Ansiedad del lunes: detectan una huella biológica que perdura semanas

Una investigación con 3.511 adultos mayores de 50 años encontró una asociación entre la ansiedad de los lunes y niveles elevados de cortisol, incluso entre personas jubiladas. El estudio es observacional y no demuestra una relación causal.

La ansiedad vinculada con el comienzo de la semana podría tener un correlato biológico que se mantiene más allá del lunes. Así lo indica una investigación de la Universidad de Hong Kong publicada en 2025 en la revista Journal of Affective Disorders.

El trabajo analizó información de 3.511 personas mayores de 50 años que participaron del Estudio Longitudinal Inglés sobre el Envejecimiento. Los datos fueron recogidos en Inglaterra entre 2012 y 2013, por lo que sus conclusiones no pueden trasladarse automáticamente a personas de todas las edades.

¿Cómo midieron el estrés?

Los participantes respondieron cuánto estrés o ansiedad habían sentido el día anterior. Posteriormente, los investigadores compararon esa información con los niveles de cortisol encontrados en muestras de cabello.

A diferencia de una medición en sangre o saliva, el cabello permite estimar la exposición acumulada al cortisol durante un período prolongado. Las muestras fueron tomadas hasta dos meses después de las respuestas.

En el extremo superior de la distribución —el 10 % con los valores más elevados—, quienes habían manifestado ansiedad un lunes presentaron niveles de cortisol un 23 % mayores que las personas que se sintieron ansiosas otros días, según el estudio científico.

El porcentaje no representa un aumento promedio para toda la población ni significa que cualquier persona estresada un lunes tendrá necesariamente ese incremento.

El efecto también apareció entre jubilados

La asociación se mantuvo entre quienes trabajaban y quienes ya no tenían actividad laboral. Para los investigadores, esto sugiere que el efecto podría estar relacionado con los ritmos sociales construidos alrededor del comienzo de la semana y no solamente con las obligaciones profesionales.

Tarani Chandola, autor principal del estudio, definió al lunes como un “amplificador cultural del estrés”. La hipótesis es que la transición semanal puede activar con mayor intensidad el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, encargado de regular la liberación de cortisol.

La Universidad de Hong Kong relacionó este mecanismo con investigaciones anteriores que detectaron una mayor frecuencia de episodios cardiovasculares los lunes. Sin embargo, el nuevo trabajo no midió infartos ni demostró que la ansiedad del comienzo de la semana los provoque.

Al tratarse de un estudio observacional, los resultados muestran una asociación estadística, pero no permiten afirmar que el lunes sea la causa directa del aumento del cortisol. Tampoco se evaluaron técnicas de relajación, meditación o cambios de rutina para comprobar si pueden reducir el fenómeno.