De emplear 750 personas a una fábrica vacía: cómo cayó Electrolux

La fábrica de Frimetal atravesó en menos de un año suspensiones, retiros voluntarios y el cierre progresivo de líneas de producción. Primero fueron las cocinas, después las heladeras y finalmente llegó el fin de la fabricación.

El cierre de la planta de Electrolux en Rosario no fue una decisión que apareció de un día para otro. Fue el desenlace de un proceso de achicamiento que durante el último año fue reduciendo producción, puestos de trabajo y líneas de fabricación, hasta dejar a la histórica fábrica de Frimetal en una situación muy distinta a la que había tenido durante décadas.

La planta llegó a emplear alrededor de 750 trabajadores. Para abril de este año, cuando la empresa anunció que dejaría de fabricar heladeras, la dotación había caído a unos 250. El nuevo recorte proyectaba dejarla en alrededor de 150 operarios, dedicados a las pocas actividades productivas que todavía permanecían. Ahora, seis meses después, la compañía anunció el cierre definitivo de la producción.

El primer síntoma: suspensiones

Uno de los primeros signos visibles de la crisis se produjo en octubre de 2025, cuando la empresa acordó con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) un esquema de suspensiones rotativas que alcanzó a unos 400 trabajadores.

La medida fue presentada como una respuesta a la caída de las ventas y la acumulación de stock. Los trabajadores mantenían su vínculo laboral, pero se reducía temporalmente la actividad para adecuar la producción al ritmo del mercado. El esquema se extendió posteriormente. 

La situación ya mostraba entonces uno de los problemas que terminarían atravesando toda la reestructuración: una planta con capacidad para producir a una escala que el mercado interno ya no estaba absorbiendo.

Después llegaron los retiros

El siguiente paso fue directamente sobre la plantilla. En marzo pasado, Electrolux abrió un programa de retiros voluntarios para unos 100 trabajadores. La adhesión terminó superando las previsiones: más de 130 operarios aceptaron la propuesta, según la información difundida entonces por el gremio. 

Para entonces, la planta ya había perdido una parte importante de su actividad. Y el retiro de trabajadores no fue un episodio aislado, sino una de las herramientas utilizadas para acompañar la reducción de la producción.

En menos de un año, la fábrica había pasado de contar con unos 750 trabajadores a funcionar con aproximadamente un tercio de esa dotación.

Una línea después de otra

El achicamiento también se produjo dentro de la fábrica. En enero de este año, Electrolux dejó de producir cocinas en Rosario. Tres meses más tarde anunció que desde mayo abandonaría también la fabricación de heladeras, una de las líneas históricas de la planta.

La empresa explicó entonces que el cambio respondía a la evolución de su modelo operativo y a una estrategia de largo plazo. Para esos productos, el abastecimiento pasaría a realizarse desde la red internacional de manufactura de Electrolux.

El nuevo esquema dejaba a Rosario concentrada en freezers y lavarropas, mientras otros productos comenzaban a llegar terminados desde el exterior. 

Era un cambio significativo: la fábrica dejaba de ser progresivamente un centro de producción integral para convertirse en una estructura mucho más pequeña, con una creciente participación de productos importados.