Jugó con Maradona en aquel equipo juvenil inolvidable de Argentina que conquistó el Mundial sub-20 en el 1979. Después de ser futbolista Rubén Rossi ha destacado por su labor formativa en entidades como River Plate, Unión de Santa Fe, Quilmes o Puebla entre muchos otros clubs. Es consultor de la CONMEBOL y asesor de la FIFA. Un sabio del fútbol base que en el 2021 dio una charla a los entrenadores de La Masia. Es un lujo escuchar a un hombre clarividente, culto y con una gran capacidad comunicativa. En el ADN Masia de SPORT disfrutamos charlando con Rubén Rossi.
Estoy total y absolutamente de acuerdo. Adhiero muchísimo al concepto de La Masía, un lugar que me gustaría conocer personalmente para intercambiar ideas. Mi labor no es convencer, es informar. La única verdad que existe en el fútbol es que no la tiene nadie, y yo menos que ninguno.Este año hice un máster en neuropedagogía. Se ha puesto de moda todo lo que lleva el prefijo neuro: neurocosmética, neuromoda, neuroeconomía. Al estudiar a expertos como el doctor Francisco Mora Teruel encontré frases maravillosas: "El juego es el disfraz del aprendizaje" y "Solo se puede aprender aquello que se ama". Lo mismo dice el neurobiólogo catalán David Bueno Torrens: el juego es la forma instintiva de aprender y, paradójicamente, muchos clubes no lo utilizan y anteponen la competencia. El niño juega para aprender a jugar, no para aprender a ganar. En categorías inferiores el resultado no es lo importante. Es un premio para que el chico se desarrolle y tenga motivación, pero lo esencial es que cada vez jueguen mejor y entiendan mejor el juego. Cuando hicieron debutar a Messi nadie se preguntó que títulos había ganado Messi en la cantera ya que no es algo relevante.
El fútbol sigue siendo el mismo. Se sigue jugando 11 contra 11 con una sola pelota y dos arcos en una cancha de 70 por 100 metros, es decir, 7.000 m². Cuando mi equipo pierde la pelota, cada jugador debe defender 700 m², lo cual es imposible. Cuando me dicen "ahora no hay más espacio", yo vi al Barcelona de Guardiola encontrar infinidad de espacios. Lo mismo con su Manchester City. El problema pasa por el conocimiento del juego. Si los futbolistas piensan que van a jugar mejor porque se entrenen como atletas, corran con un paracaídas a la espalda o levanten pesas, el fútbol sudamericano está perdido. El único futuro que tiene es mirar su pasado y utilizar muchas herramientas que existen ahora, pero sin olvidar que el gran y único maestro para que un niño aprenda a jugar es el juego.
Con este análisis, ¿podríamos visualizar la final del Mundial y las diferencias entre España y Argentina?
España jugó como jugaba Argentina hace 30 años o como jugó Argentina el Mundial de Qatar. ¿Cuál es la evolución del fútbol español? Lo pregunto desde la admiración: aferrarse a lo que decía Cruyff, a lo más viejo que tiene este juego, aferrarse a la pelota, defenderse con la pelota, intentar generar los espacios y encontrar los tiempos desde el engaño. Eso ya se hacía desde la época de Alfredo Di Stéfano en el Real Madrid. Aparecen jugadores que cuando gambetean a tres adversarios llaman la atención y, sin embargo, en el fútbol base se les exige que jueguen a dos toques. ¿Cómo va a desarrollar la gambeta si no lo dejan gambetear? ¿Cómo va a tomar decisiones si no lo dejan decidir?Mi idea no se basa en un método. No creo en los métodos porque son palabras de adultos y no se pueden extrapolar. Creo en el juego. El juego es intrínseco al hombre. Johan Huizing, en su libro Homo Ludens, dice que el niño juega antes de nacer, cuando está en el vientre de la madre. El juego es anterior a la cultura. De lo que se trata es de que los adultos los dejemos jugar y generemos entornos lúdicos para que el juego haga su gran trabajo.Si existe un método, ¿por qué no lo copiamos todos? Si existe un método, ¿por qué hay tantas pruebas de jugadores? ¿Por qué hay tantos buscadores de talentos? Mi mujer es docente de primaria. No sale a hacer una selección de alumnos. Desarrollan un método conceptual, como el de Piaget, y a través de ciertas pautas los niños aprenden. Si ese método existe, ¿por qué no lo ponemos todos en práctica? Barcelona seguiría sacando 40 Messis 200 Iniestas o 300 Xavis.
