Los cambios en casa que ayudan a tu mascota a vivir sin estrés
El entorno donde viven perros y gatos influye directamente en su bienestar. Especialistas explican qué espacios necesitan y cómo pequeños cambios pueden mejorar su calidad de vida.
La forma en que está organizada una vivienda no solo afecta a las personas que la habitan: también tiene un impacto directo en los animales de compañía. La distribución de los espacios, los ruidos, la iluminación y hasta el tipo de piso pueden influir en el comportamiento y el nivel de estrés de perros y gatos.
Según especialistas en comportamiento animal, una casa adecuada para una mascota no se trata únicamente de comodidad o estética, sino de permitir que pueda desarrollar conductas propias de su especie. Tener lugares para descansar, jugar, esconderse o trepar forma parte de sus necesidades básicas.
La veterinaria española especializada en etología de perros y gatos, Xiana Costas, explicó que “el entorno doméstico tiene una importancia fundamental en el bienestar animal”. En ese sentido, señaló que un espacio inadecuado puede afectar la salud emocional de los animales y que, en algunos casos, requiere cambios importantes para garantizar su bienestar.
Entre las recomendaciones más sencillas se encuentra separar las zonas de comida, descanso y juego. También es importante que la cama del animal no esté ubicada en lugares de mucho tránsito dentro de la casa, ya que el movimiento constante puede dificultar su descanso.
En el caso de los gatos, los especialistas destacan la importancia de contar con espacios elevados desde donde puedan observar el ambiente, además de lugares donde puedan rascar sus uñas. Estas acciones responden a comportamientos naturales que les generan seguridad.
Otros factores que pueden alterar a las mascotas son los ruidos intensos, la iluminación nocturna excesiva y los pisos resbaladizos. Los sonidos fuertes provenientes del exterior pueden afectar especialmente a perros sensibles, mientras que las superficies sin agarre representan un problema para animales mayores o con dificultades articulares.
Pero la convivencia también genera cambios en el hogar. Un estudio realizado por la Escuela Politécnica Federal de Lausana, en Suiza, analizó cómo los perros modifican la calidad del aire dentro de una vivienda a través de partículas de polvo, pelo y microorganismos que liberan al moverse o interactuar.
La investigación determinó que los perros grandes pueden liberar entre dos y cuatro veces más microorganismos que las personas presentes en una misma habitación. Sin embargo, los especialistas aclararon que esto no significa un riesgo para la salud y que cierta diversidad de microorganismos puede incluso favorecer el desarrollo del sistema inmune.
Los expertos coinciden en que no hace falta realizar grandes reformas para mejorar la vida de una mascota. Reservar un rincón tranquilo, ventilar los ambientes con frecuencia, mantener espacios diferenciados y adaptar la casa a las necesidades del animal son medidas simples que pueden reducir el estrés y mejorar la convivencia.