Santafesino en Suiza: "Ellos no tienen nada que perder, la presión es nuestra"
López emigró de Santa Fe en 1980, cuando tenía 21 años, tras conseguir un permiso de trabajo temporal mientras estudiaba. Luego conoció a su esposa y ya se instaló.
Claudio "Pankuka" López es un santafesino que desde hace más de cuatro décadas vive en Suiza, el próximo rival de la Selección Argentina en los cuartos de final del Mundial de Fútbol. En diálogo con LT10, "Pankuka" contó cómo se vive la previa del trascendental partido en el país helvético, recordó sus raíces sabaleras y detalló las cábalas que mantiene intactas a la distancia.
"Hoy a la mañana estuve hablando con los suizos acá en el restaurante y me decían que ellos no tienen nada que perder. Los que tenemos que perder somos nosotros", relató López, quien es dueño de un establecimiento de especialidad italiana y argentina ubicado a 25 kilómetros de Zúrich. Según explicó, el orgullo local por la selección helvética viene creciendo de manera sostenida: "Suiza desde el 2014 tiene una buena selección. Gracias al gol de Di María pasamos de ronda en el alargue en Brasil, pero el fútbol suizo es nuevo. Tendrá 15 años que están jugando bien, trabajaron en las inferiores y tienen mucha influencia de la inmigración, chicos nacidos ahí con pasaporte".
López emigró de Santa Fe en 1980, cuando tenía 21 años, tras conseguir un permiso de trabajo temporal mientras estudiaba en la Universidad Católica de Santa Fe. "Nos quedamos, después conocí a mi señora, formé mi familia y aquí estoy, ya jubilado. Mis hijas ya son suizas y mis nietos nacieron todos acá. Sin embargo, viajo a Argentina anualmente para visitar a mi grupo de amigos, 'Los Añejos' de Santa Fe", recordó con nostalgia.
A pesar de la distancia, su corazón sigue ligado a la ciudad y a sus grandes pasiones. En un rincón de su restaurante montó un "ángulo argentino", un pequeño museo donde conviven imágenes de Diego Maradona, Lionel Messi, banderas y trofeos. "Ahí está la roja y negra también, qué grande", comentó orgulloso exhibiendo una camiseta de Colón firmada por el plantel que obtuvo la primera estrella del club.
El cruce de cuartos de final paralizará a la comunidad, aunque las seis semanas de vacaciones escolares redujeron la presencia de residentes argentinos en la zona, ya que muchos viajaron. Además, el huso horario plantea un desafío logístico para los hinchas en Europa: "El partido acá se transmite a las 3 de la mañana de la hora europea. El único día que nos juntamos unas 30 personas fue contra Austria, porque se jugó a las siete de la tarde. Ahora lo voy a ver solo en el restaurante, donde tengo una televisión muy grande. Ya para la final nos juntaremos, porque se juega a las nueve de la noche de acá", proyectó con optimismo.
Para el encuentro de la madrugada, las cábalas se respetarán a rajatabla. "Pantalón, camiseta, ojotas de Argentina y mi sillón presidencial para mirar el partido tomando un schweppes con limón", enumeró. Además, preparó una promoción especial para el fin de semana en su carta: "Puse milanesa a caballo, porque a los argentinos nos sobra lo que ya saben". El bife ancho de carne argentina importada es el plato estrella de su local, el cual se comercializa a unos 50 francos suizos el kilo. "Un sueldo mínimo acá ronda los 4000 francos. Es un país caro, pero si te sabés organizar, todo es proporcional", analizó sobre la realidad económica helvética.
Finalmente, al ser consultado sobre qué extrañar de aquellas tierras, concluyó entre risas: "Suiza es hermosa, tiene lugares como Berna, Interlaken o Saint Moritz. Es linda aunque sea cara, pero no tenemos nada que envidiarle: nosotros tenemos la Patagonia y Bariloche". Fiel a sus costumbres, prometió estar firme frente a la pantalla para alentar a la distancia: "¡Vamos Argentina!".