Acciones cotidianas que reducen costos de salud
Dedicar tiempo a nuestro bienestar físico, emocional y mental nos permite sentirnos bien hoy y, nos ayuda a construir un futuro más saludable y equilibrado.
El autocuidado físico es una de las bases fundamentales del bienestar integral debido a que nuestro cuerpo nos acompaña toda la vida y necesita atención para mantenerse fuerte y saludable y alimentarse de manera consciente, por ejemplo, no significa hacer dietas extremas, sino aprender a darle al organismo los nutrientes que necesita.
Incorporar más frutas y verduras, beber suficiente agua y evitar los ultraprocesados son decisiones que, aunque simples, marcan una gran diferencia.
El movimiento es otro pilar esencial y no hace falta inscribirse en un gimnasio o correr maratones para estar activos, sino que una caminata activa diaria, optar por escaleras en lugar de ascensores o estirarnos después de varias horas de trabajo ya son pequeños gestos que suman y que pueden ayudar a mejorar nuestro estado físico y mental.
Por otro lado, descansar bien también es parte del autocuidado: respetar las horas de sueño, crear un ambiente relajante antes de dormir y evitar las pantallas en la cama favorecen un descanso más reparador y ayudan a regular el estado de ánimo y la energía diaria.
Leer ayuda a mantener nuestras capacidades cognitivas activas
Estas condiciones favorecen el desarrollo de enfermedades crónicas que representan inversiones millonarias de los sistemas de salud para su tratamiento. Además, causan el 30% de mortalidad en la región por enfermedad cardiovascular, diabetes, hipertensión y enfermedad renal crónica.
El autocuidado emocional
Así como ejercitamos el cuerpo, es importante estimular la mente. Leer, aprender algo nuevo, escribir o hacer ejercicios mentales ayuda a mantener nuestras capacidades cognitivas activas y previene el desgaste mental, mientras que también es clave reducir la sobrecarga informativa, ya que, hacer pausas, limitar el tiempo de exposición a las pantallas y elegir qué información consumimos nos ayuda a mantener una mente más clara y tranquila.
El primer paso es empezar hoy
El autocuidado no tiene por qué ser complicado ni requerir cambios drásticos de un día para otro; lo esencial es comenzar con pequeñas acciones sostenibles en el tiempo. Gestos tan simples como beber un vaso de agua al despertar, reducir el uso del teléfono antes de dormir o dar un paseo de diez minutos pueden impactar positivamente en nuestro bienestar.
Hacer ejercicio, una de las bases del autocuidado
Además, el autocuidado implica decisiones cotidianas que pueden salvar vidas y prevenir enfermedades: usar el cinturón de seguridad en todos los asientos, limitar el consumo de alcohol, cruzar la calle con prudencia, mantener una buena higiene dental, ventilar adecuadamente los espacios para evitar intoxicaciones por monóxido de carbono o conocer los antecedentes médicos familiares para realizar los chequeos correspondientes.
Elegir no fumar o dejar de hacerlo, por ejemplo, es una de esas decisiones que pueden cambiarlo todo: detrás del consumo de tabaco hay un camino silencioso que muchas veces conduce a enfermedades graves como el cáncer de pulmón o los problemas cardíacos y respiratorios, que marcan profundamente no solo a quienes las padecen, sino también a sus familias.