernández sostuvo que los policías no lo trasladaron a un centro de salud. En cambio, pasaron por una estación de servicio, luego por Medicina Legal y finalmente lo alojaron en un calabozo de la Comisaría 8ª, donde quedó sin asistencia médica. La Fiscalía sostiene que González murió por broncoaspiración al vomitar mientras permanecía inconsciente, luego de las lesiones sufridas durante el procedimiento.

Agente de Infantería

En cambio, el único efectivo perteneciente al Cuerpo Guardia de Infantería recibió una imputación distinta. El fiscal consideró que su intervención se limitó a la etapa inicial de la detención y que colaboró en la privación de la libertad y en los malos tratos sufridos por la víctima en ese momento, pero no en la totalidad de la secuencia que derivó en su fallecimiento.

Por ese motivo fue imputado como coautor del delito de vejaciones calificadas por el grave daño ocasionado a la salud de la víctima, y no por tortura seguida de muerte.