Madelón, del Malcorra "está grande" a ser clave en el mercado de Unión

En junio de 2025, el entrenador había dejado en claro que la edad del volante era un condicionante para su regreso. Doce meses después, el contexto deportivo cambió y el DT entiende que el ex Rosario Central puede ser la pieza ideal para otro proyecto futbolístico.

Hay frases que el tiempo pone nuevamente sobre la mesa. Y una de ellas pertenece a Leonardo Madelón, quien en junio de 2025, apenas regresó a Unión, fue consultado por la posibilidad de volver a dirigir a Ignacio Malcorra y dejó una respuesta que, vista desde el presente, adquiere un significado diferente.

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Lejos de impulsar su regreso, el entrenador eligió la prudencia y dejó una reflexión que prácticamente alejaba cualquier posibilidad.

"Nacho es un 'hijo' mío, charlamos seguido. Tengo que ver que es un jugador que lo tuve hace diez años y quisiera ver si me puede correr de área a área. Hay que ver si quiere venir, me gustaría tenerlo pero lo veo difícil. Es un jugador maravilloso, pero está grande. Veremos".

Aquella declaración no fue un comentario aislado. Meses más tarde, cuando Ignacio Malcorra volvió a aparecer en la órbita rojiblanca tras su salida de Rosario Central, Madelón sostuvo el mismo criterio y nunca dio el visto bueno para avanzar por su contratación.

Sin embargo, poco más de un año después, la historia dio un giro inesperado.

No cambió el futbolista, cambió el contexto

Si hay algo que resulta llamativo es que el paso del tiempo no favorece el argumento que utilizaba Madelón. Cuando pronunció aquella frase, Malcorra tenía 37 años. Hoy está a días de cumplir 39. Es decir, si la edad era un obstáculo entonces, en teoría debería serlo todavía más ahora.

Sin embargo, el entrenador entiende que el contexto futbolístico es completamente distinto. La Unión que está armando para la nueva temporada tendrá una base mucho más joven, con varios futbolistas surgidos de Reserva y un plantel que necesitará referentes dentro y fuera de la cancha. En ese escenario, la experiencia pasó a tener un valor que hace un año no ocupaba un lugar tan determinante en la planificación.

Del despliegue físico a la inteligencia para jugar

También cambió la manera en la que Madelón imagina utilizar a Malcorra. En 2025, el entrenador proyectaba un equipo con un 4-4-2 bien definido, en el que los volantes externos debían recorrer muchos metros, presionar, retroceder y atacar con intensidad permanente.

Era una función muy parecida a la que Malcorra había desempeñado durante su inolvidable ciclo en Unión entre 2014 y 2016, cuando disputó 68 partidos, convirtió 20 goles y entregó 22 asistencias.

Hoy, en cambio, la idea sería otra. Madelón no buscaría al Malcorra que rompía por la banda izquierda, sino al futbolista capaz de conducir el juego desde el centro del campo, manejar los tiempos del partido, asistir a los delanteros y aprovechar su pegada en la pelota detenida.

En otras palabras, el entrenador ya no necesita el despliegue físico del volante de hace diez años, sino su lectura del juego y su jerarquía.

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Por eso, el contacto que en las últimas horas existió entre Madelón y Malcorra no representa una contradicción, sino la consecuencia de una nueva mirada futbolística. El técnico sigue sabiendo que el volante ya no tiene la intensidad de otras épocas, pero considera que puede ofrecer algo diferente: liderazgo, calidad y experiencia para conducir a un equipo que apunta a ser competitivo con una importante presencia de juveniles.

Así, la frase de junio de 2025 no perdió vigencia. Lo que cambió fue el escenario. Y en ese nuevo contexto, Madelón entiende que Ignacio Malcorra puede volver a ser determinante, aunque desde un lugar completamente distinto al que ocupó en su primera etapa con la camiseta rojiblanca.