Unión se volvió un equipo de mandíbula de cristal en un momento clave
El Tatengue sufrió su tercera derrota consecutiva y quedó expuesto por una fragilidad defensiva que preocupa: recibió 19 goles en 11 partidos, la cifra más alta del torneo
Unión pega, pero también recibe y le cuesta soportar. Esa combinación terminó convirtiéndose en uno de los grandes problemas de un equipo que, después de la derrota ante Boca, quedó envuelto en dudas y con varios de sus objetivos seriamente comprometidos.
El 3-0 en La Bombonera significó la tercera derrota consecutiva y volvió a dejar expuesta una característica que se repitió durante buena parte del campeonato: cuando el rival encuentra espacios y consigue lastimarlo, al Tatengue le cuesta demasiado recuperarse. La comparación con el boxeo aparece casi sola. Unión tiene recursos para golpear y, de hecho, está entre los equipos que más convirtieron en el torneo. Pero al mismo tiempo se transformó en un conjunto extremadamente vulnerable cuando recibe el primer impacto. De mandíbula floja.
Los números son contundentes. En 11 partidos recibió 19 goles, una cifra que lo convierte en el equipo más goleado de la Liga Profesional. Una estadística que ayuda a explicar por qué un equipo que tiene capacidad para llegar al arco contrario terminó perdiendo tanto terreno. Porque el problema no parece estar únicamente en la falta de gol. Unión tiene herramientas para convertir, pero necesita dejar de conceder tanto si pretende sostenerse en partidos que se definen por detalles. Ahí aparece una pregunta que empezó a instalarse entre los hinchas: ¿faltaron refuerzos para fortalecer la defensa?
La discusión seguramente continuará durante las próximas semanas, pero el dato concreto es que la fragilidad defensiva se convirtió en una constante y terminó condicionando los resultados. El escenario cambió considerablemente respecto del inicio del campeonato. La clasificación a los playoffs todavía es posible, pero Unión perdió margen y ahora necesita una reacción para no quedar definitivamente fuera de carrera. Unión tiene gol, pero necesita recuperar resistencia. Porque en un torneo tan parejo, pegar fuerte no alcanza cuando el primer golpe del rival puede dejarlo contra las cuerdas.