A un año de su muerte, el legado de Miguel Russo sigue vivo
El histórico entrenador falleció el 8 de octubre de 2025, a los 69 años y su trayectoria permanece ligada a algunos de los capítulos más importantes del fútbol argentino
El 8 de octubre de 2025, el fútbol argentino recibió una de esas noticias que trascienden cualquier camiseta. Miguel Ángel Russo murió a los 69 años, después de atravesar una extensa enfermedad mientras se encontraba al frente de Boca Juniors.
Doce meses después, su nombre continúa apareciendo cada vez que se repasa la historia reciente de algunos de los clubes más importantes del país. Pero reducir su trayectoria a los títulos sería quedarse solamente con una parte de la historia.
De Estudiantes al banco de suplentes
Russo nació el 9 de abril de 1956 en Lanús y tuvo una carrera como futbolista profundamente ligada a Estudiantes de La Plata. Allí debutó en Primera en 1975 y permaneció hasta su retiro, en 1988.
Como volante fue protagonista de una etapa importante del Pincha y formó parte de los planteles que conquistaron los torneos Metropolitano y Nacional de 1982 y 1983. También estuvo en el radar de la Selección argentina durante el proceso previo al Mundial de México 1986, aunque las lesiones terminaron alejándolo de aquella convocatoria.
El fútbol, sin embargo, todavía le tenía preparada una segunda vida.
Apenas un año después de dejar los botines, comenzó a dirigir. Lanús fue su primera estación en 1989 y desde entonces construyó una carrera que se extendió durante más de tres décadas, con pasos por clubes argentinos y experiencias en distintos países.
Estudiantes, Rosario Central, Vélez, San Lorenzo, Racing y Boca fueron algunos de los equipos que tuvieron a Russo en el banco, mientras que también trabajó en Chile, España, México, Colombia, Perú, Paraguay y Arabia Saudita.
La noche que alcanzó la gloria continental
Entre todos los capítulos de su carrera, hay uno que ocupa un lugar especial: la Copa Libertadores 2007 con Boca.
Russo tomó las riendas de aquel equipo y consiguió llevarlo hasta la cima de América. Con Juan Román Riquelme como una de sus grandes figuras, Boca completó una campaña que terminó con la conquista del máximo torneo continental.
No sería su único festejo en la institución.
En su regreso al club consiguió posteriormente la Superliga 2019/20 y la Copa Diego Maradona 2020, agregando nuevos trofeos a una historia que ya tenía uno de sus capítulos más importantes escritos.
En 2025 volvió a asumir el cargo por tercera vez. Fue su último desafío profesional. Su estado de salud, que ya venía deteriorándose, terminó obligándolo a alejarse de la conducción del equipo.
Rosario Central, otra historia aparte
Hay clubes que quedan asociados a un entrenador por los títulos. Y hay otros en los que la relación va mucho más allá.
Ese fue el caso de Rosario Central y Miguel Russo.
El entrenador tuvo cinco etapas en el Canalla y dirigió más de 300 encuentros. En 2013 consiguió uno de los objetivos que habían quedado pendientes: devolver al club a Primera División.
La consagración que faltaba llegó una década después. En su última etapa, Russo condujo a Central al título de la Copa de la Liga 2023, cerrando así uno de los vínculos más fuertes que construyó durante su carrera.
Más que una colección de títulos
El aniversario de su fallecimiento vuelve a recuperar una trayectoria que atravesó generaciones y numerosos vestuarios.
Estudiantes lo recordó como un “hijo pródigo”. Boca reivindicó su legado y Rosario Central volvió a poner en valor a una figura que ya forma parte de su historia. A ellos se sumaron otros clubes y protagonistas que compartieron distintos momentos de su extensa carrera.
Pero entre tantos campeonatos, ascensos y equipos aparece una característica que se repite en los testimonios de quienes trabajaron con él: su capacidad para conducir grupos y generar un vínculo cercano con sus futbolistas. Ese también fue su sello.
A un año de su partida, Miguel Ángel Russo ya no está en los bancos de suplentes, pero su nombre permanece asociado a algunos de los capítulos más importantes del fútbol argentino de las últimas décadas. Su legado quedó repartido entre los clubes que dirigió, los títulos que conquistó y, sobre todo, las personas que compartieron el camino con él.