Ramona Galarza: seis años sin la voz que llevó el chamamé al mundo
“La Novia del Paraná” murió el 22 de septiembre de 2020, a los 80 años. Con más de 30 discos, numerosas películas y presentaciones internacionales, transformó la música del Litoral en un símbolo argentino.
Se cumplieron seis años de la muerte de Ramona Galarza, la cantante correntina que llevó el chamamé más allá de las fronteras del Litoral y se convirtió en una de las voces fundamentales de la música popular argentina.
La artista murió el 22 de septiembre de 2020, a los 80 años. Había sufrido un paro cardiorrespiratorio en su domicilio de la ciudad de Buenos Aires y fue trasladada al Hospital Pirovano, donde se confirmó su fallecimiento.
Canciones como “Merceditas”, “Pescador y guitarrero”, “La vestido celeste”, “Virgencita de Caacupé” y su interpretación en guaraní de “Kilómetro 11” quedaron asociadas para siempre con su voz. Su legado se conserva en más de 30 discos grabados a lo largo de una extensa trayectoria.
Ramona Modesta Onetto, su verdadero nombre, nació el 15 de junio de 1940 en la ciudad de Corrientes. Creció cerca del río Paraná, en un pequeño comercio de su familia donde comenzó a escuchar la música que interpretaban los parroquianos. Desde muy joven cantó en actos escolares y reuniones familiares.
Durante su adolescencia se incorporó a la Orquesta Folclórica de la Provincia de Corrientes, dirigida por Naum Salis. Allí compartió el rol de solista con el cantante y compositor Efraím Maidana, conocido artísticamente como Ernesto Dana.
Su talento llamó la atención del músico paraguayo Herminio Giménez, quien en 1958 la convocó para realizar una participación en la película Alto Paraná. Tenía 18 años y aquella experiencia terminó de consolidarla como una de las artistas emergentes de la región.
De Corrientes a los grandes escenarios
A comienzos de la década de 1960 viajó a Buenos Aires para desarrollar su carrera durante el auge del folclore argentino. Tras realizar una prueba discográfica conoció al productor Fernando López, quien tiempo después se convirtió en su esposo.
En la Capital Federal recibió el apodo de “La Novia del Paraná” y comenzó a presentarse en peñas, festivales, teatros y programas de radio y televisión. Su repertorio y su manera de interpretar el chamamé la transformaron en una embajadora de la cultura correntina.
Compartió escenarios con Ariel Ramírez, Raúl Barboza y las orquestas de Carlos García y Oscar Cardozo Ocampo. También participó en producciones cinematográficas como Ya tiene comisario el pueblo, Argentinísima, El canto cuenta su historia y Mire que es lindo mi país.
Su música llegó a Chile, Venezuela, Paraguay, Colombia y Canadá. Además, se presentó en el Lincoln Center y el Carnegie Hall de Estados Unidos, recorrió Australia y formó parte de un festival internacional de música popular realizado en París.
En 2008 fue distinguida por el Senado de la Nación por su aporte a la cultura. Frente a quienes todavía mantenían prejuicios contra el género, respondía con una de sus frases más recordadas: “El chamamé no muerde. Siempre te recibe con los brazos abiertos, chamigo”.
Su última presentación
El 22 de enero de 2020, pese a que atravesaba problemas de salud, Ramona Galarza participó de la 30.ª Fiesta Nacional del Chamamé. En el escenario compartió canciones con Teresa Parodi y María Ofelia y recibió la distinción General José de San Martín por su aporte a la música regional.
Aquella noche fue su despedida de los escenarios. Ocho meses después murió en Buenos Aires, pero su voz permaneció ligada a Corrientes, al río Paraná y a un género que ayudó a instalar en la cultura argentina y a difundir por todo el mundo.