Cómo proteger a perros y gatos del frío durante el invierno

Las bajas temperaturas pueden afectar a las mascotas, aunque no existe un registro único que determine cuándo empiezan a sufrir frío. Veterinarios recomiendan prestar atención a las señales y reforzar algunos cuidados básicos.

Con la llegada de las jornadas más frías del invierno, perros y gatos también necesitan cuidados especiales para evitar problemas de salud. Aunque muchas personas creen que el pelaje alcanza para protegerlos, los especialistas advierten que la tolerancia al frío depende de cada animal.

La edad, el tamaño, la raza, el tipo de pelo, el estado de salud, la condición corporal y el tiempo de exposición al ambiente son factores que influyen en la capacidad de cada mascota para conservar el calor.

No existe una temperatura exacta a partir de la cual todos los perros y gatos comienzan a sufrir las bajas temperaturas. Sin embargo, el riesgo aumenta cuando el frío se combina con viento, humedad, lluvia o una exposición prolongada al aire libre.

Qué mascotas necesitan más atención en invierno

Los cachorros, los animales adultos mayores, las mascotas con enfermedades crónicas, los perros de pelo corto y las razas pequeñas son los grupos que requieren mayores cuidados durante los días fríos.

Además, los animales con problemas articulares pueden presentar más molestias durante el invierno, por lo que los especialistas recomiendan consultar con un veterinario para evaluar cada caso.

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Las señales que indican que una mascota tiene frío

Los perros y gatos suelen mostrar cambios de comportamiento antes de que aparezca un cuadro más grave. Algunas señales de alerta son:

  • Temblores.
  • Rigidez al caminar.
  • Postura encorvada.
  • Búsqueda constante de lugares cálidos.
  • Falta de energía.
  • Tendencia a acurrucarse.

También pueden aparecer signos como orejas muy frías, nariz seca, debilidad, desorientación, respiración lenta o disminución del estado de alerta. Ante estos síntomas, se recomienda acudir a un profesional.

Cuatro hábitos para protegerlos del frío

1. Preparar un lugar cálido para dormir

Durante las noches más frías, los especialistas recomiendan que cachorros, animales mayores o mascotas enfermas duerman dentro del hogar.

Si un perro permanece en el exterior, debe contar con un refugio elevado del suelo, protegido del viento y la lluvia, con una cama seca y aislante. La humedad acelera la pérdida de calor corporal.

2. Tener cuidado con estufas y calefactores

Perros y gatos suelen acercarse a las fuentes de calor, pero estufas, salamandras, braseros y calefactores pueden generar quemaduras o sobrecalentamiento.

La recomendación es mantener una distancia segura y evitar dejar a las mascotas sin supervisión cuando estos equipos están encendidos.

3. Adaptar los paseos

El frío no significa suspender los paseos, pero sí modificar la rutina. Lo ideal es elegir horarios con temperaturas más agradables, reducir el tiempo de exposición en días extremos y secar bien el pelaje si el animal vuelve mojado.

También se aconseja realizar varios paseos cortos en lugar de uno extenso cuando las condiciones climáticas son adversas.

4. Revisar las patas después de salir

Las almohadillas pueden verse afectadas por el frío, la humedad y las superficies heladas. Después de cada paseo conviene revisarlas, limpiarlas y secarlas para evitar irritaciones o pequeñas lesiones.

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Otros cuidados importantes durante el invierno

Los veterinarios recomiendan no cortar excesivamente el pelo de las mascotas durante los meses fríos, ya que funciona como una barrera natural frente a las bajas temperaturas.

En animales pequeños o de pelo corto puede ser necesario utilizar abrigo, aunque los especialistas aconsejan evaluar cada situación y no hacerlo únicamente por una cuestión estética.

También es importante evitar cambios bruscos de temperatura, mantener el calendario de vacunación al día y garantizar una alimentación adecuada.

Antes de encender el auto, especialmente en zonas donde circulan gatos callejeros, se recomienda golpear el capó para evitar accidentes, ya que algunos animales buscan refugio del frío debajo del vehículo.

Ante síntomas como tos, estornudos, dificultad para respirar, secreciones nasales u oculares o temblores persistentes, la recomendación es consultar con un veterinario de confianza.