Contrabando: alertan por productos que ingresan sin controles al país

Desde CAME advierten que el problema ya no se limita a la mercadería que cruza ilegalmente las fronteras y ponen el foco en productos importados que ingresan sin los mismos controles exigidos a la industria argentina.

El contrabando volvió al centro de la discusión entre los industriales argentinos. A la preocupación por el ingreso ilegal de mercadería se suma otra problemática que empresarios y comerciantes vienen señalando: productos importados que entran por vías habilitadas, pero sin atravesar controles equivalentes a los que debe cumplir la producción nacional.

El tema cobró fuerza después de las advertencias realizadas durante el Día de la Industria sobre el peso que tienen los circuitos irregulares en diferentes mercados. En ese contexto, Fabián Hryniewicz, director de la Comisión de Fronteras e Ilegalidad de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), explicó por LT10 que el fenómeno dejó de ser exclusivamente un problema de las provincias limítrofes.

"Hoy la frontera es todo el territorio nacional. Córdoba es frontera, Santiago del Estero es frontera, San Luis es frontera", planteó Hryniewicz. Para el dirigente empresario, reducir la problemática a los pasos fronterizos impide comprender cómo funciona actualmente la circulación de mercadería irregular dentro del país.

"Están ingresando productos por vías, entre comillas, habilitadas, pero sin los controles correspondientes —tanto de sanidad como de seguridad o el resguardo de la integridad pública— y que compiten de manera muy desleal con todo lo que es la industria nacional", advirtió.

Alertan que el contrabando ya no tiene fronteras en Argentina

Una competencia desigual para la industria argentina

Hryniewicz aseguró que desde CAME vienen trabajando sobre el problema desde hace años y cuestionó que las respuestas hayan sido discontinuas. "Desde 2004 lo venimos trabajando y denunciando permanentemente; por ahí hay acciones espasmódicas de parte de algunas de las autoridades", sostuvo.

El representante de CAME también vinculó el crecimiento de las importaciones con las dificultades que atraviesan sectores manufactureros argentinos. Según explicó, desde la comisión ya habían advertido sobre empresas que comenzaban a reducir su producción local.

"Cuando las grandes empresas manufactureras, sobre todo de línea blanca, comenzaron a achicar su producción, veíamos la intención que iban a tener de cerrar sus plantas de fabricación para dedicarse a la importación", afirmó.

Sin embargo, señaló que el deterioro del poder adquisitivo genera una segunda dificultad: incluso con productos importados más baratos, existen problemas para colocarlos en el mercado.

"Hoy se encuentran con que tienen los galpones llenos de mercadería importada a un precio significativamente menor que el costo de producción local, pero que no se le puede vender a nadie, porque al quedarse la gente sin trabajo no hay circulante; por lo tanto, no hay poder de compra para llevarse ni siquiera la mercadería barata", sostuvo.

Juguetes, electrodomésticos, ropa y monopatines bajo la lupa

Para explicar las diferencias en los controles, Hryniewicz mencionó el reciente caso de determinados juguetes blandos cuya comercialización fue prohibida después de detectarse riesgos vinculados con las sustancias utilizadas en su fabricación.

Según explicó, ese episodio funciona como ejemplo de una problemática mucho más amplia. "Esto lo venimos denunciando hace por lo menos cuatro o cinco años que ocurre con una gama enorme de juguetes, pero cuando ingresan por aduana, además de tener el beneficio de la desgravación fiscal, no tienen los controles de seguridad que sí se le exigen al industrial argentino", señaló.

El dirigente aseguró que situaciones similares pueden encontrarse en otros rubros. "Lo mismo ocurre con los electrodomésticos, con las prendas de vestir nuevas y usadas, y con lo que está tan de moda hoy: esos monopatines eléctricos", enumeró.

En este punto, remarcó que el problema deja de ser exclusivamente económico. La falta de determinados controles, sostuvo, puede terminar trasladando el riesgo directamente hacia quienes compran esos productos.

"Esa falta de control específico no solo representa un riesgo cierto de competencia desleal con el que está trabajando formalmente, sino que pone en riesgo a la sociedad y al consumidor", manifestó.

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Celulares baratos y una advertencia para los compradores

Los teléfonos celulares constituyen otro de los mercados señalados por Hryniewicz. En particular, advirtió que detrás de diferencias de precios muy importantes pueden existir productos reacondicionados o equipos que no ofrecen las mismas garantías que aquellos adquiridos dentro del circuito formal.

Como ejemplo mencionó las compras realizadas en Ciudad del Este. "Vos te ibas a comprar un celular que probablemente lo pagabas un 50 % más barato que en la República Argentina y no prestabas atención a lo que decía la caja", explicó.

En algunos casos, agregó, se trataba de dispositivos reacondicionados después de haber sido devueltos. "Era un celular que se había comprado en el mercado formal, por cuestiones de garantía se devolvió, la misma fabricante los reacondiciona y los vende como de segunda calidad. Entonces, obviamente, salen a un precio diferenciado. Estaban comprando algo que era una lotería", sostuvo.

Hryniewicz contrastó esa situación con su experiencia reciente en Europa, donde aseguró haber encontrado diferencias menores respecto de los valores argentinos cuando se comparan productos comercializados formalmente.

"No son tan abismales como las que solemos ver", señaló, y volvió a poner como ejemplo a Ciudad del Este: "Son un 40 o 50 % más baratos, pero ellos también nos contrabandean. Por lo tanto, no me pueden garantizar que todos los productos sean legítimos, tengan los componentes originales o cuenten con un respaldo directo de la empresa fabricante o de la marca".

"No es solamente el contrabando hormiga"

Para Hryniewicz, uno de los errores es asociar automáticamente el contrabando con personas que cruzan pequeñas cantidades de mercadería por las fronteras. Según sostuvo en LT10, existen estructuras más organizadas y depósitos desde los cuales posteriormente se comercializan grandes volúmenes.

"Hoy son bandas muy organizadas que utilizan por ahí al paseo tradicional, pero en realidad la mercadería va a parar a depósitos; lo hemos visto y lo hemos denunciado", afirmó.

Como ejemplo mencionó la comercialización de indumentaria y calzado a valores contra los que, según planteó, la producción formal argentina difícilmente puede competir.

"Vos tenés galpones enormes donde ponen carteles de mayoristas de venta de prendas de vestir o de zapatillas a unos precios imposibles. No hay forma de poder competirles con la industria nacional", aseguró.

También se refirió al ingreso de prendas nuevas que, según afirmó, provienen de excedentes descartados. "En las prendas supuestamente nuevas que también ingresan sin control de contrabando están metidas las prendas que son de descarte del desierto de Atacama, que los chinos, por exceso de stock, se sacan de encima y las dejan arrojadas ahí", expresó.

El impacto que llega hasta el empleo

El planteo de CAME no se limita a reclamar mayores controles sobre las fronteras. Hryniewicz considera necesario seguir el circuito de la mercadería dentro del territorio y controlar también a quienes comercializan grandes volúmenes por fuera de la economía formal.

En ese sentido, cuestionó las diferencias entre las exigencias que enfrentan quienes están registrados y los controles sobre actividades que presentan movimientos económicos incompatibles con su situación tributaria.

Para el dirigente, detrás de la discusión sobre el contrabando existe además un problema que alcanza directamente al mercado laboral y al futuro de la producción argentina.

"Hay que seguir luchando porque el contrabando no es que afecta solo al comerciante, sino que afecta directamente al consumidor y sobre todo al futuro laboral de nuestra juventud", concluyó Hryniewicz.

Audio: Escuchá la entrevista con Fabián Hryniewicz

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