Caña con ruda: el ritual de agosto que invita a compartir y agradecer
Georgina García Kieffer explicó al móvil de LT10 el origen y el sentido de una costumbre que se extendió en la región. Por qué no debe limitarse al 1 de agosto, cómo se toma y qué diferencias hay entre las distintas variedades.
La llegada de agosto vuelve a poner en primer plano una tradición que, con el paso de los años, ganó presencia en Santa Fe y en gran parte del Litoral: tomar caña con ruda como un gesto de protección, agradecimiento y vínculo con la tierra.
Detrás del ritual hay una historia que excede la costumbre de beber un trago en ayunas durante la mañana del 1 de agosto. Para Georgina García Kieffer, impulsora de la difusión de esta práctica en la región, la tradición está ligada a la cultura guaraní y a la honra a la Pachamama.
En diálogo con el móvil de LT10, Kieffer recordó que lleva casi dos décadas trabajando para recuperar y transmitir el sentido de esta celebración. “La parte educativa es mi mayor logro y felicidad. A punto de cumplir 20 años desde que empecé a jugar con la botella y la rama de ruda, puedo considerar hoy que logré una meta”, expresó.
Según explicó, el desafío fue transformar una práctica que muchas personas repetían casi por costumbre en una tradición con identidad y significado. “Fue recoger una costumbre que era casi una cábala, como no pasar por debajo de la escalera. El primero de agosto nadie sabía por qué ni para qué, o si duraba todo el mes —que en realidad es todo agosto, no solo el primero—, y vincularla con la honra, el tributo y el agradecimiento a la Pachamama”.
En ese sentido, aclaró que la Pachamama no representa únicamente a la Madre Tierra. “Pachamama no es solo Madre Tierra; es el Cosmos, que es donde habitamos todos”, señaló.
No solo el 1 de agosto
Uno de los principales mitos alrededor de la tradición es que la caña con ruda debe tomarse obligatoriamente el primer día del mes y en ayunas. Sin embargo, Kieffer remarcó que la práctica puede realizarse durante todo agosto.
“Es cualquier día de agosto, y no solo en ayunas”, afirmó. Y relativizó la idea de que no cumplir con el ritual en una fecha determinada pueda traer consecuencias: “¿Que si no tomo el primero de agosto llega el Apocalipsis y me muero? No”.
La explicación histórica se vincula con un período especialmente duro para los pueblos originarios. “Ellos comenzaban el primero de agosto porque era el mes de mayor mortalidad y falta de alimento”, indicó.
Para la impulsora de la tradición, el ritual también debe adaptarse a las condiciones actuales. Por eso recomendó no tomar en ayunas si luego hay que conducir o llevar a los chicos a la escuela. “Es de personas avanzadas y urbanas saber que eso no es la cura absoluta”, sostuvo, al referirse a las creencias vinculadas con la protección frente a los males del invierno.
Las diferentes cañas y la medida del ritual
La preparación puede variar según el tipo de caña y el gusto de cada persona. Kieffer mencionó, entre otras opciones, la caña andina, de sabor más dulce, y una variedad más seca y fuerte.
“La andina, la dulce, es la que tomo si no me gusta tanto esta que es más seca y más fuerte”, explicó.
También cuestionó la idea de que el ritual exige beber grandes cantidades o cumplir con una cantidad exacta de tragos. “En el vaso pongo un dedo acostado, no un dedo parado. Un sorbo es suficiente”, afirmó.
En esa línea, consideró que la costumbre debe actualizarse sin perder su esencia. “En general no comparto el vaso ni comparto el pico de la botella. Esto es así hoy porque hay que urbanizar la costumbre”, señaló.
El valor de convidar
Más allá de la bebida, Kieffer puso el foco en el gesto de compartir. Para ella, la tradición no consiste en guardar la botella ni en consumirla de manera individual, sino en ofrecerla a otras personas durante todo el mes.
“Es muy importante que el que convida haya tomado. Es algo bien de los guaraníes y tiene que ver con que el que ya está curado va a salir a compartir”, explicó.
La imagen que propone es la de una práctica cotidiana y comunitaria. “Durante todo agosto se hace esto”, remarcó, al recordar que en algunas localidades es habitual que los comerciantes inviten a probar la preparación.
Por eso, dejó una recomendación clara para quienes mantengan el ritual este agosto: “Yo lo que quiero es que la gente convide, no que se tome toda la botella. Por favor, salgan a convidar”.
Y cerró con una advertencia que resume el espíritu de reciprocidad asociado a la tradición: “Si amarrasteaste, así de bueno te va a devolver la tierra”.
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