Lorena Yak: "Busco canciones que primero me conmuevan a mí"
La cantante popular y graduada del ISM a de la UNL visitó los estudios de LT10, donde compartió interpretaciones en vivo y habló de su recorrido artístico, la búsqueda de un repertorio propio y el valor de cantar desde la emoción.
Hay artistas que construyen su camino a partir de la técnica. Otros lo hacen desde la intuición. En el caso de Lorena Yak, ambas dimensiones conviven desde hace más de dos décadas. Formada en el Instituto Superior de Música de la Universidad Nacional del Litoral (ISM-UNL), la cantante encontró en ese espacio no solo una escuela, sino el lugar donde descubrió nuevas formas de entender la música y de encontrarse con su propia voz.
En su visita a los estudios de LT10, la intérprete repasó su historia mientras alternaba la conversación con versiones en vivo de clásicos como Quizás, quizás, quizás y Paisaje. Entre recuerdos, anécdotas y reflexiones, dejó ver un presente artístico atravesado por una búsqueda muy personal: elegir canciones que dialoguen con su propia historia.
Su vínculo con el ISM comenzó de manera inesperada. "Ingresé muy de chiquita, tenía 14 años. Hice todo de casualidad. Hice un viaje a Mar del Plata, me la encontré a Rita... y ella me dijo: '¿Y por qué no ingresás?'. Bueno, pero ¿se puede?, tengo 14 años", recordó entre sonrisas. Aquella invitación marcaría un antes y un después. "Se puede decir que le di mi vida o la vida me la dio el instituto, porque entré entre los 14 y los 15".
Aunque llegó impulsada por su amor al canto, el recorrido académico la llevó a explorar otros universos musicales. En aquellos años el Instituto estaba orientado exclusivamente a la música clásica y esa experiencia terminó por transformarla. "La ópera, la música clásica me sedujo; nunca había estado en ese ámbito y empecé a estudiar canto lírico. Amé el canto lírico, pero en algún momento uno vuelve a sus orígenes y en este momento estoy cantando música popular", contó.
Esa formación, aseguró, sigue siendo una de las herramientas más importantes de su carrera. "Lo que nos otorgó el instituto es muy valioso. Siempre digo que es único, porque no hay en Santa Fe otro lugar que brinde de manera gratuita la calidad de profesores que hay en ese lugar".
Sin embargo, para Lorena la técnica nunca alcanza por sí sola. Con el paso de los años cambió también la forma en que elige cada canción. "No sé si fue cumplir mis 40 o qué sucedió, pero tengo un antes y un después con la búsqueda de repertorio. Busco que haya una simbiosis entre la letra y la música, donde yo sienta realmente que lo que estoy cantando y lo que quiero decir tienen que ver con lo que me está pasando".
Esa elección, explicó, nace mucho antes de subir a un escenario. "Primero te tiene que conmover a vos. Creo que pasa por ahí. No cantar algo porque te quede bien o porque escuchaste a una cantante que lo hizo hermoso y lo querés cantar, pero no te pasa nada".
La música también fue construyendo su identidad desde la infancia. Mientras en su adolescencia sonaban Backstreet Boys, Shakira y Christina Aguilera, en su casa convivían el tango, los boleros y la herencia familiar ligada a Chico Novarro. "Tengo como en la sangre el bolero, lo romántico, la nostalgia y el sufrimiento", dijo, al explicar por qué ese repertorio sigue apareciendo naturalmente en sus presentaciones.
Detrás de cada interpretación hay, además, un trabajo de investigación. "Uno investiga quién fue el compositor, la época en que se realizó y muchas veces qué le estaba ocurriendo a la persona que la compuso. Después escucha muchas versiones y trata de interpretarla según lo que uno siente. Eso me parece lo más importante".
Para la cantante, el escenario sigue siendo el lugar donde las canciones terminan de cobrar sentido. "Después de cantar en vivo siento que la canción dejó de ser de la persona que la compuso, sino que yo me la apropié. Cantar en vivo es la instancia más valiosa y con la que uno crece como persona".
Ese crecimiento también se sostiene en el encuentro con el público. "El aplauso del público y la aceptación son muy importantes para un músico", afirmó, convencida de que la música solo se completa cuando encuentra a quien la escucha.
Mientras piensa en futuras presentaciones y en volver a reunir músicos para un nuevo proyecto, Yak reconoce que hoy su principal desafío sigue siendo el mismo que la impulsó desde el comienzo: encontrar aquellas canciones que la representen. "En este momento estoy más abocada a buscar el repertorio con el cual yo me sienta cómoda, a buscar el repertorio que me haga vibrar y con el que yo pueda expresarme mejor". En esa búsqueda, más íntima que urgente, parece haber encontrado también la mejor definición de su presente artístico.
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