El desierto de Atacama se cubrió de flores tras lluvias excepcionales

Las precipitaciones permitieron que semillas y bulbos que permanecían bajo tierra durante años volvieran a germinar.

El paisaje árido del desierto de Atacama cambió de manera extraordinaria después de una sucesión de lluvias vinculadas al fenómeno de El Niño. En distintos sectores del norte de Chile aparecieron flores violetas, blancas y amarillas, en un fenómeno conocido como desierto florido. En algunas zonas, las precipitaciones superaron los 180 milímetros, una cantidad excepcional para una de las regiones más secas del planeta.

La explicación está en el particular banco de semillas que permanece bajo el suelo durante los períodos de sequía. El subsuelo conserva millones de semillas, bulbos y otras estructuras vegetales capaces de permanecer inactivas durante años hasta recibir suficiente humedad. Cuando las condiciones de temperatura y agua son adecuadas, las plantas germinan, florecen y producen nuevas semillas en pocas semanas, antes de que la aridez vuelva a imponerse.

La Corporación Nacional Forestal de Chile (Conaf) estima que durante el fenómeno pueden aparecer más de 200 especies de plantas anuales y geófitas. Estas últimas sobreviven a las condiciones extremas mediante estructuras subterráneas como bulbos, rizomas, tubérculos y raíces. Aunque el episodio está relacionado con las lluvias asociadas a El Niño, especialistas advierten que la conexión no es automática y que también intervienen factores como la temperatura, la radiación solar y las características del terreno.

La floración también modifica temporalmente el ecosistema y genera alimento y refugio para distintas especies. Insectos, caracoles, aves, reptiles y mamíferos encuentran nuevas condiciones para desarrollarse, mientras que las abejas participan en la polinización y otros organismos contribuyen al ciclo de nutrientes. La transformación del paisaje atrae además a turistas y fotógrafos, por lo que la Conaf pidió circular únicamente por los senderos habilitados, no ingresar con mascotas y evitar recolectar ejemplares.

El organismo prevé que el pico de floración podría producirse en octubre, con unas 15.000 hectáreas cubiertas de vegetación y flores en las áreas favorecidas por las precipitaciones. La recomendación a los visitantes es mantener distancia de las plantas, ya que pisarlas puede dañar los ejemplares, compactar el suelo y afectar la dispersión de semillas. Después del breve período de abundancia, el ciclo natural volverá a quedar condicionado por la extrema aridez que caracteriza al desierto de Atacama.