Base Esperanza: el emotivo festejo bajo cero que une la soberanía con la pasión mundialista

El Suboficial Principal Jorge Yrrutia y Gustavo Olivera, docente de la Escuela Nº 38 de Base Esperanza contaron por LT10 cómo viviendo el partido ante Inglaterra en el rincón más austral.

En el rincón más austral del continente blanco, la clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial 2026 se vivió con una intensidad única. Entre ráfagas de viento de más de 130 kilómetros por hora y una sensación térmica de 30 grados bajo cero, la dotación de la Base Esperanza —la única estación científica antártica del mundo que alberga familias— celebró el histórico triunfo deportivo.

"Lo pasamos con muchísimos nervios, comiéndonos las uñas; el partido nos hizo sufrir bastante", relató en diálogo con LT10 el suboficial principal Jorge Yrrutia, encargado de las comunicaciones de la base, quien compartió la vivencia junto al docente santafesino Gustavo Olivera, director de la Escuela N.º 38 "Presidente Raúl Ricardo Alfonsín".

Actualmente, la dotación de la base está conformada por 58 personas, incluyendo a los niños en edad escolar. Aunque la mayoría se reunió en el alojamiento principal para ver el encuentro, el festejo posterior unió a toda la comunidad.

"En mi caso, prefiero el silencio y ver los partidos en casa con mi señora. Pero cuando el árbitro marcó el final, no me quedó otra reacción que agarrar la bandera y salir a festejar afuera para descargar toda la tensión", confesó Yrrutia. La imagen del suboficial festejando en mangas cortas a la intemperie polar se volvió viral en las últimas horas en redes sociales, aunque inicialmente el video fue atribuido por error al docente Olivera. "Fue Jorge el del festejo alocado. Uno a veces se deja llevar por los impulsos, pero valía la pena para sacarse el calor del momento", aclaró entre risas el maestro.

Hacer patria y marcar soberanía

El partido contra Inglaterra tuvo un condimento inevitablemente especial para los habitantes de la base, ubicada a unos 1.200 kilómetros de las islas Malvinas. "Si bien es un partido de fútbol que no cambia la historia, sirve para sanar ciertas emociones que siguen muy vivas", reflexionó Yrrutia.

El suboficial recordó que la Base Esperanza se caracteriza por una permanente actividad científica —centrada principalmente en el estudio de una de las mayores colonias de pingüinos de la región— y que el mantenimiento logístico que realiza la dotación durante el invierno es clave para sostener la presencia del país. "Marcar permanencia todo el año, sostener una escuela y educar a los chicos en este sector es, fundamentalmente, hacer soberanía", enfatizó.

Por su parte, el docente Gustavo Olivera destacó el valor pedagógico del Mundial en las aulas antárticas. "Es un privilegio y un honor enseñar acá. Más allá de las materias tradicionales como Matemática o Lengua, trabajamos mucho en el sentido de pertenencia y el trabajo en equipo. El Mundial nos permitió no solo estudiar geografía y banderas, sino conectarnos con escuelas de otros continentes y conocer sus culturas", explicó el maestro.

De cara al partido definitorio del próximo domingo, la dotación antártica ya prepara las cábalas para alentar a la Selección. "Vamos a repetir las rutinas. Cuando juega la Argentina, todos nos volvemos un poco directores técnicos, árbitros e hinchas. El sentimiento es uno solo", concluyeron desde el continente blanco.