Santa Fe refuerza sus 54 puntos de bombeo

El Municipio ejecuta un plan integral de mantenimiento, recuperación de equipamiento pesado y logística preventiva en toda la red de defensas de la capital provincial.

La Municipalidad de Santa Fe avanza con un despliegue estratégico destinado a garantizar la seguridad hídrica de la ciudad. Debido a su geografía particular, signada por la presencia de ríos circundantes y una alta vulnerabilidad ante eventos climáticos severos, la capital provincial cuenta con un entramado de protección único en el país por su escala y complejidad, estructurado en torno a 54 puntos operativos de bombeo.

El esquema defensivo municipal se divide fundamentalmente en dos grandes categorías operativas. Por un lado, operan las estaciones fijas de bombeo, emplazadas de manera permanente en puntos críticos como la Avenida Circunvalación, la zona de la Costa y Alto Verde, las cuales cumplen el rol de evacuar los excedentes hacia el exterior del anillo defensivo. Por otro lado, la red se complementa con puntos operativos dinámicos que suman un total de 54 locaciones equipadas.

Para preservar la infraestructura de los reiterados hechos de vandalismo, el robo de cableado y el desgaste propio de la intemperie, los tableros eléctricos y los equipos mecánicos de respaldo no se encuentran instalados de forma permanente en la vía pública. En su lugar, se almacenan bajo estrictas condiciones de seguridad en bases operativas estratégicas desde donde se coordinan los traslados hacia el terreno únicamente cuando las circunstancias meteorológicas lo exigen.

Puesta a punto del sistema de bombeo

El secretario de Desarrollo Urbano y Gestión Hídrica, Eduardo Rudi, subrayó el esfuerzo realizado por los equipos técnicos propios:

“No hay ciudad que tenga tantos puntos de bombeo; esto habla a las claras de la situación de vulnerabilidad hídrica que tiene Santa Fe y de la importancia de mantener operativo todo el sistema. Con el equipo de la Municipalidad, de la Dirección de Hidráulica y de Ingeniería, logramos recuperar ocho equipos de 600 metros cúbicos y un equipo de mil metros cúbicos”

En ese sentido, el funcionario remarcó: “Cuando hablamos de mil metros cúbicos, significa que ese equipo tira unas 500 piletas de natación por hora, para que dimensionen la magnitud de lo que significa cada una de estas bombas. Todo esto se sostiene con recursos propios y con una logística que cuida la inversión frente al vandalismo y el clima”.

Protocolo detallado de actuación para los 54 puntos

Para garantizar la efectividad de la respuesta ante una alerta por crecida o tormentas intensas, la Municipalidad aplica un riguroso protocolo operativo estructurado en cuatro etapas consecutivas:

Monitoreo de niveles y sistema de vasos comunicantes: En una primera instancia preventiva, se evalúa la altura de los ríos. Si los niveles son bajos, el agua pluvial es evacuada de manera natural por gravedad mediante pendientes y compuertas abiertas. Cuando el nivel hídrico asciende, se activa la interconexión de los reservorios desde el norte hacia el sur de la ciudad (comprendiendo zonas como Chalet y Arenales), utilizando compuertas para regular los flujos por decantación y equilibrar los volúmenes de agua acumulada.

Logística de traslado y montaje inmediato: Ante la inminencia de un evento crítico, las cuadrillas municipales movilizan los tableros y las bombas de respaldo desde las bases de almacenamiento hacia cada uno de los puntos operativos designados, realizando un ensamble rápido sobre el terreno.

Acondicionamiento de accesos y refuerzo eléctrico: Para asegurar la movilidad de la maquinaria pesada bajo condiciones climáticas adversas, se ejecutan trabajos de enripiado y colocación de material pétreo (agregado pétreo) en las plazas de maniobras de las estaciones clave —como en el sector de El Roca—. Paralelamente, se aseguran los insumos eléctricos para mitigar el impacto de los cortes de luz y las fluctuaciones de tensión sobre los tableros.

Activación de la potencia de bombeo: Con los equipos instalados y los accesos garantizados, se procede a la puesta en marcha coordinada de las estaciones fijas y móviles. Gracias a la incorporación de los equipos recuperados de gran caudal, la ciudad logra una capacidad de expulsión masiva que permite mantener el control de los excedentes hídricos y proteger de manera eficiente los barrios vulnerables del ejido urbano.