Diana Bravo, el oro, un sueño y el acompañamiento de su papá en Santa Fe
La joven venezolana fue protagonista del título de su selección y contó cómo el fútbol se convirtió desde chica en el camino que eligió para crecer como jugadora. Su papá, Luis, viajó para verla marcar su primer gol con la selección
Hay victorias que se festejan dentro de la cancha y otras que empiezan mucho antes. Para Diana Bravo, el oro conseguido por Venezuela tuvo un significado especial: fue parte de un equipo que, según contó, se construyó “como un equipo de hermanas”, con la mirada puesta también en los próximos desafíos internacionales.
“Realmente nos sentimos increíbles. Somos un equipo con mucha convicción y nos hemos formado como un equipo de hermanas, preparándonos para el Mundial y a demostrar de qué estamos hechos”, contó la joven venezolana después de la consagración.
Diana también fue protagonista dentro de la cancha. Marcó dos goles durante el torneo y uno de ellos llegó en esta campaña que terminó con Venezuela en lo más alto. La definición ante Chile fue cerrada, terminó igualada y el título tuvo que resolverse desde los penales.
“Sabíamos que desde un principio el partido iba a ser fuerte y complicado. Tendríamos que chocar, marcar, correr y sabíamos que no iba a ser un partido de una amplitud de goles. Lo que tuviéramos, había que finalizarlo. No se dio, se nos dio en penales, pero gracias a Dios pudimos sacar la victoria”, explicó.
El fútbol que empezó de chica
Diana tiene claro cuándo comenzó a imaginarse dentro de una cancha. El fútbol apareció temprano y, cuando encontró la posibilidad de desarrollarse en ese deporte, entendió que podía convertirse en mucho más que un juego.
“Me gustaba mucho el fútbol desde chiquita y cuando vi que tenía la posibilidad de jugar y de desenvolverme bien en este deporte, supe que era para mí”, recordó.
Entre sus referentes aparece una figura que marcó a varias generaciones de futbolistas venezolanas: Deyna Castellanos. Diana no esconde la admiración, aunque prefiere pensar en construir su propio camino.
“Mi ejemplo a seguir desde pequeña siempre fue Deyna Castellanos y espero en algún momento quizás no ser como ella, sino desenvolverme yo como jugadora y llegar a jugar con ella algún día”, contó.
Su próximo objetivo está relacionado con el crecimiento de esta generación venezolana. La preparación para el Mundial ya forma parte del horizonte y la joven sabe que el camino todavía tiene mucho por delante.
“Seguimos preparándonos previo al Mundial y con mucha convicción de que todas somos capaces de llegar muy lejos como futbolistas profesionales. Todas trabajamos para lo mismo y todas remamos hacia el mismo sitio”, afirmó.
Un papá que viajó para verla hacer historia
Mientras Diana vivía el torneo desde adentro, Luis Bravo seguía cada paso desde afuera. Su presencia en Santa Fe tuvo además un motivo especial: viajó para verla competir y pudo estar presente cuando marcó su primer gol con la selección.
“Es muy emocionante, ya que fue su primer gol. Vine a Venezuela para ver su primer gol con la selección”, contó.
Acompañar una carrera deportiva desde tan joven implica también un esfuerzo familiar. Luis reconoció que el alto rendimiento demanda tiempo, dedicación y recursos, pero aseguró que la familia decidió estar detrás de Diana en cada etapa.
“Nosotros le damos el 100% a la niña. Todo es muy costoso, el deporte para que tenga este nivel. Pero seguimos apoyándola y sé que ella va a llegar bastante lejos”, sostuvo.
Desde su lugar de padre también ve en esta generación una posibilidad de futuro para el fútbol venezolano. Y sueña, incluso, con que estas jóvenes puedan compartir cancha algún día con las grandes referentes de su país.
“Yo creo que la mayoría de las chicas que están con esta selección sub-17 van a llegar a la absoluta con Deyna. Si está Deyna jugando todavía, jugarán con ella, en el nombre de Dios”, expresó.
Una experiencia que también se llevó Santa Fe
Luis no solo acompañó a su hija durante la competencia. También se llevó una impresión de la ciudad y de la experiencia de compartir los Juegos con delegaciones de distintos países.
“Fue espectacular para Santa Fe, Rosario. Santa Fe me gusta mucho, muy bonita la ciudad, la gente muy amena, la comida y el asado espectacular”, contó.
Y dejó un agradecimiento por la manera en que las delegaciones fueron recibidas: “De verdad, estoy muy, muy, muy agradecido porque acogieron a todos los países muy bien. De verdad, los felicito por esta organización tan buena”.
Para Diana, el oro quedará asociado a mucho más que una medalla. Está el equipo, los goles, la definición por penales y el desafío que viene. Y también el recuerdo de haber tenido a su papá acompañándola en una experiencia que forma parte de su camino como futbolista.