Incendios y vandalismo agravan la inseguridad en el campo santafesino
Desde CARSFE advierten que, a los robos de ganado y herramientas, se sumaron incendios, cortes de silobolsas y destrucción de alambrados. En diálogo con LT10, Juan Enrique Priotti pidió coordinar acciones para evitar que los conflictos.
Los productores rurales de Santa Fe enfrentan nuevas formas de inseguridad que exceden el robo de ganado, maquinarias o herramientas. En distintas zonas del interior provincial comenzaron a registrarse incendios, daños sobre silobolsas y destrucción de alambrados cuyo origen, en muchos casos, resulta difícil de establecer.
El panorama fue expuesto por Juan Enrique Priotti, vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (CARSFE), en una entrevista con LT10. El dirigente reconoció avances en el diálogo con el Gobierno provincial, pero advirtió que las modalidades delictivas cambian constantemente y presentan nuevos desafíos.
“El delito muta, parece mentira, es como una peste, el delito te va mutando”, describió Priotti. En ese sentido, señaló que los problemas comenzaron con hechos de abigeato y robos de herramientas, pero posteriormente aparecieron ataques directos contra los establecimientos.
“Empezaron los problemas de daño a la propiedad directamente. Uno no sabe si lo hacen a propósito, si lo hacen como delito, si lo hacen porque no lo dejaste cazar en el campo, si están enojados con vos”, sostuvo.
Incendios y daños costosos
Entre los episodios informados por los productores aparecen focos de fuego, roturas de silobolsas y alambrados quemados. Algunos casos podrían ser intencionales y otros estar relacionados con descuidos de personas que ingresan a los campos.
Priotti contó el caso de un establecimiento donde un fuego encendido para cocinar un asado terminó destruyendo cerca de mil metros de alambrado. Aunque no pudo determinarse si existió intencionalidad, remarcó que actualmente reconstruir esa extensión representa un costo elevado.
“Hemos tenido problemas de incendios, hemos tenido problemas de rotura de silobolsas, hemos tenido problemas, por ejemplo, de quema de alambrados que no sabés si son a propósito”, enumeró.
El dirigente no limitó el problema a una única región de Santa Fe. Mencionó episodios ocurridos en diferentes sectores del interior y explicó que en el norte provincial las grandes extensiones, los montes y la dificultad para distinguir los límites entre establecimientos complican todavía más los controles.
Pese a las dificultades, Priotti valoró la respuesta recibida en algunos procedimientos. Como ejemplo, relató que un productor lo llamó durante la madrugada después de advertir movimientos a través de las cámaras de seguridad y que el responsable de un destacamento de la Guardia Rural Los Pumas respondió inmediatamente.
“El Gobierno escuchó el reclamo y se está trabajando”, reconoció, aunque aclaró que todavía falta avanzar en prevención, investigación y coordinación territorial.
El conflicto con los cazadores
El ingreso de cazadores sin autorización aparece como otro foco de tensión. Priotti explicó que algunos productores encuentran personas con perros o armas dentro de sus establecimientos sin haber otorgado permiso, una situación que genera temor y discusiones.
“El campo es como la casa de uno, es el capital de uno”, afirmó. Para el dirigente, ingresar a una propiedad rural sin autorización implica vulnerar los mismos límites que existen en cualquier vivienda, oficina o comercio.
CARSFE trabaja con comunas y autoridades provinciales en mecanismos que permitan registrar a quienes ingresen a cazar. Una de las alternativas consiste en que los cazadores informen previamente en la comisaría en qué establecimiento estarán y acrediten la autorización del propietario.
Priotti aclaró que respeta la actividad cinegética cuando se realiza dentro de las normas, durante las temporadas permitidas y con el consentimiento correspondiente. El problema aparece cuando se cruzan alambrados, los perros ingresan en campos vecinos o el propietario relaciona esa presencia con robos ocurridos anteriormente.
“Este país lo que necesita a veces es organización”, resumió. Según explicó, un registro previo permitiría conocer la ubicación de los cazadores, evitar confusiones y facilitar la actuación policial frente a una denuncia.
El riesgo de una tragedia
La principal preocupación de las entidades rurales es que estos encuentros deriven en enfrentamientos armados. Tanto los productores como algunos cazadores pueden portar armas y reaccionar ante una situación confusa o una discusión dentro del campo.
“De ahí a un tiro entre un productor y un cazador puede haber un paso”, alertó Priotti. Por eso reclamó que la Provincia, la Justicia, las comunas, los legisladores y las organizaciones rurales trabajen sobre reglas comunes antes de que ocurra una nueva tragedia.
El vicepresidente de CARSFE también cuestionó la rápida liberación de personas detenidas por delitos rurales reiterados. Según sostuvo, esa situación genera frustración entre los policías que participan de los procedimientos y aumenta la sensación de desprotección de los productores.
Priotti insistió en que la salida requiere coordinación y diálogo entre todos los sectores. “No echarnos la culpa entre todos, sino sentarnos en la mesa”, planteó, al advertir que el vandalismo existía, pero no con la frecuencia y las características que observan actualmente en el campo santafesino.
Audio: Escuchá la entrevista con Juan Enrique Priotti,
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