Estafas por WhatsApp: cómo operan en Santa Fe y la clave para no caer

El fiscal adjunto Guillermo Persello explicó cómo operan quienes suplantan la identidad de familiares para pedir transferencias de dinero. En diálogo con LT10, recomendó cómo detectar el engaño y evitar entregar datos sensibles.

Las denuncias por estafas mediante la suplantación de identidad se multiplicaron durante las últimas semanas en Santa Fe. Una de las modalidades que investiga el Ministerio Público de la Acusación (MPA) consiste en hacerse pasar por un familiar a través de WhatsApp, utilizando su nombre y foto de perfil, pero desde otro número telefónico.

En diálogo con LT10, el fiscal adjunto del MPA Guillermo Persello explicó que son “muchísimas las denuncias” recibidas por estafas o tentativas de estafa y detalló que, en las últimas dos semanas, detectaron reiterados casos con un mecanismo similar.

Según explicó Persello, los delincuentes contactan a familiares haciéndose pasar por un hijo, una hija u otro allegado. El argumento suele repetirse: aseguran que tuvieron un problema con el celular —que se rompió, se cayó o se mojó— y que, por ese motivo, debieron cambiar de número. A partir de ese contacto, solicitan dinero o plantean la necesidad de realizar una operación económica.

“Personas que se hacen pasar por familiares directos se contactan con sus allegados”, describió el fiscal. En varios casos, madres y padres terminaron transfiriendo dinero convencidos de que estaban ayudando a un familiar.

Alerta por estafas en WhatsApp: cómo detectar una identidad falsa

La investigación también permitió detectar montos elevados y transferencias en moneda extranjera. Persello explicó que, entre los últimos días de julio y la semana pasada, se worked sobre cuatro denuncias que presentan elementos de conexión. “Hay cuatro denuncias que pudimos identificar de aquí de la fiscalía que tienen una conexidad, tanto del número que utilizan para contactarse con su víctima como de las personas a las que se les transfiere o va transferido el dinero”, señaló.

La existencia de una cuenta bancaria o billetera virtual vinculada con una transferencia, sin embargo, no significa necesariamente que su titular sea quien cometió la estafa. El fiscal advirtió que en este tipo de investigaciones aparecen las denominadas “cuentas mulas”, que pueden ser utilizadas por terceros sin que el titular conozca el destino que se les está dando.

Por eso, una parte central del trabajo consiste en reconstruir el recorrido del dinero. “Se tiene que hacer todo un intento por ver la trazabilidad del dinero: si a partir de esas cuentas se transfirió a otras y en menores montos”, explicó Persello. Según detalló, es habitual que, después de recibir una suma importante en una cuenta, los fondos sean distribuidos rápidamente hacia muchas otras por montos menores, lo que dificulta seguir el circuito.

En paralelo, los investigadores pueden rastrear los números telefónicos utilizados. Persello explicó que se solicitan informes a las empresas prestadoras de servicios y que, a partir de un número, también puede determinarse qué dispositivo fue utilizado mediante el IMEI. “Cada teléfono celular tiene un número que lo identifica como una patente”, ejemplificó.

La conexión entre las denuncias analizadas permitió avanzar sobre la hipótesis de que podría tratarse de una misma estructura delictiva. “De estas cuatro denuncias sobre las que pudimos establecer una conexidad, hay identidad en cuanto a los números utilizados y al nombre que aparece como titular de una de las cuentas a las que se transfiere el dinero”, sostuvo.

El fiscal aclaró que las investigaciones todavía están en curso y que aún no se identificó a los responsables en los casos más recientes. Las actuaciones fueron remitidas a la Policía de Investigaciones (PDI) para continuar con las diligencias destinadas a establecer quiénes están detrás de las maniobras.

Tres detenidos por estafas millonarias con billeteras virtuales

Una estafa, aunque sea virtual

Persello también explicó que el hecho de que el engaño se concrete mediante WhatsApp u otra plataforma digital no cambia su encuadre penal. “Es una estafa, más allá del modo o del medio que utilice la persona, ya sea virtual o alguna aplicación”, afirmó.

El mecanismo, según describió, consiste en hacer caer a la víctima mediante un ardid para luego desapoderarla de su dinero. Por eso, aunque la herramienta utilizada sea tecnológica, el delito continúa tipificado como estafa por el Código Penal.

Respecto de la posibilidad de recuperar el dinero, Persello diferenció la investigación penal de un eventual reclamo económico. “El tema del resarcimiento económico muchas veces no se puede dar desde el fuero penal o desde la fiscalía”, explicó.

La Fiscalía investiga el delito y busca determinar la responsabilidad penal de quienes participaron. El resarcimiento puede reclamarse por otras vías y, en determinados acuerdos dentro del proceso penal, también puede contemplarse una reparación económica a la víctima.

Qué hacer ante un mensaje sospechoso

Frente a esta modalidad, el fiscal recomendó no confiar únicamente en la foto o el nombre que aparecen en WhatsApp. “Muchas veces recibimos un mensaje, vemos la foto de perfil y decimos 'ah, es tal persona', pero en realidad están utilizando otro número”, advirtió.

La principal recomendación es contactar al familiar a través del número registrado con anterioridad o consultar con otra persona cercana antes de realizar cualquier transferencia. También es importante no entregar información sensible.

Persello pidió “evitar dar todo tipo de datos de tarjetas de crédito, cuentas bancarias, claves o token” y remarcó que esa información puede ser utilizada posteriormente para concretar otras maniobras fraudulentas.

Además, recomendó no abrir enlaces ni archivos enviados desde cuentas sospechosas y desconfiar cuando el pedido de dinero aparece inmediatamente después del supuesto cambio de número. “A la mínima sospecha” hay que detener la conversación y verificar la identidad de quien está del otro lado.

La regla, según el fiscal, es sencilla: si alguien que aparenta ser un familiar pide dinero desde un número desconocido, no hay que transferir hasta comprobar personalmente que realmente se trata de esa persona.