Robaron ocho equipos de aire acondicionado de un centro de salud
Delincuentes sustrajeron unidades exteriores de splits y dos aparatos de ventana del establecimiento ubicado en Estrada y Alberti.
El Centro de Salud San Martín, ubicado en la intersección de Estrada y Alberti, volvió a ser blanco de la inseguridad. Delincuentes ingresaron al establecimiento y se llevaron ocho equipos de aire acondicionado, lo que afectó las condiciones en las que el personal recibe y atiende a los pacientes.
El episodio se suma a otros ataques recientes contra instituciones de la zona. Días atrás fueron sustraídas placas de la Escuela San Martín, situada a pocas cuadras, mientras que el Centro de Salud del barrio Pompeya también sufrió el robo de equipos de aire acondicionado semanas atrás.
Ángeles, enfermera y sanitarista del Centro de Salud San Martín, contó ante el móvil de LT10 que el personal descubrió el hecho al comenzar la semana: “Nos dimos cuenta el lunes cuando llegamos; nos faltaban los aires”. Por las características del robo, estiman que los responsables necesitaron tiempo para retirar todos los elementos.
En total, los delincuentes se llevaron las unidades exteriores de los equipos split y dos aparatos de ventana. “Se llevaron todos los exteriores y sacaron dos equipos ventana”, precisó la trabajadora. Solo quedaron protegidos aquellos que contaban con una estructura metálica: “Dos aires se salvaron porque tienen reja”.
La ausencia de climatización no solo afecta al personal, sino también a quienes concurren diariamente al centro. Los trabajadores recurren a elementos propios para soportar las bajas o altas temperaturas, pero existen consultorios en los que el problema adquiere mayor gravedad.
Ángeles mencionó especialmente el área de pediatría, donde los profesionales deben revisar y desvestir a bebés incluso durante los días más fríos. “Entonces ahí se siente afectada la comunidad”, advirtió en diálogo con LT10.
La trabajadora sostuvo que los hechos de inseguridad son frecuentes en el lugar: “Siempre nos están robando cosas. A las compañeras les han robado las ruedas auxiliares de los autos, los rayan o les hacen cosas”. También remarcó el impacto que estos ataques tienen sobre quienes sostienen la atención: “Nosotros estamos brindando un trabajo a la comunidad y nos duele muchísimo porque nos arruinan”.
El sector carece de iluminación suficiente durante la noche y no cuenta con cámaras que permitan reconstruir lo ocurrido. “No hay cámaras, ya estuvimos mirando y no hay cámaras”, explicó Ángeles, quien reconoció que muchos vecinos evitan involucrarse por temor.
Por el momento, el centro no recibió información sobre la reposición de los equipos ni sobre nuevas medidas de seguridad. Cuando le preguntaron qué acciones se estaban tomando después del robo, su respuesta fue contundente: “Nada. Nada”.