¿Cuánto sabemos los argentinos de fertilidad?
Una nueva encuesta además qué se sabe acerca de la fertilidad. Uno de los datos más relevantes es que la información sobre este tema se diversificó.
La fertilidad dejó de ser un tema reservado para quienes buscan un embarazo o atraviesan dificultades para concebir y cada vez más mujeres se interesan por conocer cómo funciona su capacidad reproductiva, qué factores pueden afectarla y qué herramientas existen para planificar la maternidad.
Sin embargo, aunque la conversación ganó espacio, todavía persisten vacíos importantes cuando se trata de información concreta para tomar decisiones, según sugieren los resultados de una encuesta impulsada por Procrearte a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
El relevamiento muestra una tendencia llamativa: el interés por la fertilidad aparece mucho antes de la búsqueda de un embarazo. De hecho, casi nueve de cada diez participantes consideraron que se trata de un tema que debería abordarse antes de comenzar a buscar un hijo.
El dato refleja un cambio que los especialistas observan desde hace algunos años. La planificación reproductiva empezó a incorporarse a conversaciones que antes giraban exclusivamente alrededor de la anticoncepción o el embarazo.
Hoy forman parte de la agenda conceptos como reserva ovárica, preservación de la fertilidad, edad biológica o congelamiento de óvulos. Sin embargo, una cosa es que el tema esté presente y otra muy distinta es disponer de información que permita actuar a tiempo.
Lo que sabemos y lo que todavía no
Los resultados de la encuesta muestran que existe un nivel relativamente alto de conocimiento general sobre fertilidad. Casi ocho de cada diez participantes afirmaron saber qué es la reserva ovárica y más del 94% reconoció que la fertilidad masculina también puede evaluarse mediante estudios específicos.
Al mismo tiempo, aparecen algunas brechas. Aunque casi ocho de cada diez participantes manifestó conocer el concepto de reserva ovárica, el porcentaje descendió a cerca de dos tercios cuando se preguntó por herramientas concretas para medirla, como la hormona antimulleriana.
Para Liliana Blanco, directora de Procrearte, este punto resulta clave porque permite pasar del conocimiento general a la toma de decisiones informadas: “La hormona antimulleriana es la star player de la fertilidad”.
"Nos permite saber si la cantidad de folículos y óvulos en el ovario es normal o está disminuyendo. Este conocimiento es vital para que las mujeres puedan tomar decisiones informadas sobre su futuro reproductivo”, expresó.
La reserva ovárica se transformó en uno de los conceptos centrales de la medicina reproductiva moderna. Se refiere a la cantidad de óvulos que una mujer conserva en sus ovarios y constituye uno de los principales indicadores de su potencial reproductivo. Aunque suele asociarse al paso del tiempo, los especialistas advierten que no siempre existe una relación directa entre edad y fertilidad.
“La realidad es que la edad cronológica de nuestras pacientes no siempre es la misma que la edad biológica”, señaló Blanco. Esa diferencia explica por qué algunas mujeres jóvenes pueden presentar una reserva ovárica menor a la esperada, mientras que otras mantienen parámetros favorables durante más tiempo.
Qué ocurre con la edad en la que disminuye la fertilidad
Sin embargo, el relevamiento también dejó al descubierto que el impacto de la edad es una de las principales zonas grises del conocimiento sobre fertilidad: ante la pregunta sobre cuándo comienza a disminuir la fertilidad femenina, las respuestas mostraron una percepción relativamente cercana a la evidencia científica, aunque todavía desplazada hacia edades más tardías.
El 54% de los participantes ubicó ese descenso entre los 35 y los 39 años, mientras que un 20% consideró que comienza entre los 30 y los 34. En tanto, un 17% sostuvo que la disminución recién ocurre después de los 40 años y un 9% la ubicó antes de los 30.
Los especialistas señalan que la fertilidad femenina no cae de manera abrupta, sino progresiva. Sin embargo, existe consenso en que el descenso comienza antes de los 35 años y se acelera posteriormente.
Por eso, uno de los desafíos actuales consiste en acercar información que permita comprender no sólo los avances de la medicina reproductiva, sino también los límites biológicos sobre los que estos tratamientos actúan.
En otras palabras, el conocimiento general sobre fertilidad parece estar cada vez más extendido, pero todavía persisten dudas respecto de los tiempos en los que conviene informarse, evaluar la reserva ovárica o considerar estrategias de preservación de la fertilidad.
Uno de los aspectos más interesantes del relevamiento es que la mayoría de los participantes considera que la fertilidad debería abordarse antes de la búsqueda de embarazo. Durante décadas, la consulta por fertilidad solía llegar cuando aparecía una dificultad, pero hoy, en cambio, crece el interés por conocer información reproductiva en etapas más tempranas de la vida.
La tendencia acompaña cambios sociales más amplios y, según datos del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad de la Universidad Austral, la maternidad se trasladó progresivamente hacia edades más avanzadas. A su vez, un estudio de la consultora Voices reveló que el 77% de las argentinas considera favorable que una mujer tenga hijos después de los 40 años.
En paralelo, la Organización Mundial de la Salud estima que una de cada seis personas experimentará infertilidad en algún momento de su vida y, frente a este escenario, los especialistas destacan la importancia de acceder a información temprana sobre fertilidad para ampliar las posibilidades de planificación.
Una conversación que ya no involucra solo a las mujeres
Otro dato relevante de la encuesta es el alto nivel de conocimiento sobre fertilidad masculina y más del 94% de los participantes identificó que la capacidad reproductiva de los hombres también puede evaluarse. Se trata de un cambio significativo respecto de años anteriores, cuando gran parte de la conversación pública sobre fertilidad estaba centrada exclusivamente en las mujeres.
Los especialistas coinciden en que aproximadamente la mitad de las dificultades reproductivas de una pareja involucran algún factor masculino, por lo que la evaluación integral de ambos miembros resulta fundamental cuando existe un proyecto reproductivo.
La encuesta también permitió observar otro fenómeno de época: las fuentes de información sobre fertilidad se diversificaron.
Los especialistas en medicina reproductiva continúan ocupando un lugar central, pero las redes sociales, los contenidos digitales y las comunidades online ganan influencia a la hora de acercar información sobre salud reproductiva.
Esta mayor circulación de contenidos tiene ventajas evidentes, pero también plantea desafíos. El acceso a más información no siempre garantiza una mejor comprensión de los procesos biológicos ni de los tiempos que intervienen en la fertilidad.
Por eso, los especialistas insisten en la necesidad de complementar la información disponible con asesoramiento médico personalizado.