Argentina vs Inglaterra: la historia detrás de una rivalidad que trasciende la cancha

"Lo que dice Scaloni es correcto: es un partido de fútbol, pero a la vez no lo es, porque cuando construimos sentimiento lo hacemos a partir de nuestra experiencia y legado histórico" sostuvo Federico Lorenz por LT10.

En las vísperas del trascendental partido de semifinales de la Copa del Mundo entre Argentina e Inglaterra, el historiador del Conicet Federico Lorenz analizó el complejo entramado cultural, político y emocional que une a ambas naciones, y advirtió sobre los riesgos de simplificar la historia a través de una pasión deportiva.

Lorenz, quien se desempeña en el Instituto de Historia Argentina y Americana "Dr. Emilio Ravignani" y lleva más de 30 años investigando la guerra y posguerra de Malvinas, dialogó con LT10 sobre la delgada línea que separa el sentimiento popular de la realidad histórica.

"Lo que dice Scaloni es correcto: es un partido de fútbol, pero a la vez no lo es, porque cuando construimos sentimiento lo hacemos a partir de nuestra experiencia y legado histórico. En el plano de las emociones se mezcla todo, y la relación con Gran Bretaña es bastante más compleja de restringir al hecho de mirar profesionalmente el juego", explicó el especialista.

El historiador describió este vínculo como una "relación asimétrica" de larga data con una potencia imperial, aunque destacó que este proceso no se dio de forma aislada: "Las potencias nunca actúan solas; siempre hubo un acompañamiento de sectores locales, algo que se vislumbra desde el siglo XIX". Sin embargo, Lorenz matizó que en el plano cultural la situación es más ambigua, dado que el deporte más popular del país es de origen británico, al igual que parte del léxico ganadero, comercial y los apellidos de diversas familias locales debido a las corrientes migratorias.

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Consultado sobre si la rivalidad es bilateral o un sentimiento exclusivamente argentino, Lorenz fue categórico: "El peso que tiene Malvinas para ellos es inversamente proporcional al que tiene para nosotros. Culturalmente se formaron al revés. No obstante, dentro de la isla existen particularidades; las parcialidades galesas, irlandesas o escocesas muchas veces cantan a favor de Argentina debido a sus propios padecimientos históricos frente a la corona".

Respecto a los intentos históricos de canalizar este diferendo a través del deporte, el investigador recordó un hecho singular de la segunda presidencia de Juan Domingo Perón, durante el Segundo Plan Quinquenal, cuando el Gobierno estimuló a la ciudadanía a enviar propuestas para el país. "Un ciudadano mandó una carta proponiendo que el diferendo por Malvinas se dirimiera en un partido de fútbol. Era un intento de trasladar al deporte lo que no se podía resolver en la política", señaló.

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Lorenz situó el nacimiento del sentimiento antibritánico a comienzos del siglo XX, puntualmente en la década de 1930, desplazando con los años al histórico antiimperialismo antiyanqui. Recordó además que, paradójicamente, la presencia británica en el Río de Plata estuvo muy vinculada a la consolidación nacional: "El médico personal de San Martín era británico, había militares de ese origen en el Ejército de los Andes y la descripción más detallada del combate de San Lorenzo la hizo un viajero inglés. Juan Manuel de Rosas, incluso, terminó sus días en Inglaterra debido a una política deliberada de Gran Bretaña de apoyar las independencias americanas sin romper abiertamente con España".

Finalmente, de cara al cruce del miércoles, el historiador instó a encuadrar las emociones de manera racional. "Las consignas y las emociones son simplificadoras. Después del partido, salga como salga, las Malvinas no van a estar más cerca ni los muertos de 1982 van a volver. Ninguno de los jugadores ingleses es Margaret Thatcher, como ninguno de los nuestros es Leopoldo Galtieri. Sería un flaco homenaje reducir la reivindicación de Malvinas a la posibilidad de ganar un partido", concluyó.

Audio: Federico Lorenz, historiador del CONICET

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