El juez Aldo Alurralde fijó postura tras el fallo de la Corte sobre jubilaciones
“No somos máquinas de dictar sentencias” sostuvo el magistrado en diálogo con LT10.
El juez federal de Reconquista, Aldo Alurralde, dialogó con LT10 y al ser consultado sobre el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia santafesina que declaró ilegal el tope a los haberes jubilatorios, advirtió: “No hago ninguna referencia al fallo de la Corte de la provincia en virtud de que no sé si el día de mañana me tocará integrar la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Santa Fe y decidir sobre esas cuestiones. En este caso estaría adelantando opinión”
En esa línea, el magistrado aclaró los alcances del pronunciamiento judicial: “Tengamos en cuenta que la Corte ha decidido sobre los casos actuales, no sobre los casos futuros que se puedan presentar. Se puede confirmar o variar el criterio según la integración del tribunal. Por eso no puedo adelantar opinión en ese sentido. Sin embargo, no estoy diciendo nada descabellado ni que no sea obvio; lo que pasa es que a veces hace falta recordarlo”.
Alurralde fundamentó su posición respecto a la trascendencia de los pronunciamientos en materia previsional. “Los jueces, en cualquiera de nuestras decisiones —y yo también tengo a mi cargo causas previsionales, por eso hago hincapié en esto—, tenemos que entender que todos nuestros decisorios impactan positiva o negativamente en la sociedad. Las decisiones judiciales no son solo para las partes, sino que también impactan en la comunidad”, sostuvo.
Para el magistrado, el ejercicio de la magistratura exige trascender el análisis técnico formal. “Esto implica complementar lo que nos enseñan en las facultades de Derecho, que es la llamada argumentación jurídica —donde motivamos nuestras sentencias con razones jurídicas, hechos probados y normativa aplicable—, con la argumentación social: es decir, la legitimidad de nuestro fallo, no solo la legalidad. Y la legitimidad se la da la sociedad si uno la ha tenido en cuenta”, explicó.
Al ser consultado sobre el principio de solidaridad en el sistema previsional y el alcance de sus columnas de opinión, remarcó: “Esta es una nota de opinión que realizo sobre distintos temas. Yo soy de la idea de que la sociedad tiene que saber cómo piensan los jueces para entender y estar o no de acuerdo con nuestra forma de pensar, porque no somos máquinas automáticas de dictar sentencias. Tenemos una vocación en nuestra función. Nosotros no dejamos de ser abogados que ejercemos la magistratura; esa es la única diferencia. Lo que intento reflotar es el valor de la solidaridad, que debe estar presente en nuestras decisiones”.
A modo de ejemplo sobre la aplicación de este principio en la gestión judicial cotidiana, Alurralde detalló la labor en su jurisdicción: “Lo veo en el fuero pleno que tengo a cargo en el Juzgado Federal de Reconquista, donde nos toca resolver cuestiones relativas a un narcotraficante y también sobre el sistema de salud y las obras sociales. Muchas veces estas últimas hacen una simple ecuación matemática y se niegan, por ejemplo, a brindarle a una persona con EPOC una mochila de oxígeno móvil para que pueda desplazarse, ofreciéndole únicamente un tubo fijo. O cuando se niega un medicamento oncológico fundamentándolo en la edad avanzada de la persona. Ahí es donde debe primar la equidad y la empatía”.
Sobre el debate previsional, profundizó en la naturaleza del sistema público: “La base del sistema previsional es la solidaridad. Cuando voy a escribir sobre la solidaridad dentro del Derecho, el ejemplo más claro está dado en la cuestión previsional, porque no es un sistema de ahorro privado —como podría haber sido una AFJP— ni una caja de ahorro bancaria. Se trata de un sistema público en el cual se busca la equidad, no solo la igualdad. En nuestros decisorios tenemos que tener en cuenta ambas”.
Finalmente, al abordar la brecha entre la legalidad formal de una sentencia y la percepción social de justicia, concluyó: “Uno puede tener una sentencia impecable desde el punto de vista legal, basada en el derecho y en precedentes jurisprudenciales, pero probablemente carezca de legitimidad si no atiende a la percepción social. Debemos fallar abandonando nuestros propios intereses; yo no fallo para mí, fallo para la sociedad. No nos vamos a llevar nada de este mundo y nadie se salva solo. No se puede ser buen profesional si antes no se es buena persona”.
Audio: Aldo Alurralde, juez federal
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