Colón recuperó una vieja fórmula y Delfino recibió una señal que necesitaba
El triunfo ante Los Andes en casa completó un detalle que para el cuerpo técnico era muy relevante
El 3-0 ante Los Andes no fue solamente el resultado que Colón necesitaba para cortar una racha que empezaba a incomodar. La tarde del domingo en el Brigadier López dejó algo más profundo para Iván Delfino: el Sabalero volvió a cerrar su arco.
Después de cinco partidos consecutivos recibiendo goles, Colón consiguió recuperar una de esas pequeñas certezas que había perdido en las últimas fechas. Y lo hizo justamente en un partido en el que también pudo reencontrarse con su mejor versión ofensiva. La valla invicta llega en un momento particularmente importante. El Sabalero había atravesado una seguidilla de tres derrotas en la que los errores defensivos tuvieron un peso determinante. En cada una de esas presentaciones recibió goles y terminó pagando caro cualquier desajuste.
Por eso, el 3-0 frente a Los Andes tiene una lectura que va más allá de los tres puntos. Colón convirtió tres veces, pero también consiguió algo que venía buscando desde hacía varias fechas: terminar una tarde sin buscar la pelota dentro de su propio arco. Para encontrar el último antecedente había que retroceder hasta el partido frente a Patronato. También aquella vez había sido victoria y también por 3-0. Después de ese encuentro, el equipo no pudo volver a repetir una actuación defensiva sin goles en contra hasta el domingo.
El dato, además, adquiere mayor dimensión al mirar toda la temporada. Colón ya consiguió mantener su arco en cero en 12 partidos, una cifra que muestra que no se trata de una situación desconocida para el equipo de Delfino. Porque en la Primera Nacional, donde muchas veces los partidos se definen por detalles, proteger el arco propio puede ser tan determinante como encontrar soluciones en ataque. Un equipo que no recibe goles necesita mucho menos para transformar una ventaja en una victoria y tiene más margen para sostener un resultado.
Colón necesitaba ganar. Lo hizo. Necesitaba cortar la mala racha. También lo consiguió. Pero en medio de los tres goles apareció otra noticia que puede terminar siendo igual de importante para lo que viene: el Sabalero volvió a dejar su arco en cero.