El tema que Unión no consigue resolver antes del cierre del mercado
A horas del cierre del mercado de pases, la dirigencia sigue sin encontrar una salida para dos futbolistas que quedaron fuera de la consideración de Leonardo Madelón
Mientras en Unión la atención está puesta en levantar las inhibiciones y terminar de incorporar las piezas que pretende Leonardo Madelón, hay un problema que sigue sin solución. La intención era achicar el plantel, aliviar la masa salarial y dar por terminados dos ciclos que de tener sentido futbolístico. Sin embargo, el objetivo todavía está lejos de concretarse.
Los protagonistas son Franco Fragapane y Augusto Solari, que hoy aparecen al margen. Ninguno integra los planes del entrenador y ambos fueron informados de que no serán tenidos en cuenta. Aún así, las negociaciones para rescindir sus contratos continúan sin llegar a buen puerto. El calendario tampoco ayuda. Este viernes finalizará el mercado de pases de la Liga Profesional y, hasta ahora, no surgieron ofertas que les permitan continuar sus carreras en otro lado. Sin ese escenario, las conversaciones para una desvinculación se volvieron mucho más complejas.
Aunque sus historias en Unión fueron diferentes, el desenlace terminó siendo el mismo. Fragapane aterrizó durante la gestión de Cristian González con la expectativa de convertirse en una pieza importante, mientras que Solari fue una apuesta realizada cuando Madelón ya había regresado al banco rojiblanco. Ninguno logró consolidarse y ambos fueron perdiendo protagonismo hasta desaparecer de la consideración. En la dirigencia también pesa el aspecto financiero. Se trata de dos contratos de un costo elevado para un plantel en el que no tendrán participación, por lo que una eventual salida representaría un alivio para las cuentas del club.
Con vínculo vigente hasta diciembre, el escenario empieza a perfilarse con una alternativa que hace algunas semanas parecía poco probable: si no aparece un acuerdo de último momento, Fragapane y Solari seguirán siendo jugadores de Unión durante el segundo semestre, aunque con un destino difícil de modificar: entrenarse apartados del grupo principal, esperando una nueva oportunidad que, por ahora, no aparece en el horizonte.