¿Por qué las condiciones del tiempo son estables aunque esté lloviendo?

El ingeniero Ignacio Cristina explicó a LT10 que la estabilidad no depende directamente de la presencia de lluvia o sol, sino de otro elemento a tener en cuenta. Te invitamos a leer la nota para comprender mejor cómo interpretar el pronóstico del tiempo.

Los santafesinos vienen de varios días de constante lluvia y humedad; sin embargo, los pronósticos señalan que el tiempo está estable, lo que puede resultar contradictorio. ¿Existe algún error o hay una explicación técnica que no se suele tener en cuenta?

Tras varias jornadas de precipitaciones y elevada humedad, resulta paradójico que un pronóstico anuncie “condiciones estables”. Sin embargo, esa expresión describe el comportamiento de la presión atmosférica y no necesariamente la ausencia de lluvias.

Consultado por LT10, el ingeniero Ignacio Cristina, integrante del Centro de Informaciones Meteorológicas de la FICH-UNL, explicó que la diferencia radica en la presión atmosférica y no únicamente en el estado visible del tiempo.

“El hecho de que llueva o haya sol no significa que las condiciones sean inestables”, aclaró. Según planteó, una jornada lluviosa puede desarrollarse dentro de un escenario de presión estable por la manera en que interactúan las masas de aire.

La confusión entre lluvia e inestabilidad

Cristina sostuvo que existe una asociación extendida entre la lluvia y la inestabilidad meteorológica. “El 90 % de la población tiene esa consideración: que si llueve las condiciones son inestables y si hay sol las condiciones son estables”, señaló.

El especialista diferenció las categorías “buenas” o “malas”, vinculadas con la percepción cotidiana del tiempo, de los conceptos “estable” e “inestable” utilizados en el análisis meteorológico.

“En ese caso, las condiciones son buenas o no son buenas, pero las condiciones estables van a depender de si estás por encima de la presión atmosférica normal o por debajo de ella”, explicó.

La presión media en superficie se encuentra alrededor de los 1013 hectopascales, según la referencia utilizada en el sector. Cristina toma ese valor como punto de partida para sus análisis.

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Los niveles que toma como referencia

Cuando la presión alcanza o supera el nivel normal, el especialista considera que existe estabilidad. “Si estás con 1013,3 o más que eso, son condiciones estables. Llueva, haya sol o haya neblina, son condiciones estables”, precisó.

Como ejemplo, mencionó que durante los primeros días de la semana se registraron valores cercanos a los 1020 hectopascales. Aunque esa presión correspondía a un escenario estable, la configuración de las masas de aire provocó precipitaciones de todos modos.

Cristina explicó que se pueden registrar “1020 hectopascales, que es una presión estable”, pero que, “dependiendo de cómo se configuran las masas de aire”, también puede llover.

Cuando la presión se ubica entre 1008 y 1013 hectopascales, la clasificación comienza a variar. “Si estás apenas por debajo, lo considero como relativamente estable o algo inestable”, detalló.

Cuándo crece el riesgo de tormentas

Por debajo de los 1008 o 1007 hectopascales, la inestabilidad aumenta a medida que desciende la presión. Los valores próximos a 1000 hectopascales pueden favorecer fenómenos de mayor intensidad.

“Cuando pasás de 1008 o 1007 para abajo, a medida que vas bajando, ya son condiciones algo inestables o inestables”, señaló Cristina.

La diferencia es relevante porque las presiones más bajas generan un escenario propicio para las tormentas. “Ahí son inestables porque, con esos valores de presión, ya podés tener condiciones propicias para el desarrollo de fenómenos convectivos o tormentas fuertes”, concluyó.

Así, un pronóstico puede anunciar condiciones estables mientras llueve: la expresión describe la presión atmosférica en el análisis meteorológico y no garantiza, por sí sola, una jornada sin precipitaciones.