El aumento de la ración para comedores sigue siendo insuficiente
El Gobierno incrementó a $276 la ración de comedor y a $115 la copa de leche en Santa Fe. Ivana Pintos, referente de la Federación de Cooperadoras Escolares, afirmó que el aumento no alcanza frente al costo de los alimentos.
El gobierno provincial dispuso un aumento de $276 para la ración de comedor escolar y $115 para la copa de leche, llevando los valores oficiales a $1500 y $626,30 por niño respectivamente a partir de agosto.
Ivana Pintos, referente de la Federación de Cooperadoras Escolares, indicó que el reajuste responde al porcentaje de variación del índice de precios al consumidor (IPC) de Santa Fe, equivalente a un 9,3%. Sin embargo, señaló que estos valores no permiten cumplir con los menúes elaborados por el Ministerio de Educación.
A modo de ejemplo, para brindar el menú de bife de carne vacuna con puré de papas (que estipula 100 gramos de carne por ración), solo el costo de la carne genera un déficit de $500 por alumno. Asimismo, con el litro de leche superando los $2000, el presupuesto asignado para la copa de leche no contempla siquiera el acompañamiento con pan.
Al respecto, Pintos cuestionó la brecha entre la normativa y las posibilidades efectivas de compra: "Por un lado el Estado habla de las meriendas saludables, la nutrición, de los valores energéticos que debe tener, pero por otro hace agua cuando tiene que contemplar estos valores. Claramente el desfasaje que existe entre la teoría y la realidad es importante".
Demanda en alza e imposibilidad de contención oficial
A la par de la inflación en los insumos, las escuelas enfrentan una mayor concurrencia. Según datos oficiales citados por la entrevistada, se registró un incremento del 30% en la solicitud de raciones. No obstante, hasta mayo la provincia solo reconoció y absorbió un 10% de esa nueva demanda, dejando un 20% de menores sin cobertura oficial.
Frente a esta situación, las cooperadoras deben cubrir las diferencias económicas y abaratar costos, lo que impacta en la calidad nutricional de la comida.
"¿Qué hacemos los cooperadores escolares? Ayudamos a contribuir a la cuota... Se buscan otras alternativas. Claramente sí, hay otros menúes más baratos, pero termina siendo poco variada la alimentación", expresó la referente.
Pintos remarcó además que la normativa impide a las comunidades educativas alimentar de forma institucional a los niños no incluidos en los padrones habilitados: "Nosotros como cooperadores, por más que quisiéramos en una escuela, no estamos habilitados a darles de comer si el servicio no está oficialmente habilitado".
El impacto del cierre de comedores comunitarios durante el fin de semana
Pintos vinculó la presión sobre las escuelas con el cierre sistemático de comedores comunitarios en los últimos dos años. Al retirarse o reducirse la asistencia estatal y social a estos espacios de barrio, las escuelas se transformaron en el único sostén alimentario disponible para los alumnos.
Esta realidad deja a muchos niños desasistidos durante los fines de semana: "Comedores que abrían los sábados y domingos dejaron de abrir. Los chicos comen el viernes al mediodía y con suerte reciben una ración el lunes a media mañana", lamentó la entrevistada.
Nuevos sectores alcanzados: escuelas céntricas e institutos terciarios
La falta de acceso a los alimentos ha comenzado a manifestarse en establecimientos educativos que históricamente no requerían este tipo de asistencia. Escuelas centenarias de barrios como Candioti, Sargento Cabral y Barrio Sur, así como institutos superiores de formación terciaria, han presentado pedidos para habilitar copas de leche.
Audio: Ivana Pintos, referente de la Federación Asociaciones Cooperadoras del departamento La Capital
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