El fenómeno de El Niño impacta al agro brasileño

El fenómeno climático El Niño provoca inundaciones en el sur y sequías severas en el norte de Brasil, afectando cultivos y generando alertas entre expertos.

El fenómeno climático El Niño, que se manifiesta este año con una intensidad "muy fuerte", está teniendo un impacto desigual en la producción agrícola de Brasil. Este fenómeno provoca lluvias torrenciales en el sur del país, mientras que en las regiones norte y nordeste se experimenta una grave escasez de agua, según advierten especialistas consultados.

Carlos Nobre, climatólogo de la Universidad de Sao Paulo (USP) y experto reconocido en cambio climático, enfatizó que los eventos extremos "no son algo que solo sucederá en el futuro, ya están sucediendo".

En lo que respecta al impacto en la agricultura, Nobre explica que el calentamiento de los océanos incrementa la evaporación y el vapor de agua en la atmósfera, lo que actúa como "el combustible de las lluvias muy intensas. Estas lluvias intensas en un lugar inducen sequías en otro, así como olas de calor".

En los estados sureños de Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná, las precipitaciones por encima del promedio histórico han causado inundaciones y daños en cultivos de trigo, soja, maíz y frutales, según un informe de la Agencia Noticias Argentinas.

En julio pasado, Rio Grande do Sul registró más de diez días consecutivos de lluvias, seguidas de un ciclón extratropical con vientos superiores a los 100 kilómetros por hora, lo que afectó a decenas de municipios.

La Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) ha emitido una nota técnica con recomendaciones para los productores. "El exceso de humedad compromete el sistema radicular de las plantas y puede provocar su muerte. Además, los vientos fuertes y el granizo generan pérdidas directas", advirtió el investigador Alex Mayer, de Embrapa.

Entre las medidas sugeridas figuran mejorar el drenaje de los suelos, proteger las áreas contra la erosión y reforzar el monitoreo fitosanitario para mitigar el impacto del exceso hídrico.

El extremo opuesto

En contraste, la región amazónica y el nordeste están enfrentando una reducción crítica de las precipitaciones. La proyección de Embrapa indica menor disponibilidad hídrica y temperaturas más elevadas, lo que pone en riesgo cultivos permanentes y la producción de hortalizas y frutas, especialmente en el valle del Sao Francisco.

El Gobierno federal ya ha movilizado equipos técnicos en la región norte y centro-oeste para coordinar acciones de respuesta ante una posible crisis hídrica, similar a la vivida entre 2023 y 2024, cuando los principales ríos amazónicos alcanzaron niveles históricamente bajos, afectando el transporte de insumos y cosechas.

El agrometeorólogo Gilberto Cunha, de Embrapa, señaló que "el desafío actual no es predecir El Niño, sino transformar el conocimiento climático en decisiones prácticas en el campo".

En este sentido, la institución aconseja a los agricultores ajustar los niveles de inversión y las expectativas de rendimiento a los escenarios típicos del fenómeno, evitando así confiar en condiciones excepcionales.

También se recomienda la contratación de seguros rurales y el uso de pronósticos oficiales para planificar siembras y cosechas. "Los impactos de El Niño pueden reducirse con planificación temprana, buenas prácticas agrícolas y acceso a información técnica cualificada", concluyó Cunha.