¿Conocía a Leo antes de que debutara en el Barça?
No lo había visto, pese a que él es de Rosario y yo de Santa Fe. Como dijo un día Jorge Valdano: a los buenos jugadores y a los malos los ve cualquiera, el problema son los del medio. Leo era un jugador que cuando tocaba la pelota ya se sabía que era distinto. Tenía el cerebro en la pierna izquierda.Hay tres tipos de jugadores. Los ordinarios, como yo, que ven los espacios que ve cualquier hincha. Los muy buenos jugadores, que encuentran espacio donde no hay. Y los genios -Maradona, Messi, Cruyff, Pelé, Di Stéfano- que fabrican espacio donde no había. Les cuento algo que contó Gonzalo Higuaín en televisión. Cuando lo tuve en River Plate, en octava división prácticamente no había jugado. Yo informaba quién seguía y quién no. Le dije: "Usted no jugó en todo el año, me dicen que es muy débil y que no tiene un físico poderoso, pero a mí el físico no me importa. Me importa el talento y usted es el jugador más talentoso de la división, así que lo voy a dejar porque va a triunfar en River". Hizo la carrera que hizo y después me dijo: "Después de mi familia, usted ha sido una de las personas más importantes porque detectó ese talento que la gente no veía". Uno trata de encontrar el potencial y no pedirle al chico cosas que Dios, la naturaleza o el destino no le dieron.Imagíne lo que hubiera sido Messi si le pidiéramos que recupere y defienda como Puyol o Busquets. No lo hubiera podido hacer. En La Masía supieron potenciar su talento, pulirlo y explicarle otros conceptos del juego en la adolescencia. Así llegó a ser el futbolista extraordinario que es.
Además de Cruyff, Di Stéfano, Pelé, Maradona y Messi, ¿ha habido algún jugador reciente que le haya sorprendido por su magia?
Lamine Yamal es uno de esos jugadores. Hay que esperar cómo se desarrolla, pero puede llegar a entrar entre las cinco coronas indiscutibles de la historia del fútbol. ¿Por qué? Porque hacían jugar bien a los equipos. No es porque hicieran muchos goles, mejoraban a sus compañeros y hacían jugar bien al equipo.Yo a Di Stéfano no lo vi jugar, pero hace tres años en Doha, en una reunión como instructor de FIFA, me presentaron a Wenger y me dijo dos cosas extraordinarias: "Basé todo mi fútbol en la idea de Alfredo Di Stéfano" y "Las calles de Argentina son una de las mejores escuelas de futbolistas del mundo".No esperemos tener otro Messi, ese es otro error en el fútbol formativo. Yo no quiero otro Messi. Quiero que cada chico que llega sea la mejor versión de sí mismo. A Messi nadie le pidió que jugara como Cruyff, como Schuster o como Maradona. Le dijeron: "Vos jugá como Messi, que como Messi vas a hacer la diferencia".
¿Es un milagro o no es casual que después de Messi haya salido de La Masia Lamine Yamal?
No es casual. La Masia tiene muy claro el tipo de futbolista que busca. Es como si va al sastre para una boda, sabe perfectamente que quiere el saco azul y el pantalón gris. Apunta todos los cañones a detectar ese tipo de talento y no le interesa si es petiso, gordo o flaco. En el fútbol no hay negro, blanco, gordo, flaco, alto o petiso. Están los que juegan bien y los que juegan mal. La Masía busca a los que juegan bien. Escuché una vez a Xavi decir que en La Masía había un cartel que decía: "En este club la pelota no se pierde". A partir de ahí se entiende por qué Barcelona sigue promoviendo ese tipo de futbolistas. Mi padre decía: "La pelota es como una novia. Cuando uno la trata mal, se va con otro".
