Productores de leche advierten que "podría haber un cierre masivo de tambos"
Pedro Murini, asesor de la mesa de productores de leche de Santa Fe, describe un situación muy difícil marcada por la falta de precios de referencia, una rentabilidad nula y el cierre de más de 220 establecimientos en la provincia en lo que va del año.
La lechería argentina, y particularmente la santafesina, atraviesa una de sus crisis más profundas. Según Pedro Murini, asesor de la mesa de productores lecheros de Santa Fe y ex presidente comunal de San Guillermo, la actividad se encuentra en un estado de "prolongar la agonía" debido a una ecuación económica que nunca logra ser rentable para el productor primario,.
El último eslabón de la cadena
A diferencia de otros sectores agropecuarios, la leche carece de un mercado transparente. "La formación del precio de la leche del tambero arranca desde la góndola y después el último que recibe el precio es el tambero", explica Murini en diálogo con LT10. Mientras que un productor de carne se referencia en el mercado de Cañuelas o uno de granos mira la pizarra de Chicago, el tambero no tiene un norte claro,.
"La leche no tiene un mercado de referencia, por lo tanto siempre el precio de la leche es un poco lo que queda después de la industria, después del comercio y después de la intermediación", señala de forma contundente.
Cifras que alarman
El impacto de esta distorsión de precios es visible en el territorio. Murini advierte que en lo que va del año se han cerrado más de 220 tambos en Santa Fe, provincia que concentra el 35% de los establecimientos del país. A nivel nacional, la caída es estrepitosa: Argentina pasó de tener 45,000 tambos a apenas 8,000.
La brecha de precios es otro factor determinante. Mientras que el consumidor paga en el supermercado entre 1,900 y 2,200 pesos por un litro de leche, el productor recibe apenas 500 pesos en la tranquera. Según Murini, el tambero debería estar percibiendo entre 600 y 650 pesos para equilibrar la balanza.
Un trabajo sin feriados ni descanso
La naturaleza del producto agrava la situación. A diferencia de la soja, que puede guardarse en un silo bolsa a la espera de un mejor precio, la leche es altamente perecedera. "Las vacas hay que ordeñarlas sí o sí mañana y tarde, no hay vuelta, y no hay feriado, no hay lluvia, no hay sol, no hay frío ni calor que valga", destaca sobre el sacrificio de la actividad,.
Esta presión constante está rompiendo el recambio generacional. Murini relata que incluso en familias con cuatro generaciones de tamberos, los jóvenes están "agotados" porque la explotación no permite siquiera tener vacaciones.
El impacto social en los pueblos
La crisis no solo afecta al dueño del campo, sino a toda la economía regional. En zonas como San Guillermo o el departamento San Cristóbal, la lechería sustenta más de 120 rubros directos, desde mecánicos hasta vendedores de software,.
Murini advierte sobre un futuro sombrío si no hay intervención o diálogo real entre las partes: "Si no nos sentamos a una mesa —producción, industria y comercio— lamentablemente nos vamos a quedar sin tambos, porque van a quedar los grandes tambos nada más". Sin otra actividad económica viable en muchas de estas zonas, el fin del tambo significaría el fin del sustento para cientos de familias y el desvanecimiento de la vida en los pueblos del interior santafesino.
Audio: Pedro Murini, asesor de la mesa de productores lecheros de Santa Fe
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