Argentina cae en todas las materias y es el peor dato en dos décadas

Los resultados quedaron por debajo de los obtenidos en 2022 y 2018; matemática volvió a mostrar el panorama más crítico y el país se ubicó octavo entre 13 naciones de América Latina

Los resultados de la novena edición de las pruebas PISA revelan que, tras la histórica caída registrada en la edición de 2022 por el impacto de la pandemia, el aprendizaje global se ha estancado o continúa en descenso. El rendimiento promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en ciencias, lectura y matemática alcanzó su nivel histórico más bajo. En el caso de la Argentina, menos de uno de cada 12 alumnos alcanza el nivel básico en todas las materias y se muestra comprometido.

La caída promedio de la OCDE en la última década ha sido significativa: 7 puntos en ciencias, 22 en matemática y 28 en lectura. En la escala de PISA, una diferencia de 20 puntos equivale, en términos teóricos, a la pérdida de un año completo de aprendizaje, que representa el ritmo anual promedio de adquisición de conocimientos de los jóvenes de 15 años de los países participantes. Hoy, el 29% de los adolescentes de esa edad en la OCDE se ubica en niveles de bajo rendimiento en las tres áreas evaluadas en una escala que va del 1 al 6.

En contraste con este panorama, las economías asiáticas lideradas por Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang (identificadas bajo la sigla B-S-J-Z) y Singapur se consolidaron como los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo, alternándose los primeros lugares. El top ten se completa con Estonia, Japón, Corea, Macao (China), Taiwán y el Reino Unido.

El informe publicado hoy advierte sobre un fenómeno crítico: la crisis de la lectura en la era de la inteligencia artificial. Las habilidades fundamentales para evaluar la confiabilidad de las fuentes, relacionar información proveniente de textos múltiples y desarrollar el pensamiento crítico mostraron un marcado deterioro. Al mismo tiempo, la proporción de “lectores apresurados”, estudiantes que recorren los textos de manera veloz y superficial, responden rápidamente y se equivocan con frecuencia, casi se duplicó entre 2018 y 2025.

El estudio también plantea que el mundo ya no está dividido entre países ricos con altos niveles educativos y países pobres con desempeños bajos. La riqueza explica apenas la mitad de las diferencias observadas entre los países. Las buenas políticas públicas y las decisiones acertadas sobre cómo invertir los recursos son mejores predictores del desempeño en PISA que el gasto por alumno. Luxemburgo, con una inversión de US$288.521 por estudiante, es por amplio margen el país que más destina a educación, pero obtuvo un puntaje promedio en ciencias inferior al de Irlanda, Francia e Italia, que invirtieron menos de la mitad de ese monto.

La Argentina a la baja

Los resultados de la Argentina en 2025 también confirman una tendencia de retroceso. Los puntajes promedio disminuyeron en comparación con las evaluaciones de 2022 y 2018 en las tres áreas troncales. En términos generales, el país se ubica en el bloque medio-bajo de América Latina, por detrás de Uruguay, Chile, Costa Rica, México, Colombia, Brasil y Perú, aunque por delante de El Salvador, República Dominicana, Paraguay y Guatemala.

El origen social de los hogares continúa condicionando el rendimiento escolar. En la Argentina, el índice socioeconómico y cultural explicó el 12% de la variación de los resultados en ciencias, en línea con el promedio de la OCDE.

Sin embargo, surgió un indicador positivo vinculado con la movilidad educativa. El 14% de los estudiantes desfavorecidos logró clasificarse como “resiliente académico”, es decir, se ubicó en el cuarto superior de rendimiento de su propio país. Esta proporción supera el promedio de la OCDE, que alcanza el 12%.

El Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) consiste en una prueba cognitiva de dos horas realizada por computadora, que busca medir los conocimientos y habilidades esenciales adquiridos por jóvenes de 15 años que hayan completado al menos seis años de escolaridad formal. Cada estudiante responde una combinación específica de materias. Las evaluaciones combinan preguntas de opción múltiple y respuestas abiertas, y utilizan un sistema adaptativo que ajusta progresivamente la dificultad según el desempeño inicial del alumno.

Las áreas evaluadas son lectura, matemática y ciencias. En cada edición una de ellas se selecciona como área principal para un análisis más profundo, mientras las otras dos funcionan como áreas secundarias. Además, se incorpora una cuarta disciplina innovadora. En 2025 fue “Aprendizaje en el mundo digital” (Learning in the Digital World, LDW), destinada a medir la capacidad de los estudiantes para utilizar herramientas digitales, interactuar con simulaciones y resolver problemas en entornos virtuales.

Audio: Entrevista a Claudia Balagué, diputado provincial y exministra de Educación

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