Usted tuvo como entrenador a César Luis Menotti que estuvo poco tiempo en el Barça, pero ¿cree que se ha infravalorado lo que dejó? ¿Hay que reivindicarlo más?
César ha sido prácticamente mi padre futbolístico. Mis dos primeros libros fueron prologados por él. Yo jugaba muy bien a la pelota, pero no entendía el fútbol. El fútbol se aprende después por medio de conceptos.Hagan una revisión histórica de cómo formaba aquel equipo de Menotti que de cuatro campeonatos ganó tres, dos en finales contra el Real Madrid. La delantera era Marcos y Carrasco por fuera y un falso nueve como Maradona y Schuster era un poco el Xavi posterior. El modelo que impuso Pep, que para mí es uno de los cinco mejores entrenadores de la historia, ya había sido desarrollado por Menotti. Menotti tenía una relación muy cercana con Johan Cruyff, los unían muchísimos conceptos. Por eso se sigue toda esa línea: los holandeses, Maradona, Menotti, Messi. Todos tienen la misma raíz, el mismo concepto: "Yo gano porque soy el mejor". Como dije una vez, nosotros no ganamos como pudimos, ganamos como quisimos. Hay una diferencia filosófica muy grande.
Usted era defensa. A veces los defensas son los grandes olvidados. ¿Hay algún defensa que le haya sorprendido?
El central de Barcelona Pau Cubarsí para mí es un jugador extraordinario. Juega muy bien en el uno contra uno y nunca abandona la zona de definición por ir a combatir a la zona de distracción. Ese es un concepto del juego. Yo de niño tenía inteligencia lúdica y Menotti me la convirtió en aprendizaje futbolístico por medio de los conceptos individuales y grupales en las cuatro acciones del juego. Este chico de Barcelona me llamó la atención porque pareció un jugador de 35 años. Eso tiene que ver con la confianza. Hay cuatro plataformas emocionales que aprendí de María del Mar Romera Morón y que forman la sigla CASA: curiosidad, admiración, seguridad y alegría. Parece que este chico aprendió en esas cuatro plataformas y se siente como pez en el agua en una final.
Muchos clubes tienen grandes canteras, pero la diferencia del Barça es que se atreve a dar oportunidades. Lamine con 15 años ya estaba en el primer equipo. ¿Qué importancia tiene eso?
Usted dio la clave de las tres etapas fundamentales de la formación. Primero, una gran captación. Después, una idea clara de lo que quieren jugar. Y después, entrenadores con la valentía de poner a los futbolistas en el primer equipo. Barcelona siempre lo ha hecho, al menos desde la época de Cruyff. Eso tiene un peso específico porque todo se interrelaciona. ¿Por qué quiero ir a Barcelona a jugar en las inferiores? Porque tengo la posibilidad de jugar en el primer equipo. Si voy a un equipo donde sé que los juveniles no juegan, es muy difícil que quiera ir, más allá de que Barcelona es mucho más que un club. Tiene una gran capacidad de captación, una idea muy clara de lo que quiere jugar y sugiere que sus jugadores, cuando tienen condiciones reales, participen en el primer equipo. Y no les ha ido mal con esa política.
¿Está usted preparando un nuevo libro?
El primero fue escrito todo en verso, se llama El ayudador perseguido, con prólogo de Menotti. El segundo se llama Con el fútbol no se juega y el último se llama El neuropotrero, palabra inventada por Ángel Capa, que me autorizó a usarla y me escribió el prólogo. Tiene que ver con lo que les decía: a través del estudio pude entender que todas las condiciones que se daban en el potrero, ese entorno maravilloso sin maestro, propiciaban que los niños aprendan a jugar a la pelota y hoy lo ha confirmado la ciencia. La ciencia no vino a refutarlo, vino a decir que el cerebro aprende en el entorno y el entorno del juego es la mejor herramienta pedagógica.