Verón se metió en la cancha e increpó a Herrera: “Es toda tuya”

La Bruja explotó luego de la final y saltó al campo de juego para hablarle cara a cara a Darío Herrera. La bronca, atada a las polémicas de una final que acabó en escándalo.

“Lucas, vení”. Juan Sebastián Verón le habla a Lucas Alario. Le pide que se retire de la cancha. Al lado está Fernando Muslera: Martín Gorostegui también le hace el mismo ademán pidiéndole que se vaya. Hay bronca. Hay calentura. Sensación de que a Estudiantes le metieron la mano en el bolsillo en Santiago del Estero. Eso es lo que le pasa por dentro a la Bruja.

“Es toda tuya”, le grita en la cara a Darío Herrera. El árbitro que cobró como foul el roce de Leandro González Pirez a Enzo Copetti. El que Ángel Di María, autor del 2-1, comparó con el de la final de Argentina-Francia. El que generó los dos posteos del presidente de EDLP. Y la ebullición del final luego de que el árbitro, con una revisión exprés del VAR, decidiera que no hubo mano cobrable de Ignacio Ovando como para cobrar falta y darle la chance al Pincha de tener un penal a favor.

Mucho enojo. Pulsaciones a mil. Corridas. Desorientación de todos. Verón desencajado, calmado por sus pares de Comisión Directiva y también por los integrantes de la seguridad. Una Bruja que luego bajó, tanto que fue a apagar la furia de Ezequiel Piovi, que estaba también embroncado.

El final de la final fue un escándalo. Volcánico. La mala conducción de Herrera, ese fallo controversial (con apoyo de Jorge Baliño) decantó en el festejo con gestos de Agustín Sández luego del 3-1. Que causó la bronca del banco de Estudiantes, las corridas, la calentura. El enojo que retroalimentó a esa frustración que ya latía en los corazones de los jugadores. Que iban a mil. Y que entonces rompió todo.

Fue un cierre de partido completamente vodevilesco. Con los futbolistas de Estudiantes afuera. Entre sollozos y enojo, además de la preocupación por las lesiones (Gabriel Neves, Jalil Elías, Guido Carrillo). Con la tensión en los músculos después de esa mini batalla post final, una definición que ya se había calentado en la previa con cruces entre Leandro González Pirez y el propio Ovando en la conferencia de prensa ceremonial. En la que hubo una pasada de factura por el pasillo gate y una enésima explicación de GP por aquella decisión adoptada a fin del año pasado, luego de que Central fuera declarado campeón en las oficinas de la Liga Profesional.

Un cierre impropio de una final. Que dejará secuelas como ya generó esa sensación incómoda. Un nuevo capítulo entre Estudiantes y Rosario Central que terminó en victoria del Canalla. Y con la llama al máximo.