“Estamos en un punto de inflexión”: qué puede pasar con las democracias

La constitucionalista de la Universidad de Granada Valentina Faggiani visitó los estudios de LT10 y advirtió que el deterioro democrático avanza de manera gradual y muchas veces resulta imperceptible para la sociedad.

La democracia atraviesa un proceso de transformación que ya no se manifiesta necesariamente mediante rupturas abruptas del orden constitucional, sino a través de cambios progresivos capaces de modificar las instituciones desde su interior. El fenómeno afecta a Europa, pero forma parte de una tendencia que alcanza, en distinta medida, a numerosos países.

Así lo planteó Valentina Faggiani, profesora titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Granada, quien visitó los estudios de LT10 antes de la disertación que brindará este jueves a las 18 en el Aula 23 del Edificio Histórico de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales (FCJS) de la UNL. La especialista abordará allí la involución democrática en la Unión Europea y los desafíos actuales para el Estado de derecho.

"Voy a hablar de un tema de gran relevancia, pero muy delicado, porque en realidad la involución democrática no está afectando solo a la Unión Europea, sino que se trata de un proceso global", explicó Faggiani.

Un deterioro democrático difícil de percibir

Una de las características que diferencian al fenómeno actual de las rupturas institucionales del pasado es su velocidad. Ya no existe necesariamente un momento preciso en el que una democracia deja de funcionar como tal.

"Antes se producían golpes de Estado. El golpe de Estado se producía en un día, había una sustitución de un sistema de régimen por otro y era un proceso casi inmediato", comparó.

Ahora, explicó, "la involución democrática se está produciendo de forma progresiva, gradual".

Esa característica representa uno de sus principales riesgos. "Este proceso consigue penetrar de forma gradual, poco a poco, en las instituciones básicas del Estado transformándolo. Y es una tendencia muy peligrosa porque además es difícil identificarla", advirtió.

La dificultad también alcanza a los propios ciudadanos. Según Faggiani, cuando las señales comienzan a aparecer pueden pasar inadvertidas durante un período prolongado.

"Cuando surge, cuando empieza a desarrollarse, los ciudadanos, sobre todo los ciudadanos comunes, no se dan cuenta; lo percibimos cuando ya es demasiado tarde", sostuvo la constitucionalista.

Instituciones democráticas utilizadas para transformar el sistema

La constitucionalista explicó que los procesos actuales pueden desarrollarse incluso manteniendo formalmente las principales instituciones de una democracia.

"Formalmente siguen siendo Estados de derecho", señaló sobre algunos países europeos atravesados por estas tendencias.

Eso significa que continúan existiendo tribunales constitucionales, organismos judiciales y otras estructuras propias del sistema democrático. Sin embargo, advirtió que pueden ser utilizadas para avanzar en sentido contrario.

"Usan las estructuras típicas de los sistemas democráticos para alterarlo, para acabar con el sistema", resumió.

Faggiani mencionó a Hungría y Polonia entre los ejemplos europeos más notorios y definió a ambos como prototipos de estados "iliberales", aunque aclaró que no son los únicos países donde pueden observarse estas tendencias.

En el caso de España, en cambio, habló de un "modelo intermedio".

"También en España encontramos muchas de las características típicas de ese proceso de involución, pero le falta un elemento que es el elemento clave, afortunadamente, y es la independencia judicial. Todavía los jueces en España son independientes", destacó.

Menos participación y mayor desconfianza

Otro fenómeno que preocupa a la especialista es el distanciamiento entre los ciudadanos y las instituciones democráticas.

"Tenemos un proceso de desafección de los ciudadanos hacia las instituciones", explicó.

La pérdida de confianza termina repercutiendo directamente sobre la participación política. "El ciudadano se aleja cada vez más de las instituciones; en muchos casos, en muchas ocasiones, no vota, no participa. Pero eso crea realmente un problema importante", señaló.

Para Faggiani, la resistencia de determinados sectores institucionales y sociales también puede resultar decisiva. Como ejemplo mencionó a Polonia, donde destacó el papel desempeñado por integrantes del Poder Judicial frente a las transformaciones impulsadas sobre el Estado.

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Migración: “Se utiliza a los migrantes como armas”

El otro gran tema abordado durante la entrevista en LT10 fue la crisis migratoria que atraviesa Europa y, particularmente, los acontecimientos recientes registrados en Ceuta.

Faggiani calificó las imágenes de miles de personas intentando ingresar al territorio español como "terribles" y consideró que la magnitud del episodio superó antecedentes anteriores.

"Es la primera vez que hay un ataque híbrido de esa intensidad", sostuvo.

La especialista explicó que Ceuta, pese a encontrarse geográficamente en África, forma parte integral del territorio español y cuenta con una capacidad limitada para afrontar por sí sola un movimiento migratorio masivo.

También cuestionó la respuesta política ante la crisis. "Por parte del Gobierno español no ha habido asunción de responsabilidad; evidentemente no ha producido el ataque, pero tampoco ha asumido responsabilidad con respecto a la mala gestión de la crisis", afirmó.

Faggiani destacó además la reacción social registrada posteriormente en diferentes puntos de España y consideró que esas expresiones muestran el impacto que la situación está teniendo sobre la ciudadanía.

Pero su principal advertencia estuvo puesta sobre un fenómeno que considera cada vez más frecuente: la utilización deliberada de movimientos migratorios como instrumento de presión entre Estados.

"Se utiliza a los migrantes como armas. Hay una instrumentalización del fenómeno migratorio y no es la primera vez que pasa en la Unión Europea, no es la primera vez que le pasa a España, pero con esa intensidad nunca había ocurrido", aseguró.

“Estamos en un punto de inflexión”

Al proyectar qué puede ocurrir con las democracias durante los próximos años, Faggiani diferenció entre el escenario que considera probable y aquel que desearía.

"Estamos en un momento muy particular. Estamos en un punto de inflexión", definió.

La posibilidad de recuperar plenamente el modelo democrático desarrollado en Europa después de la Segunda Guerra Mundial aparece, según su análisis, cada vez más complicada.

"Podemos ir hacia restablecer el sistema democrático tal y como lo conocíamos antes. Bueno, eso va a ser muy, muy difícil", reconoció.

Su proyección apunta hacia otra dirección: "Yo creo más bien que la tendencia va a ser hacia la construcción, el desarrollo de modelos híbridos"

En ese escenario, Faggiani también puso el foco sobre la dirigencia política y reclamó mayor preparación y compromiso con determinados principios. "Se necesita una clase política con más formación; no solo con más formación, sino también con más valores", sostuvo.

La especialista considera que el Estado de derecho europeo, tal como se consolidó durante las últimas décadas, difícilmente permanezca intacto.

"Ese modelo de Estado muy probablemente ya no lo vamos a tener. Vamos hacia modelos híbridos. Por lo tanto, tenemos que aprender a gestionar esa nueva situación", concluyó Faggiani.