Celeste y Candela, dos generaciones unidas por el agua en los Juegos Suramericanos

Candela Giordanino terminó cuarta en los 10 kilómetros, a una décima del podio. Desde la orilla, su mamá Celeste Puñet, exnadadora y primera mujer santafesina en subir al podio de la Santa Fe-Coronda, siguió cada brazada en una jornada especial para las dos.

Hay escenas que quedan más allá de cualquier resultado. Este domingo, mientras Candela Giordanino recorría los 10 kilómetros de Aguas Abiertas en el Lago del Parque del Sur, su mamá Celeste corría alrededor del circuito para seguirla de cerca. También estaba su tía. Del otro lado del agua, familiares y amigos acompañaban cada brazada.

Para Candela, acostumbrada durante años a viajar para entrenar y competir, tener a los suyos alrededor tuvo un significado especial. “Ver a mi mamá y a mi tía correr alrededor del lago es un cariño en el alma. Tener toda mi gente acá alrededor también es algo raro para nosotros, porque no estamos acostumbrados a correr en casa”, contó después de la competencia.

Esta vez, además, había algo diferente: no solo estaba compitiendo en su ciudad natal, sino que lo hacía después de haber decidido volver a Santa Fe. Durante tres años y medio había entrenado en Brasil. Hace un año tomó la decisión de regresar porque extrañaba a su familia y necesitaba tenerla cerca.

“Sabíamos y valoramos lo que es simplemente estar ahí, ser la representante de Argentina, llegar y clasificar a estos Juegos”, contó Celeste. Pero la emoción fue todavía mayor al verla competir.

“Había muchos sentimientos. Estábamos emocionados, muy orgullosos. Candela se lució, nadó espectacular, fue un carrerón”, dijo.

Dos generaciones, una misma pasión

Celeste conoce de cerca el esfuerzo que implica el alto rendimiento. Fue nadadora, consiguió varias medallas doradas y en 2007 se convirtió en la primera mujer santafesina en subir al podio de la Maratón Santa Fe-Coronda.

Ahora le tocó estar del otro lado. Mientras su hija nadaba, ella seguía la carrera desde la orilla. Y aunque las separan los años y sus propias historias deportivas, hay algo que comparten.

“Admiro a Cande como nadadora, como deportista. Me encanta cómo nada, su técnica y cómo compite, con esa actitud. Siempre soy su admiradora”, contó Celeste.

También reconoció similitudes entre ambas: “El estilo que tenemos es similar. Las dos disfrutamos muchísimo las aguas abiertas, por eso lo elegimos. Tenemos principalmente eso en común y lo disfrutamos juntas”.

Pero esta vez Celeste no pudo evitar emocionarse. “Sé que no soy una mamá cualquiera, porque tal vez veo cosas que otra mamá no ve. Por un lado está buenísimo, por otro no tanto: a veces sufro más”, confesó entre risas.

Dentro del agua, Candela también tenía claro qué quería hacer. La estrategia era imponer un ritmo fuerte desde el comienzo para cortar el pelotón. “Estoy contenta con lo que pude hacer. La estrategia salió. La idea era poner un ritmo fuerte de entrada, así cortábamos el pelotón y todo, así que contenta porque salió bien la estrategia de hoy”, explicó.

El resultado fue un cuarto puesto y una llegada prácticamente pegada al podio: Romina Imwinkelried consiguió el bronce y Candela terminó apenas una décima después.

Para Celeste, sin embargo, la posición final no podía explicar todo lo que había detrás. “Más allá del resultado, creo que lo que se vio es que Cande está donde tiene que estar. Está en un gran nivel, sigue mejorando y escalando posiciones”, destacó. En los Juegos Suramericanos de 2022 había terminado séptima. Esta vez estuvo en la pelea por el podio hasta el final.

Y mientras Candela hacía su carrera, algo más sucedía alrededor del lago. La gente que había ido a acompañarla se repartía por distintos sectores del Parque del Sur para alentarla.

“Estaba de un lado, del otro lado del parque y estaban todos deseándole lo mejor a Cande. La verdad que eso es más que satisfactorio como mamá, ver cómo la gente quiere tanto a tu hija y la alienta”, contó Celeste.

Candela también se quedó con esa imagen: su mamá, su tía, su familia y sus amigos acompañándola mientras nadaba en casa.