Las dificultades para acceder al empleo en Santa Fe
Un informe sobre jóvenes de 18 a 29 años de la ciudad de Santa Fe, sostiene que el nivel educativo condiciona el acceso al trabajo y advierte sobre la informalidad, los bajos ingresos y la falta de protección social.
Informalidad, salarios bajos, desigualdad de género y acceso condicionado por el nivel educativo son algunos de los principales hallazgos del informe “Juventudes y trabajo precario. Radiografía de jóvenes trabajadores en la ciudad de Santa Fe”, elaborado por el Centro de Estudios DEMOS a partir de datos del Observatorio Social de la UNL correspondientes al período 2022-2025.
Tres hipótesis, confirmadas por los datos del Observatorio, funcionan como punto de partida del estudio:
- El mercado laboral joven en Santa Fe tiende a conservar y reproducir posiciones laborales masculinizadas.
- El nivel educativo condiciona la inserción y posición laboral de los jóvenes en Santa Fe.
- Para los jóvenes, tener un trabajo no garantiza condiciones dignas de vida actuales y futuras.
El estudio fue elaborado por Agustín Bagilet, Luciano Litterio, Joaquín Rosas y Sol Pecorari, integrantes del Monitor Político y Social de DEMOS, quienes sostienen que las experiencias laborales de los jóvenes en Santa Fe están atravesadas por una situación de precariedad que se volvió estructural. El fenómeno excede una cuestión estrictamente generacional y tiene consecuencias sobre la desigualdad, la cohesión social y el sistema de protección social.
El informe analiza la situación laboral de los jóvenes de entre 18 y 29 años en la ciudad de Santa Fe entre los años 2022 y 2025. A continuación, los 10 datos más importantes que surgen del trabajo.
1. Cuatro de cada 10 jóvenes trabajan
Durante el período 2022-2025, casi el 40% de los jóvenes de 18 a 29 años relevados en la ciudad de Santa Fe se encontraba trabajando, mientras que cerca del 60% no trabajaba.
2. Dos de cada tres jóvenes trabajadores no realizan aportes jubilatorios
Alrededor del 65% de los jóvenes que trabajan no efectúa aportes jubilatorios. El informe utiliza este indicador para señalar la elevada presencia de empleo sin protección social, incluyendo ausencia de obra social, aportes jubilatorios y otras protecciones asociadas al empleo formal.
3. Hay una marcada brecha laboral por sexo
La participación laboral activa alcanza al 47% entre los varones jóvenes, frente al 31,3% entre las mujeres. En sentido inverso, las situaciones de inactividad o no trabajo alcanzan al 53% de los varones y al 68,7% de las mujeres.
4. El nivel educativo condiciona la inserción laboral
El informe encuentra una asociación clara entre la finalización de los estudios y la incorporación al mercado laboral: entre quienes completaron la secundaria, el 85% está ocupado o busca activamente empleo, mientras que quienes alcanzaron niveles terciarios o universitarios completos participan activamente del mercado laboral.
5. La educación secundaria incompleta es una barrera
Alrededor de 2 de cada 10 jóvenes no terminan sus estudios secundarios, mientras que sólo aproximadamente un tercio de la muestra ha finalizado algún nivel medio o superior. El informe vincula esta situación con mayores dificultades de inserción laboral.
6. El empleo asalariado privado es la principal modalidad de ocupación
El 35,73% de los jóvenes ocupados trabaja como asalariado privado sin jerarquía. En contraste, los comerciantes sin personal remunerado representan el 4,73%, mientras que las ocupaciones inestables o changas alcanzan el 14,19%.
7. La precariedad, entre el pluriempleo y el subempleo
Los jóvenes comerciantes sin personal registran un promedio de 44 horas semanales, mientras que los asalariados privados sin jerarquía trabajan unas 34 horas y quienes realizan changas o trabajos inestables alrededor de 18 horas semanales.
8. El ingreso promedio de los jóvenes en 2025 fue de $540.000
El informe identifica ese valor como representativo de la situación de los jóvenes en 2025. Además, señala una fuerte brecha por sexo: las mujeres perciben en promedio $444.000 mensuales y los varones $558.000, una diferencia del 25,7%.
9. Trabajar no garantiza ingresos suficientes
El informe compara los ingresos juveniles con el valor de la canasta básica total y señala que, en 2025, tanto los ingresos promedio de mujeres ($444.000) como los de varones ($558.000) se encontraban muy por debajo de los $1.128.398 necesarios para que una familia tipo de cuatro integrantes no fuera considerada pobre.
10. El pluriempleo alcanza al 8,3% de los jóvenes
La tasa de jóvenes con más de una actividad laboral en Santa Fe llega al 8,3%, un punto porcentual por encima del 7,3% señalado para esta población a nivel nacional. Además, el 56,41% de quienes realizan actividades complementarias son mujeres.