Juicio contra "Pity” Álvarez: no declaró y se durmió en la primera jornada
El músico dijo que hablará “más adelante”. Mientras entraba en un sueño casi profundo, su defensa alegó problemas de salud pero fiscalía confirmó que tiene capacidad psíquica para afrontar el proceso.
Este lunes pasadas las 10 de la mañana comenzó el juicio oral y público contra Cristian "Pity" Álvarez por el homicidio de Cristian Díaz. Durante la jornada, el músico dio que hablar con sus actitudes ya que se quedó dormido mientras transcurría el proceso. Para su defensa, esa fue la prueba de que no se encuentra en buen estado de salud para afrontar dicha instancia, pero fiscalía negó por segunda vez el pedido de anulación. El miércoles comienzan a declarar los testigos que iban a ser nueve por jornada pero se redujeron a cinco para que “Pity” se mantenga atento.
El exlíder de Viejas Locas e Intoxicados está imputado por homicidio calificado por el uso de arma de fuego por un hecho ocurrido en el barrio Samoré de Villa Lugano en julio de 2018. Tras una pelea, el vocalista le efectuó tres disparos a Cristina Díaz que le provocaron la muerte.
Desde entonces, la defensa de Álvarez intentó frenar las 11 audiencias previstas para este agosto y septiembre bajo el argumento de que existían “recursos pendientes de resolución que impedían avanzar según el artículo 353 del Código Procesal Penal de la Nación, pero los magistrados respaldaron la postura de la fiscalía”, consigna.
El fiscal Sandro Abraldes, al frente de la Fiscalía General N° 27, se opuso al planteo y dictaminó: "La realización del debate es el ámbito institucional natural para el resguardo de todas las garantías del imputado. En efecto, se trata del escenario para resolver definitivamente las controversias existentes y donde las partes podrán ejercer plenamente sus facultades y presentar las evidencias ante el juez natural del proceso".
Para el defensor público, “la participación en un debate oral no puede ser considerada una actividad riesgosa en sí misma como lo pretende instalar la laboriosa defensa oficial, cuanto menos, en las condiciones actuales que presenta su asistido”. De este modo, el fiscal hizo referencia a las últimas apariciones y presentaciones públicas del cantante en recitales, entrevistas y publicaciones en redes sociales.
Por su parte, el juez Gustavo Goerner encabezó el voto del tribunal –al que adhirieron los magistrados Juan Ramos Padilla y Hugo Navarro– y ratificó la aptitud psiquiátrica del acusado basándose en las conclusiones periciales.
"Vale reiterar que la capacidad de Álvarez Congiú para estar en juicio ha sido constatada por el Cuerpo Médico Forense, cuando se informó que, del análisis integral de la documentación y de las evaluaciones realizadas, surge que el causante dispone de una reserva cognitiva para afrontar las distintas instancias que conforman el proceso penal", sostuvo en la resolución.
Finalmente, este lunes inició el juicio. El músico llegó al Tribunal Oral en lo Criminal N° 29 vestido todo de negro. Con gorro de felpa y lentes de sol. Ante la consulta de los magistrados sobre si daría su versión de los hechos ocurridos en 2018 en Villa Lugano, el ex cantante de Viejas Locas e Intoxicados respondió "más adelante".
Además, durante el tramo inicial, expuso dificultades para recordar su número de DNI y su dirección anterior, aunque detalló sus afecciones de hipertensión y diabetes, su pasada dependencia a los estupefacientes, manifestando haber sido "muy adicto a la pasta base", y el esquema con el que su hermana administra sus finanzas cotidianas. En ese sentido, fue su defensor, Javier Aldo Marino, quien aprovechó el interrogatorio para profundizar sobre el grado de autonomía que tiene actualmente. Pity contó que no participa de la organización de sus recitales ni maneja su dinero. Según explicó, su hermana y el Padre Pedro le depositan cada dos o tres días dinero en una billetera virtual y, cuando necesita hacer alguna compra, se lo comunica para que ella la pague.
Acto seguido, Álvarez pidió un receso para ir al baño pero al regresar, su comportamiento fue cuestionado. El “Pity” se apoyó contra el respaldo de la silla en la que estaba sentado, cerró los ojos y se durmió. Marino, insistió en frenar las audiencias alegando que el imputado se dormía en la sala y sufría una "disminución importante de su capacidad", remarcando que “la petición principal es que se suspenda la audiencia” porque “el señor Álvarez no está presente. Yo lo he advertido”, sostuvo.
“No me parece razonable que se someta a juicio a una persona que no está presente”, insistió. Y anticipó que no abandonaría el reclamo: “Le pido que tenga la inmensa amabilidad de tener paciencia porque habré de señalar una y otra vez que mi asistido no está presente”, le dijo al presidente del tribunal.
Pero fiscalía reaccionó. Sandro Abraldes acusó a Marino de intentar “obstruir el desarrollo del debate” y sostuvo que la cuestión ya había sido analizada y resuelta. Pero, además, confrontó lo que estaba ocurriendo dentro de la sala con la actividad que Pity había desarrollado fuera de los tribunales durante los últimos meses.
Según Abraldes, esa desconexión que advertía la defensa “no se verificó en el Kempes, ni el 1° de agosto en el Roxy, ni tampoco en la reciente entrevista que el cantante dio a la revista Rolling Stone”. Y enseguida lanzó la frase que marcó el momento de mayor tensión de la jornada: “La otra posibilidad es que al señor Álvarez Congiú este juicio lo aburra. Dormirse o aburrirse no habilita a suspender el juicio”.
Para el fiscal, el músico es una persona que “selectivamente elige en qué actos de la vida social participa y en qué actos no”. Tras deliberar, los jueces decidieron seguir adelante. En ese sentido, Goerner sostuvo: “El desarrollo del juicio no puede quedar supeditado a la voluntad del acusado”.
Para la próxima audiencia, prevista para el miércoles, la fiscalía había preparado diez testimonios: nueve testigos presenciales y una declaración que sería incorporada por lectura. Marino volvió a objetar: “No hay manera de que el señor Álvarez pueda estar atento a esta cantidad de declaraciones”.
Goerner le preguntó entonces cuántos testigos consideraba razonable escuchar. Después de un intercambio en el que también intervino Burlando, llegaron a un acuerdo: serán cinco, con audiencias de aproximadamente tres horas.