Las salidas abrieron puertas que ahora los pibes deben aprovechar en Unión
La renovación del plantel empezó a verse en las listas de convocados de Leonardo Madelón. En apenas dos partidos, el entrenador incluyó a mayoría de jugadores formados en el club
Hay cambios que no necesitan una conferencia de prensa para hacerse evidentes. A Unión le alcanza con mirar las últimas dos delegaciones que armó Leonardo Madelón para encontrar uno: los jugadores formados en casa dejaron de ocupar un lugar secundario y pasaron a tener un peso considerable dentro del plantel.
Los números son elocuentes. Para enfrentar a Instituto, el técnico llevó 14 futbolistas surgidos de las inferiores. En Córdoba, frente a Talleres, fueron 13. No se trata únicamente de una elección futbolística. El contexto empujó en esa dirección. Durante el último mercado, Unión perdió nombres importantes y dejó espacios que debieron ser ocupados puertas adentro. Y ahí apareció una camada que durante un tiempo esperó su oportunidad y que ahora empieza a tenerla.
Madelón lo había explicado antes de que el equipo viajara a Córdoba: la salida de jugadores con peso dentro del grupo modificó el escenario. Los que estaban detrás empezaron a quedar delante. La cuestión, entonces, ya no es solamente cuánto pueden jugar, sino cuánto pueden crecer mientras compiten por objetivos importantes.
Porque poner juveniles en cancha tiene una segunda parte que resulta igual de determinante: formarlos mientras el equipo necesita resultados. No alcanza con entregarles una camiseta y esperar que resuelvan. Los futbolistas de experiencia deben asumir también el papel de sostenerlos, marcarles el camino y absorber parte de la presión.
Unión parece haber encontrado, casi por necesidad, una fórmula que puede tener recorrido más allá de este Clausura. La cantera ofrece futbolistas propios, patrimonio para el club y alternativas para el presente. Pero el verdadero desafío recién comienza: transformar esta camada de chicos que ganó espacio en una base capaz de sostener al equipo durante los próximos años. La derrota ante Talleres pudo frenar el envión deportivo. Lo que no frenó fue el proceso que se está dando puertas adentro.