De entrenar en el Riachuelo a ganar dos oros: la historia de la remera que hizo historia
Ayelén Loinaz ganó dos disciplinas en el Mundial de Remo Máster
Ayelén Loinaz, vecina de Parque Patricios, conquistó dos disciplinas en la Regata Mundial de Remo Máster disputada en el lago Bled, en Eslovenia. Entrena a orillas del Riachuelo, en la nueva bajada pública para remeros de Barracas que construyó el Gobierno porteño, y que le permitió entrenar cerca de su casa y ahorrarse tres horas al día de viaje.
“Ahora puedo entrenar a cinco minutos de casa”. Cuando Ayelén Loinaz pronunció esa frase, durante la inauguración de la primera bajada pública para remeros de la Ciudad, no sabía que, pocas semanas después, tendría una nueva razón para celebrarla.
La remera acaba de consagrarse campeona en bote cuatro con y sin timonel de la Regata Mundial de Remo Máster 2026, que se disputa hasta el 13 de septiembre en el lago Bled, Eslovenia, y que este año rompió todos los récords de participación: más de 4.700 atletas provenientes de 51 países se dieron cita en el tradicional escenario europeo, en una edición que se convirtió en la más grande en la historia de este deporte.
Para Loinaz, el logro internacional tiene además un significado especial: llega en el mismo momento en que pudo volver a entrenar en el agua a pocos minutos de su casa, gracias a la nueva bajada pública inaugurada en Barracas.
La historia parece cerrar un círculo. Hasta hace poco, la vecina del barrio Estación Buenos Aires, en Parque Patricios, tenía que manejar al menos una hora y media hasta Dique Luján para poder entrenar en el agua. Cuando no podía hacerlo, debía reemplazar ese entrenamiento por el remoergómetro, una máquina de remo indoor similar a la bicicleta fija que utilizan los ciclistas.
Ahora, el escenario cambió. Loinaz puede llegar con su equipación a la nueva bajada, ubicada al final de la calle Perdriel, ponerse al mando de su single y entrenar en el Riachuelo, a pocos minutos de su hogar.
“Fue como una especie de sueño. Yo siempre iba con el auto bordeando el Riachuelo y miraba de costado y decía: ‘Qué lindo sería poder tener acá un espacio de remo’”, contó la deportista. Ese deseo se hizo realidad.
Un oro mundial y un récord histórico
La victoria de Loinaz llega en una edición especialmente significativa de la Regata Mundial de Remo Máster.
Entre el 9 y el 13 de septiembre, el lago Bled recibe a miles de remeros de todo el mundo en cinco jornadas de competencia. La organización informó una participación récord de más de 4.700 atletas de 51 países y seis continentes, con 981 carreras programadas.
La magnitud del evento convierte el logro de la remera argentina en una noticia de relevancia internacional para la disciplina.
Para Loinaz, además, representa la culminación de un camino que comenzó de grande y que la llevó de una práctica que inicialmente era un hobby a competir internacionalmente.
Nacida en Brandsen, provincia de Buenos Aires, llegó a la Ciudad para estudiar y trabajar. Se recibió de psicóloga, profesión que ejerce actualmente, pero encontró en el remo una nueva pasión que terminó convirtiéndose en una parte fundamental de su vida.
Sus primeros pasos sobre el agua fueron en el Club Teutonia, en Tigre. Con el tiempo comenzó a competir en la categoría Máster y fue convocada por el reconocido Corinthians de Brasil para integrar su equipo en diferentes torneos.
También representó a la Argentina en competencias sudamericanas y participó en la Regata Mundial de Remo Máster de 2025, disputada en Banyoles, España.
Ahora suma a ese recorrido una nueva marca: dos medallas de oro en Bled.
“Esta es una gran oportunidad para seguir creciendo”. Para Loinaz, la nueva bajada de Barracas no representa solamente un lugar donde entrar al agua.
Es, sobre todo, una posibilidad concreta de entrenar con mayor frecuencia, organizar mejor sus tiempos y preparar competencias internacionales.
“Esta es una gran oportunidad para remar cerca de casa y para seguir creciendo en el deporte”, había destacado durante la puesta en funcionamiento del espacio.
