Cómo prevenir accidentes y enfermedades ante el frío extremo

La municipalidad insta a los ciudadanos a chequear los sistemas de calefacción por profesionales matriculados y garantizar la ventilación constante para evitar intoxicaciones por monóxido de carbono.

La Municipalidad de Santa Fe puso en marcha una campaña de prevención y concientización pública con una serie de pautas destinadas a proteger a la población ante el descenso de la temperatura en la región. A través de su Subsecretaría de Salud, se recuerda la importancia de adoptar recaudos específicos dentro del hogar para mitigar la proliferación de afecciones respiratorias estacionales y evitar accidentes domésticos vinculados a los sistemas de calefacción ambientales.

En ese sentido, se advierte que las olas de frío intenso presentan un nivel de alerta amarillo, lo cual implica un efecto leve a moderado en la salud que puede afectar de manera directa a los principales grupos de riesgo, tales como niños y niñas menores de cinco años, personas mayores de 65 años y pacientes con enfermedades crónicas.

En materia de prevención de patologías respiratorias, la mayoría de los cuadros invernales comunes son producidos por una alta variedad de virus que se transmiten mediante la inhalación de gotas de saliva infectadas suspendidas en el aire. Debido a la multiplicidad de estos gérmenes, los niños en la primera infancia pueden padecer de tres a cinco episodios anuales, por lo que se insta a mantener un cuidado riguroso.

Entre las pautas fundamentales para el día a día, los equipos de salud locales recomiendan ventilar los ambientes de forma constante, tomar abundante líquido sin esperar a tener sed, evitar los cambios bruscos de temperatura y eludir la exposición prolongada en espacios exteriores.

Monóxido de Carbono

De forma simultánea, el Ejecutivo municipal hace hincapié en la necesidad de mantenerse alerta frente a los riesgos de intoxicación por monóxido de carbono, un gas altamente peligroso que se genera por la mala combustión de elementos como gas natural, leña, carbón o nafta, caracterizándose por no tener olor, color ni propiedades irritantes. Para neutralizar estos riesgos en lugares cerrados, se debe verificar el correcto funcionamiento de los artefactos con un profesional matriculado, mantener las rejillas y conductos limpios para asegurar la renovación del aire, y apagar todas las estufas por la noche, procediendo a retirar del ambiente los braseros o calentadores a kerosén antes de dormir.

Finalmente, la campaña enfatiza la prohibición de utilizar las hornallas o el horno de la cocina como método de calefacción hogareña. De acuerdo con las especificaciones técnicas, los vecinos deben constatar de forma regular que las llamas de los quemadores y estufas mantengan un color azul neto, debiendo alarmarse si estas tornan de color naranja.

Ante este panorama, se aconseja a la ciudadanía prestar extrema atención al comportamiento de los más pequeños dentro de las viviendas para evitar quemaduras accidentales, recordando que ante la aparición de concentraciones altas de monóxido de carbono se manifiestan síntomas críticos como dolor de cabeza, náuseas, vómitos, mareos, debilidad general y pérdida del conocimiento, ante lo cual se debe consultar de inmediato a los servicios médicos.