Por qué la explosión reactivó el trauma en la escuela de San Cristóbal
La psicóloga Micaela Canavese explicó que la reacción fue una respuesta de autopreservación vinculada con el ataque de marzo. Advirtió que la recuperación requiere acompañamiento clínico, colectivo y estatal.
La explosión del neumático de un camión bastó para que el miedo regresara a la Escuela Nº 40 Mariano Moreno de San Cristóbal. El estruendo provocó una reacción desesperada entre estudiantes que, cinco meses atrás, habían atravesado el ataque armado en el que un alumno de 13 años fue asesinado y otros resultaron heridos.
Ocho adolescentes debieron recibir atención médica después de que algunos saltaran desde el primer piso del establecimiento. Siete fueron dados de alta y una alumna de 17 años permanecía internada en el Hospital Jaime Ferré de Rafaela. El episodio ocurrió durante el ingreso a clases, cerca de las 7:10 del jueves.
Micaela Canavese, licenciada en Psicología, integrante del Colegio de Profesionales de la Psicología de Santa Fe y de Ágora Colectivo de Salud Mental, explicó por LT10 que la reacción generada por el estruendo se encuentra dentro de las respuestas esperables ante una experiencia traumática.
«Todo esto que vamos sintiendo a medida que vemos lo que ocurrió ayer, que nos remite a aquel fatídico 30 de marzo, todo eso es parte de lo esperable dentro de la reacción al trauma», señaló.
Una reacción antes que un pensamiento
La especialista remarcó que los estudiantes podrían no haber sido conscientes de las secuelas que todavía conservaban. Antes del nuevo episodio, incluso podrían haber respondido que no sentían miedo ni consecuencias psicológicas derivadas del ataque.
«Esto tiene que ver con una reacción instintiva de preservación, de autocuidado. No tiene que ver con una elaboración consciente y volitiva», explicó Canavese. En ese proceso, agregó, «la memoria traumática asocia estímulos» y activa mecanismos destinados a proteger a la persona frente a aquello que interpreta como una amenaza.
El ruido del neumático no fue procesado únicamente como un incidente ocurrido en las inmediaciones de la escuela. Para algunos alumnos pudo funcionar como el eco de los disparos escuchados en marzo y desencadenar una respuesta inmediata de escape.
«Probablemente ni siquiera ellas podían dar cuenta de que aquel hecho del 30 de marzo dejó esta secuela en su psiquis y en su forma de entender y leer cierta situación», sostuvo la psicóloga. La decisión de saltar, puntualizó, estuvo guiada por una premisa instintiva: «Lo que siempre se apunta es a preservar la vida».
Cuánto puede durar el trauma
Canavese evitó establecer un plazo general para la recuperación. «La respuesta es incierta», reconoció, porque la elaboración de una experiencia de esa magnitud depende de múltiples factores.
Entre ellos mencionó los recursos subjetivos de cada persona, las herramientas construidas para atravesar situaciones difíciles, la respuesta de la comunidad afectada y la posibilidad de acceder a un tratamiento psicológico.
«Nuestra psique, nuestra salud mental, se va acomodando, se va adaptando en función de lo que puede y cómo puede», explicó. Sin embargo, aclaró que los traumas complejos requieren habitualmente «un abordaje clínico» y «un encuadre terapéutico que acompañe esta situación y que acompañe la elaboración del duelo».
La dimensión colectiva resulta central en el caso de San Cristóbal. El ataque no afectó solamente a quienes fueron alcanzados por los disparos, sino a estudiantes, docentes, familias, trabajadores escolares y profesionales de una ciudad entera. Por esa razón, la respuesta tampoco puede quedar restringida a tratamientos individuales.
Acompañar después del impacto
La psicóloga propuso pensar la intervención desde el concepto de «posvención», utilizado para definir las acciones de acompañamiento posteriores a un episodio traumático. Aunque el término aparece especialmente ligado a las políticas sobre suicidio, Canavese consideró que también puede aplicarse a hechos colectivos inesperados.
«A mí me interesa que podamos pensar cómo abordamos estas situaciones desde la posvención, pero aplicado a estos episodios, a estos traumas colectivos o a estos eventos que nos agarran de imprevisto», expresó.
En ese sentido, advirtió que «nadie está preparado para enfrentar una situación semejante», tanto desde una posición individual como desde las instituciones y el Estado. Por eso, reclamó revisar qué ocurrió con los servicios públicos de salud mental después del ataque y si se incorporaron profesionales en centros de salud y hospitales de la región.
Canavese también formó parte del acompañamiento organizado por el Colegio de Psicólogos durante los días posteriores al tiroteo. La intervención estuvo dirigida especialmente a los profesionales de San Cristóbal, quienes debían asistir a la comunidad mientras atravesaban las consecuencias del mismo hecho.
«Nuestro lugar como colegio profesional no es sustituir las políticas públicas que tienen que existir para las diferentes temáticas, sino pensar en nuestros colegas», aclaró.
La demanda posterior al ataque produjo un fuerte impacto tanto en los consultorios particulares como en los servicios públicos. «Nuestros colegas que residían o residen en esa ciudad estaban totalmente desbordados por las demandas que estaban recibiendo», recordó.
Para la especialista, aquella situación colocó a los psicólogos locales frente a una dificultad adicional: «Cómo se hace para ser parte de una comunidad afectada por una situación como esta y, a la vez, ser el actor de salud responsable de acompañar el proceso de elaboración del trauma. Es muy difícil».
El contacto con esos profesionales continúa, aunque ya no con la frecuencia ni los viajes de las primeras semanas. «Seguimos acompañando a quienes están poniendo el cuerpo en territorio», aseguró.
Tras el nuevo episodio, la escuela retomó las actividades con horario reducido, de 8 a 11. La medida organiza el regreso inmediato a las aulas, pero la reacción de los alumnos dejó una advertencia más profunda: el trauma no necesariamente se manifiesta todos los días ni puede medirse únicamente por el tiempo transcurrido. A veces permanece silencioso hasta que un ruido vuelve a encenderlo.
Audio: Escuchá la entrevista con Micaela Canavese
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