Messi deja la Selección: qué revela su carta manuscrita de despedida
El neurocientífico Néstor Braidot analizó por LT10 la palabra que el capitán tachó antes de anunciar su salida. Afirmó que la decisión fue racional, aunque atravesada por el duelo, y explicó por qué su influencia continuará fuera de la cancha.
Lionel Messi anunció el cierre de su etapa en la Selección argentina después de más de 20 años. Eligió hacerlo mediante una carta manuscrita en la que repasó su recorrido, el vínculo con su padre y el momento en el que decidió dar un paso al costado.
Un detalle de la escritura concentró buena parte de las interpretaciones: el capitán había colocado la frase “siento que es el momento”, pero tachó la primera palabra y escribió “entiendo”. El neurocientífico, investigador y conferencista Néstor Braidot analizó por LT10 qué puede revelar esa corrección y cuál será el legado que dejará Messi.
Una despedida entre la emoción y la razón
Para Braidot, el anuncio no representa una ruptura inmediata con todo lo construido. “Se está retirando, no se retiró”, diferenció al considerar que la influencia del futbolista continuará incluso cuando ya no integre el equipo nacional.
El especialista sostuvo que los títulos, récords y goles explican solo una dimensión de su trayectoria. “Los números en el caso de Messi cuentan solamente una parte de la historia”, afirmó.
A su entender, el recorrido del capitán también dejó aprendizajes y recuerdos en millones de personas que siguieron su carrera. Esa marca, indicó, puede resultar tan relevante como sus logros deportivos porque impactó en quienes se emocionaron, observaron su comportamiento y crecieron acompañando sus partidos.
Qué revela la palabra tachada
Braidot consideró que la decisión de comunicar el retiro mediante su propia escritura contiene una señal en sí misma. “La carta manuscrita ya es un mensaje importante, muy importante”, señaló, y agregó que mostrar públicamente el texto original representa una segunda forma de comunicación.
La modificación de “siento” por “entiendo” expone, según su interpretación, el recorrido interno del jugador. “Tachar el 'siento' y poner 'entiendo', eso marca algo importante”, aseguró.
Para el neurocientífico, Messi buscó dejar en claro que no actuó únicamente a partir de una emoción inmediata, sino después de un proceso consciente. “Entiendo que es el momento, no siento que es el momento”, resumió Braidot sobre el sentido de la corrección.
La tachadura mostraría así una distancia entre aquello que el jugador todavía desea y la conclusión a la que llegó luego de evaluar su presente. La decisión sería racional, aunque atravesada por sentimientos que permanecen.
El duelo por su padre
El tiempo transcurrido entre la escritura y la publicación de la carta también fue incluido en el análisis. Braidot vinculó ese proceso con la muerte del padre del futbolista, una figura que acompañó su carrera desde el comienzo.
“A todos nos afecta la muerte de un padre”, expresó. Sin embargo, consideró que el impacto fue especialmente profundo por el vínculo que ambos sostuvieron durante toda la trayectoria deportiva de Messi.
El especialista recordó que el jugador buscaba la mirada de su padre después de cada partido para conocer su evaluación. “Aquí hay una simbiosis de relación entre el padre y el hijo tremendamente importante”, planteó.
La despedida adquirió así una dimensión que supera al fútbol. Para Braidot, Messi debía cerrar sin su padre una etapa que los dos habían comenzado y transitado juntos.
Un liderazgo basado en el ejemplo
La decisión de compartir aspectos tan íntimos también fue interpretada como parte de la manera en que Messi construyó su liderazgo. Según Braidot, su influencia no estuvo basada únicamente en hablar o impartir órdenes: “Está basado en la conducta, en el ejemplo, en la pertenencia, en la confianza, en la relación entre las personas del equipo”.
El neurocientífico señaló que el futbolista fue ampliando su idea de familia hacia los grupos que integró y los vínculos que estableció durante su carrera. “Creo que él siente la pertenencia a algo mayor”, afirmó.
Desde esa perspectiva, la publicación de la carta y las referencias a su padre no responderían solamente a una necesidad de desahogo. También serían una forma de incluir al público y a quienes lo acompañaron dentro de un momento decisivo de su vida.
Braidot mencionó como ejemplos las relaciones que Messi construyó en Barcelona con Jordi Alba, Sergio Busquets, Luis Suárez y Neymar. Para el especialista, esos vínculos excedieron la convivencia profesional y revelaron una capacidad especial para generar confianza.
La importancia del equipo
El investigador identificó dos experiencias determinantes en la formación de Messi. La primera fue su llegada a Barcelona, donde encontró una respuesta a su problema de crecimiento y comprendió desde muy joven la importancia del acompañamiento colectivo.
La segunda fue su trabajo con Pep Guardiola. Braidot sostuvo que el entrenador consolidó un modelo en el que el funcionamiento grupal estaba por encima de las figuras individuales. “El funcionamiento de equipo, eso lo aprendió, lo mamó durante tantos años en el Barcelona”, explicó.
Al comparar aquella etapa con el paso de Messi por el Paris Saint-Germain, fue contundente: “No había equipo. Había grandes luminarias, Neymar, Messi, el mismo Mbappé, pero no había equipo”.
Ese aprendizaje colectivo habría influido tanto en su comportamiento deportivo como en su forma de relacionarse y ejercer el liderazgo dentro de la Selección.
El cerebro entrenado para anticiparse
Braidot también explicó que el talento natural no alcanza para comprender el rendimiento del capitán argentino. Aunque reconoció la existencia de características genéticas, sostuvo que “el entrenamiento es quizá el factor más importante todavía”.
La práctica repetida durante años permite, según desarrolló, fortalecer conexiones neuronales y responder antes de que una decisión racional pueda elaborarse de manera consciente. Esa capacidad resulta decisiva en el deporte de alto rendimiento.
“Ya no es suficiente con reaccionar y responder más rápido. Hay que anticiparse”, remarcó. En Messi, esa preparación se expresa cuando “anticipa jugadas, anticipa movimientos, anticipa espacios libres”.
Incluso cuando parece caminar durante algunos pasajes de un partido, aseguró Braidot, su cerebro continúa observando posiciones, calculando movimientos y preparando la acción siguiente.
Qué puede venir después de la Selección
Para el especialista, la salida también forma parte de una característica del verdadero liderazgo: reconocer cuándo llegó el momento de permitir que otros ocupen ese espacio. “Liderar también en la etapa que está viviendo Messi significa entender, comprender cuándo dejar espacio para que otros comiencen a liderar”, afirmó.
Braidot remarcó que “el verdadero éxito” no se limita a los objetivos alcanzados, sino a aquello que una persona deja en los demás cuando ya no ocupa el lugar desde el cual consiguió esos logros.
También diferenció el cierre de su ciclo con Argentina del final de su carrera deportiva. “Messi todavía no se retiró del fútbol, se retiró de la Selección”, aclaró al recordar que continuará jugando en Inter Miami.
Aun cuando deje definitivamente las canchas, consideró que su presencia seguirá influyendo sobre nuevos jugadores y que podría colaborar con la Selección desde otro rol. Además, anticipó una etapa vinculada con sus proyectos comerciales y su formación fuera del deporte.
Para Braidot, el legado de Messi ya no se limita al fútbol: también alcanza su vida familiar, su capacidad de construir equipos y la manera en que buscará trasladar sus aprendizajes hacia nuevas actividades.
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