A los 72 años cruzó los Andes en bicicleta y cumplió un gran sueño
Mirta Vega, de Cañada de Gómez, atravesó la cordillera en bicicleta por el paso Pehuenche. En diálogo con LT10, contó cómo vivió una travesía marcada por el frío, la altura y vientos de hasta 100 kilómetros por hora.
Cruzar la cordillera de los Andes en bicicleta había sido durante mucho tiempo un sueño que Mirta Vega consideraba prácticamente imposible. Sin embargo, a los 72 años, la vecina de Cañada de Gómez decidió asumir el desafío y en febrero logró completar una exigente travesía hasta Chile.
El recorrido comenzó en Malargüe, Mendoza, y avanzó por el paso Pehuenche hasta territorio chileno. Pero el desafío no terminó al llegar al otro lado de la montaña: Mirta también hizo el camino de regreso en bicicleta. En total, la experiencia demandó seis días y la llevó hasta unos 2900 metros sobre el nivel del mar.
En diálogo con LT10, Mirta recordó que la posibilidad surgió a partir de la invitación de una bicicletería que organiza este tipo de travesías. “A mí siempre me había gustado esa idea; era como un sueño para mí, pero imposible ya a esta edad”, contó. Cuando recibió la propuesta, sin embargo, la decisión fue inmediata: “Yo le dije a mi marido que tenía que hacerlo”, y agregó: “Lo hice, gracias a Dios, como yo quería”.
Seis días entre montañas
La travesía comenzó el 2 de febrero y el grupo fue ganando altura progresivamente hasta llegar a los 2900 metros. Mirta describió un escenario tan impactante como exigente: “Lugares hermosos, pero también de mucho viento y frío a la noche”.
El grupo pedaleaba durante el día y descansaba en paradores de montaña. “Llegábamos a las 6 de la tarde, dormíamos ahí, después a la mañana desayunábamos y salíamos”, recordó. Por las noches evitaban continuar debido a las bajas temperaturas que se registran en la cordillera incluso durante febrero.
Al llegar a Chile pasaron una noche del otro lado de la frontera y recorrieron parte de la montaña. Luego comenzó el regreso por el mismo camino. “Fuimos y vinimos en 6 días”, explicó.
Uno de los obstáculos más duros fue el viento. Según relató Vega por LT10, al acercarse a Chile tuvieron que enfrentar ráfagas de enorme intensidad. “¿Vos sabés lo que es el viento allá arriba? Cuando íbamos llegando a Chile era de 90 o 100 kilómetros. Un viento que te llevaba para atrás”, describió.
En esos momentos, la única alternativa era continuar. “Mirás atrás, no hay nadie y tenés que seguir”, recordó.
La motivación de la historia
El recorrido también tuvo para Mirta una fuerte conexión con la historia de José de San Martín y el Ejército de los Andes. La ciclista contó que había leído sobre aquella campaña antes de emprender su propio viaje y que atravesar la cordillera le permitió dimensionar las dificultades que enfrentaron quienes protagonizaron la gesta libertadora.
“Yo era la veterana”, contó sobre un grupo integrado mayoritariamente por personas más jóvenes. Durante el camino, el guía compartía información sobre los lugares que atravesaban y las condiciones de la montaña.
Mirta destacó que ellos realizaron el recorrido por ruta y contaron con comodidades que los integrantes del Ejército de los Andes no tuvieron. “Nosotros descansábamos a la noche, nos bañábamos, teníamos todo calentito”, comparó.
Frente a las montañas, las rocas y las condiciones climáticas, una pregunta apareció repetidamente durante el viaje: “Dios mío, ¿cómo pudieron hacer ellos esto?”.
“¿Te podés imaginar San Martín en esos momentos lo que debe haber pasado?”, expresó.
Tocar el cielo con las manos
Más allá del esfuerzo físico, Vega destacó especialmente las sensaciones que le produjo encontrarse en medio de la cordillera. “Fue hermoso, la verdad es que fue un sueño”, afirmó.
Uno de los recuerdos que conserva es la inmensidad del paisaje cuando el grupo avanzaba entre las montañas. “Era el cielo, parecía que lo ibas a tocar”, describió.
La experiencia fue tan significativa que ahora alienta a otros ciclistas a prepararse para intentarlo. “Al que le guste andar en bici, que se prepare y lo haga, porque la verdad es un sueño”, recomendó.
Mirta continúa pedaleando y participando de salidas, aunque no podrá sumarse a una próxima travesía que el grupo prepara hacia Jujuy para septiembre. Lejos de considerar cerrado el capítulo de los grandes desafíos, mantiene intactas las ganas de seguir recorriendo caminos.
“Es un sueño. La verdad es que a esta edad tener esos sueños... No sé, yo sola por ahí digo: ‘¿Cómo puedo hacer esto?’. Y, sin embargo, mirá: lo hacés”, reflexiona.
Audio: Escuchá la entrevista con Mirta Vega
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