El invicto en el Brigadier llegó a su fin y Colón quedó envuelto en dudas
La derrota ante Chaco For Ever no solo significó el segundo traspié consecutivo del Sabalero, sino también el fin de la fortaleza de local, el principal sostén de una campaña que ahora entra en zona de turbulencias
La caída ante Chaco For Ever dejó mucho más que tres puntos perdidos para Colón. El 1-0 frente al último de la tabla general terminó por derribar el principal bastión del equipo: el invicto como local, una fortaleza que es el sostén de la campaña y el argumento más sólido para mantenerse en la pelea por los primeros puestos de la Zona A de la Primera Nacional.
El golpe tuvo un efecto mucho más profundo, porque llegó apenas una semana después de la derrota frente a Ferro. Aquel traspié en Caballito abrió una grieta que este domingo se agrandó en el Brigadier López, donde el Sabalero volvió a dejar una imagen preocupante. La onda expansiva de ese revés comenzó en Buenos Aires y terminó impactando de lleno en Santa Fe. No solo porque el equipo dejó pasar otra oportunidad para descontarle puntos al líder, sino porque perdió contra uno de los conjuntos más débiles del campeonato, un resultado que habría encendido por primera vez las alarmas en la dirigencia respecto a la continuidad del entrenador Ezequiel Medrán.
Hasta aquí, el gran respaldo de Medrán había sido el rendimiento de Colón en condición de local. El Brigadier López se había convertido en una garantía de puntos y en el escenario donde el equipo encontraba respuestas incluso cuando el funcionamiento no convencía del todo. Sin embargo, esa fortaleza se desmoronó ante Chaco For Ever. Tras 11 presentaciones en Santa Fe, el balance quedó en seis victorias, cuatro empates y una derrota. Números que siguen siendo positivos y representan una efectividad del 66%, aunque ya lejos de aquella condición de invulnerable que distinguía al Sabalero.
El problema es que ese rendimiento en casa compensaba una campaña mucho más irregular de visitante. Ahora ese respaldo también empezó a resquebrajarse y el contexto agrava aún más la situación: el equipo dejó escapar una chance inmejorable para acercarse a la cima y lo hizo frente al colista de la tabla general.
Con el envión negativo de dos derrotas consecutivas, un funcionamiento que genera cada vez más interrogantes y la pérdida de su principal fortaleza, Colón atraviesa el momento más delicado desde la llegada de Medrán. Las dudas crecieron, el margen de error se redujo al mínimo y el próximo compromiso aparece como una prueba decisiva para un ciclo que, por primera vez, quedó seriamente cuestionado.