Qué es la polinosis y por qué aparece en primavera

La exposición aumenta durante los meses de floración y puede provocar desde estornudos y picazón hasta dificultades respiratorias.

La llegada de la primavera aumenta la concentración de polen en el aire y favorece la aparición de la polinosis, una alergia estacional que puede generar estornudos, congestión nasal, picazón, lagrimeo y, en algunos casos, dificultades para respirar. Se estima que más del 20% de las personas desarrolla sensibilidad a estos alérgenos.

La enfermedad aparece durante determinadas épocas del año, cuando los pólenes de algunas plantas alcanzan mayores concentraciones en la atmósfera. Su temporada puede extenderse desde el comienzo de la primavera hasta finales del otoño y existe un elevado nivel de subdiagnóstico.

Qué es la polinosis y por qué aparece en primavera

Los granos de polen tienen un tamaño microscópico y pueden desplazarse fácilmente por el aire, por lo que son inhalados por las personas. Pueden funcionar como irritantes o actuar como verdaderos alérgenos en quienes tienen predisposición genética a desarrollar una reacción.

La exposición cambia según el momento del año. Los árboles polinizan principalmente durante la primavera, mientras que las gramíneas lo hacen entre finales de esa estación y principios del verano. Las malezas, en cambio, concentran su actividad hacia finales del verano y comienzos del otoño.

Las condiciones meteorológicas también modifican la cantidad de polen presente en el ambiente. Los días soleados, secos y ventosos favorecen una mayor concentración, mientras que la humedad y las precipitaciones contribuyen a reducirla. A su vez, el calentamiento global y la contaminación ambiental están asociados con períodos de polinización más tempranos, prolongados e intensos.

Cuáles son los síntomas de la alergia al polen

La polinosis afecta principalmente la nariz y los ojos, aunque también puede comprometer las vías respiratorias. Entre sus manifestaciones más frecuentes se encuentran:

Rinitis alérgica: secreción acuosa, estornudos, obstrucción nasal y picazón en la nariz, el paladar o la parte posterior de la garganta.

Conjuntivitis alérgica: picazón, lagrimeo, congestión ocular y posible edema de los párpados.

Síntomas bronquiales: tos y sibilancias, que pueden estar asociadas con asma alérgico.

Congestión nasal: puede presentarse de manera persistente durante los períodos de mayor exposición.

Dificultades respiratorias: pueden aparecer en los cuadros que comprometen la vía aérea bronquial.

Cuando estas manifestaciones se vuelven persistentes, pueden afectar el sueño, el rendimiento escolar o laboral y las actividades cotidianas. Además, alrededor del 40% de los pacientes puede desarrollar asma bronquial.