Un problema sin solución en Colón: no puede ante rivales directos
El Sabalero sufrió su tercer golpe consecutivo y volvió a quedar en deuda en un partido de esos que pesan doble
Colón atraviesa un momento inoportuno de la temporada. El equipo recibió en Mendoza el tercer mazazo consecutivo y, más allá del golpe anímico, empieza a pagar caro una tendencia que se repite demasiado: cuando enfrente aparece un rival de los considerados directos, al Sabalero le cuesta responder.
Los números son contundentes en ese aspecto. Colón solamente pudo ganarle a un rival directo: Deportivo Madryn, como visitante. Después, el recorrido estuvo marcado por empates y, principalmente, derrotas. Una estadística que explica buena parte de la posición que ocupa actualmente y por qué la pelea por los primeros lugares comenzó a complicarse.
Cuando el partido vale más, Colón no aparece
El problema no pasa solamente por perder puntos. En una competencia tan pareja, los enfrentamientos ante rivales que pelean por los mismos objetivos tienen un valor diferente. Ganarle a un adversario directo significa sumar tres puntos y, al mismo tiempo, impedir que ese rival los consiga. Colón, en cambio, dejó escapar demasiadas oportunidades de ese tipo. La victoria ante Madryn en condición de visitante aparece como una excepción dentro de una campaña en la que, ante adversarios calificados, no logró imponer condiciones con la regularidad necesaria.
El objetivo de pelear por el primer lugar ya parece una utopía. Ferro y Morón tomaron una ventaja importante y Colón fue perdiendo terreno con una serie de resultados que llegaron justamente cuando menos margen había para equivocarse. Ahora la discusión pasa por otra cuestión: llegar al Reducido en la mejor posición posible.
Pero también allí cada punto empieza a tener un peso enorme. Porque no es lo mismo afrontar la etapa decisiva desde una ubicación privilegiada que hacerlo obligado a superar más obstáculos desde el comienzo. Por eso, la caída ante Godoy Cruz no puede analizarse solamente como una derrota más. Es otro partido ante un rival de peso en el que Colón volvió a quedarse con las manos vacías.
Un bache que llega en el peor momento
Tres derrotas consecutivas son una señal de alarma, pero el contexto las vuelve todavía más preocupantes. Colón entró en un tramo del campeonato donde ya no hay demasiado margen para regalar puntos ni para repetir errores. La ilusión sigue vigente, pero empieza a necesitar algo que hasta ahora le costó conseguir: respuestas en los partidos importantes.
El Sabalero todavía tiene por delante el desafío de recuperar confianza, cortar la caída y volver a sumar. Pero, sobre todo, necesita cambiar esa tendencia que se convirtió en un lastre. Porque para llegar lejos en el Reducido no alcanza con ganarle a los que vienen detrás. También hay que demostrar que se puede competir y ganar contra los que aspiran a lo mismo.