Por qué El Niño es el mejor aliado de los peces del Paraná
Las crecientes extraordinarias del caudal de los ríos, que suelen coincidir con este evento climático, elevan la supervivencia de especies de alto interés pesquero.
A pesar de las habituales preocupaciones que despierta el fenómeno de El Niño en la región, este evento climático trae consigo un escenario sumamente favorable para la fauna ictícola del río Paraná. El biólogo Pablo Scarabotti, investigador del Instituto Nacional de Limnología (Inali, UNL), explicó que las crecientes extraordinarias del río, propias de los períodos de El Niño, son aprovechadas de manera evolutiva por diversas especies nativas.
"Nosotros tenemos acá en el río Paraná un elenco de especies de importancia económica, importancia pesquera como son el sábalo, la boga, el surubí y el dorado, que tienen una particularidad en sus ciclos reproductivos", detalló Scarabotti. Según indicó el especialista, en la temporada de verano los machos y hembras arriban a los cauces y desovan a medida que el río comienza a subir. Este proceso produce una deriva de huevos y larvas que flotan a lo largo de la corriente; cuando el río presenta una creciente importante, la supervivencia de estas larvas es mucho mayor, lo que fortalece la generación de nuevos ejemplares.
"Básicamente estas especies se han adaptado a lo largo de su evolución a aprovechar los fenómenos de creciente extraordinaria", puntualizó el investigador. Sin embargo, aclaró que el beneficio se traduce en la pesca comercial de dos a tres años después, tiempo mínimo que necesita un ejemplar como el sábalo para alcanzar un tamaño apto para la captura.
Scabotti aclaró que este impacto positivo no se da por igual en toda la fauna del Paraná, la cual presenta tres estilos reproductivos principales. Las especies más beneficiadas son aquellas con estrategias de alta fecundidad: un sábalo puede depositar entre 500,000 y un millón de huevos, mientras que un surubí puede alcanzar los cinco millones.
Frente al aumento de peces que se origina tras estas crecientes, Scarabotti hizo un llamado a la responsabilidad en la gestión del recurso: "Lo importante es cumplir la ley que ya tenemos en Santa Fe que habla de una talla mínima de captura". El especialista destacó la importancia de proteger a los juveniles, revelando que estudios pesqueros demuestran que la pesca obtenida en la actualidad se sostiene principalmente gracias a la gran creciente extraordinaria ocurrida en el año 2016.
Por este motivo, advirtió que las decisiones de manejo de la pesquería deben ser a largo plazo, ya que las medidas temporales inmediatas, como suspender la actividad para volver a pescar tres meses después en vedas de corta duración, no tienen prácticamente ningún efecto real en el tiempo.
Audio: Pablo Scarabotti, investigador del INALI, CONICET y UNL
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