Relatos inconclusos: una muestra que entiende el arte como proceso

Cinco artistas de Esperanza presentan una exposición que reúne obras abiertas a nuevas lecturas y transformaciones. La curadora Raquel Minetti explicó a LT10 cómo funciona el trabajo colectivo detrás de la propuesta.

La muestra Relatos inconclusos reúne en el Museo de Arte Contemporáneo de la UNL las producciones de María Cristina Behrenz, Myriam Dacca, Danilo Grasso, María Susana Hominal y Mónica Monin. La curaduría y coordinación están a cargo de Raquel Minetti.

La exposición, inaugurada el 20 de agosto, plantea que las obras no representan el cierre de una búsqueda, sino un momento dentro de un proceso creativo que continúa. El entorno, los textiles, la materia y el paisaje aparecen entre los ejes de una propuesta que también invita al público a completar los sentidos desde su propia mirada.

En una entrevista otorgada a LT10, Minetti explicó que la exposición surgió como una selección de las producciones que el Proyecto Inhalo Exhalo desarrolla desde hace años. Cada cierto tiempo, detalló, sus integrantes “hacemos como una pausa, un paréntesis” para observar, organizar y compartir el camino recorrido.

El título responde precisamente a esa concepción del trabajo artístico. “No es una obra que termina en lo que ustedes van a ver ahí en el MAC, sino que es un momento, un recorte y después continúa; vaya a saber para qué lado, para dónde”, sostuvo la curadora.

Una obra que nunca termina

Para Minetti, lo inconcluso no debe interpretarse como algo incompleto o abandonado, sino como una práctica que permanece abierta. “En realidad nunca nada concluye”, afirmó a LT10.

La coordinadora explicó que los artistas continúan aprendiendo, revisando y transformando sus producciones. Incluso aquellas piezas que parecían terminadas pueden volver a ser observadas desde otro momento personal o colectivo.

“Capaz que lo archivo, pero nuevamente después se vuelve”, señaló. Esa recuperación permite revisar las obras y ponerlas “en tensión con otros momentos” de la historia productiva del grupo.

El Proyecto Inhalo Exhalo surgió a partir de experiencias artísticas anteriores desarrolladas en Esperanza. Luego de diferentes transformaciones y una etapa de incertidumbre, el colectivo adoptó ese nombre como una forma de representar un tiempo de pausa, respiración y creación.

“Era un grupo que estaba también en pausa, con una situación, diríamos, de crisis, de no saber cómo seguir con el abordaje de las prácticas artísticas”, recordó Minetti. En ese contexto, la idea de inhalar y exhalar funcionó como una metáfora para recuperar el impulso creativo.

Una curaduría construida entre todos

Aunque Minetti ocupa el rol de coordinadora y firma el texto curatorial, las decisiones se construyen de manera compartida. Los integrantes no se limitan a producir sus propias obras, sino que participan de todas las instancias necesarias para concretar una exposición.

“Todos hacen ejercicios de producción, pero también hacen ejercicios de curaduría, ejercicios de escritura, ejercicios de montaje, ejercicios de gestión”, enumeró.

Esta dinámica permite que los roles cambien de acuerdo con cada proyecto. Mientras algunos gestionan los espacios de exhibición, otros escriben, seleccionan las piezas o trabajan sobre su disposición dentro de la sala.

“En realidad es una práctica que se hace en forma colectiva y donde yo soy parte de ellos también”, definió Minetti. Su tarea consiste en “ordenar un poco el relato grupal, el relato colectivo” y construir una lectura sobre aquello que sucede dentro del proyecto.

La curadora también destacó que los vínculos personales forman parte de esa metodología. “Es un grupo que funciona mucho desde lo afectivo”, remarcó, antes de señalar que las relaciones construidas durante años resultan fundamentales para sostener la producción.

Técnicas libres y un montaje central

Las obras exhibidas utilizan procedimientos y materiales diversos. Algunas recuperan técnicas tradicionales, mientras que otras recurren a formas contemporáneas de intervenir las telas, las imágenes y el espacio.

“Es muy variado y son totalmente, absolutamente libres”, explicó Minetti. Esa libertad también se traslada a la instalación de las piezas, ya que “para nosotros es fundamental el montaje”.

La disposición de las obras permite que los materiales adquieran nuevos protagonismos y que el recorrido por la sala forme parte del sentido general de la exposición.

La curadora aseguró que Relatos inconclusos recibió “muchísimos visitantes” y valoró el acompañamiento de los trabajadores del museo. “Está siendo una experiencia muy, muy buena”, resumió.

Antes del cierre se realizará una conversación abierta con los artistas, aunque la fecha todavía no fue confirmada. Minetti pidió al público que permanezca atento a la programación para conocer cuándo se concretará el encuentro.

La muestra puede visitarse hasta el 27 de septiembre en el Museo de Arte Contemporáneo de la UNL, ubicado en bulevar Gálvez 1578. Los horarios son de martes a viernes, de 9 a 13, y de jueves a domingo, de 16 a 20. La entrada es libre y gratuita.