TDL: el trastorno invisible que puede afectar la comprensión lectora

La fonoaudióloga Verónica Cassiraga explicó por LT10 por qué esta condición suele pasar inadvertida después de los 5 años y reaparecer como una dificultad escolar. La especialista brindará una capacitación este sábado en la UNL.

El Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL) es una condición frecuente que puede afectar la adquisición del vocabulario, la construcción de frases y, con el paso de los años, la comprensión lectora. Sin embargo, muchos niños no reciben un diagnóstico temprano porque sus dificultades comienzan a disimularse alrededor de los 5 años.

La problemática será abordada este sábado 19 de septiembre en una jornada formativa destinada a profesionales de la salud, de la educación y a estudiantes avanzados de profesorados. La actividad se desarrollará de 9:00 a 12:30 en el Salón de Actos de la Facultad de Humanidades y Ciencias (FHUC) de la Universidad Nacional del Litoral, en la Ciudad Universitaria.

La licenciada Verónica Cassiraga, disertante de la capacitación, explicó por LT10 que el TDL «es una condición del neurodesarrollo que se presenta mucho más frecuente de lo que se piensa» y señaló que «aproximadamente dos de cada 30 niños tienen TDL».

Durante los primeros años, una de las señales más visibles es la demora en la aparición del habla. «Los chicos empiezan a hablar cerca del año y los chiquitos con TDL tardan en hablar. Tardan en incorporar rápidamente vocabulario y en armar frases», detalló.

La especialista indicó que, entre los 4 y los 5 años, estos niños pueden presentar un desarrollo lingüístico más limitado, errores gramaticales y dificultades para hacerse entender. Luego, algunas de esas manifestaciones comienzan a compensarse o disimularse, aunque la condición continúa presente.

Cassiraga aclaró que el trastorno aparece sin otra condición biomédica que explique las dificultades: «Esto no se debe ni a hipoacusia, ni a epilepsia, ni a TEA, ni a una discapacidad intelectual, sino que es una dificultad propia de la adquisición del lenguaje».

Esa aparente mejoría puede llevar a que los tratamientos se interrumpan o el problema permanezca sin detectar. La dificultad suele hacerse nuevamente evidente alrededor de los 9 años, cuando aumentan las exigencias escolares y la comprensión lectora adquiere un papel central.

«Entender lo que leemos tiene que ver con el vocabulario que manejamos, con cómo comprendemos las reglas sintácticas, con cómo comprendemos el lenguaje en general», explicó. Después de los 5 años, agregó, el TDL puede identificarse mediante pruebas formales realizadas en una evaluación neurolingüística completa.

En muchos casos, la consulta se produce cuando el niño tiene problemas para aprender a leer o comprender textos y se sospecha inicialmente de una dislexia. «Ahí se observa un gran compromiso en el desarrollo lingüístico y que esta dificultad en la lectura no es una dislexia propiamente, sino que se debe a una dificultad en el desarrollo del lenguaje», sostuvo.

Según Cassiraga, a «todos los chicos con diagnóstico de dislexia habría que evaluarles el lenguaje», ya que afirmó que «el 80 % de los casos de dificultades de lectura, de la adquisición de la lectoescritura, se deben a un trastorno del lenguaje».

La fonoaudióloga remarcó que no existen estadísticas que indiquen un aumento de los casos de TDL, pero sí advirtió sobre un empobrecimiento general del lenguaje y demoras cada vez más frecuentes en su adquisición. «Los chicos en general están aprendiendo a hablar más tarde, pero eso no necesariamente quiere decir que haya un trastorno del desarrollo del lenguaje, sino que hay menos estimulación en general», diferenció.

En ese escenario, señaló el impacto del uso de dispositivos tanto por parte de los niños como de los adultos. «Cada ratito que pasamos prendidos al teléfono los adultos son ratitos que se pierden de interacción con los chicos», sostuvo, y agregó: «No sé si son los casos de trastorno del lenguaje, pero sí los casos de desfases en el lenguaje porque lo que aumenta es la desconexión entre nosotros».

La especialista también alertó que la generalización de estas demoras puede hacer que se pierdan oportunidades de consulta y derivación. «De repente en sala de dos no habla nadie, en sala de tres no habla nadie y lo peligroso de esto es que también se pierden las derivaciones», explicó. Frente a ese panorama, advirtió que los niños deberían ser evaluados cuando se alejan de los parámetros esperados para su edad.

Además de las dificultades lingüísticas y lectoras, Cassiraga señaló que en las aulas se observa «un incremento grande de dificultades en la atención y de hiperactividad», una situación que vinculó con los hábitos de la vida moderna.

La jornada es organizada por el Programa Educación y Sociedad de la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNL, Lazos Espacio de Aprendizaje y Atención Terapéutica de Santo Tomé y la FHUC. La inscripción se realiza en www.fhuc.unl.edu.ar/inscripciones, tiene un costo de 30 000 pesos e incluye certificado de asistencia.