La elección del lugar tampoco es casual. Según explicó la remera, las características de ese sector del Riachuelo ofrecen condiciones adecuadas para desarrollar la práctica: “Para un bote single, que es en el que yo más me desempeño, se necesitan lugares de agua calma, sin mucha corriente ni viento para poder remar, y este lugar es ideal para eso”.
La posibilidad de entrenar cerca de casa también le permite recuperar una parte fundamental de su preparación que, durante años, estuvo limitada por la distancia.
“Hoy se me abre una nueva posibilidad al poder remar por el barrio, sin necesidad de que sea en el remoergómetro y pudiendo ordenar mejor mi entrenamiento”, expresó.
Y ahora, esa posibilidad adquiere una nueva dimensión: la remera que encontró un lugar para entrenar a cinco minutos de su casa acaba de subir a lo más alto del podio mundial.
"La historia de Ayelén es la prueba de lo que pasa cuando el talento porteño encuentra el respaldo que necesita. Es un orgullo enorme ver cómo una obra que mejora la calidad de vida se convierte en un apoyo para una campeona del remo", sostuvo el Jefe de Gobierno, Jorge Macri. Y agregó: "Y se suma a las instalaciones deportivas de primer nivel que ya existen en el Parque Olímpico".
Un homenaje al remo argentino
La nueva bajada pública está ubicada al final de la calle Perdriel, sobre la ribera del Riachuelo, frente a la antigua bajada de botes del Club Regatas de Avellaneda, uno de los clubes históricos del remo nacional.
La ubicación busca recuperar parte de una tradición que durante décadas estuvo vinculada con este sector del río.
A fines del siglo XIX y comienzos del XX, numerosos clubes de remo se instalaron en las márgenes del Riachuelo. Sus aguas calmas y limpias fueron escenario de regatas y de la formación de importantes remeros.
Con el paso del tiempo, la contaminación del río y la instalación de industrias en la zona modificaron ese paisaje y llevaron a que muchos clubes se trasladaran hacia el Delta y otros sectores navegables.
Más de un siglo después, el remo vuelve a encontrar un espacio en el sur porteño.
La bajada, inaugurada el sábado 29 de agosto, es pública y gratuita y permite el acceso todos los días. Cuenta actualmente con un contenedor destinado provisoriamente a la guarda de kayaks, juegos infantiles, mesas y un área verde para vecinos y visitantes.
El proyecto fue impulsado por el Gobierno porteño, a través de la Subsecretaría de Integración y Desarrollo del Sur, y ejecutado por la Subgerencia Operativa de Higiene Urbana en Cuencas Hídricas.
“Volver a traer el remo, que era una de las actividades más importantes de estos barrios del sur hace más de 100 años, es algo muy gratificante”, había expresado Loinaz durante la inauguración.
Del Riachuelo al mundo
La historia de Ayelén Loinaz sintetiza, de alguna manera, el espíritu que busca recuperar este proyecto: que el Riachuelo vuelva a ser un espacio de encuentro, deporte y disfrute para los vecinos.
“Esta bajada es la primera etapa de una nueva mirada sobre el Riachuelo. Es el comienzo de todo lo que viene: un trabajo de limpieza que va a funcionar las 24 horas y un impulso claro para que el río sea cada vez más público, más utilizable y más navegable”, señaló Marcelo Di Mario, subsecretario de Integración y Desarrollo del Sur.
En ese camino, el deporte aparece como una herramienta de transformación urbana, integración social y puesta en valor del paisaje.
La idea es que la recuperación del sector no se limite a la construcción de la bajada. Entre los proyectos a futuro se contempla la construcción de una guardería de kayaks más adecuada, la incorporación de una oferta gastronómica y la consolidación del lugar como un nuevo punto de interés turístico de la Ciudad.
También se analiza la posibilidad de crear una escuela de remo, en la que Loinaz podría convertirse en una de las encargadas de acercar la disciplina a vecinos de diferentes edades: desde quienes quieran practicarla de manera recreativa hasta quienes busquen una formación competitiva.
Y mientras ese proyecto empieza a tomar forma, Ayelén Loinaz ya tiene un nuevo argumento para demostrar lo que puede generar una oportunidad cuando el deporte vuelve a encontrar un lugar cerca de casa: del Riachuelo a Bled, del entrenamiento a cinco minutos de casa al oro en una competencia mundial.